El TSJC ratifica la condena de 10 años de cárcel al monitor acusado de abuso sexual a menores

El acusado, trabajador de un gimnasio en La Laguna, pidió a una menor que le practicase una felación y obligó a otra a masturbarle

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Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC)./ Archivo
Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC)./ Archivo

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha ratificado la condena de 10 años de cárcel impuesta a un monitor de un gimnasio de La Laguna (Tenerife) por abusar sexualmente de dos menores de edad.

En concreto, por dos delitos de abuso sexual sobre una menor de 16 años y uno contra la libertad sexual.

Contactó a la menor por redes

La Sala de lo Penal del alto tribunal canario ha desestimado el recurso de apelación contra la sentencia dictada por la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife, en la que se considera como hechos probados que el procesado contactó a través de las redes sociales con una de las menores, a la que conocía con anterioridad de frecuentar un gimnasio en La Laguna donde trabajaba como entrenador personal.

Tras ganarse su confianza y a sabiendas de que ella era menor (14 años) mantuvo con la chica conversaciones por teléfono móvil "de abierto y explícito contenido sexual", incitándola a quedar con él y mantener relaciones sexuales.

Le pidió una felación

Finalmente la convenció para verse en un portal y allí la conminó a que le practicara una felación, a lo que ella se negó inicialmente, pero al final accedió "ante el temor de que le pasara algo al sentirse intimidada por la diferencia de edad y encontrarse a solas".

Luego, el procesado le dijo a la chica que no contara nada a nadie lo sucedido.

Obligó a otra menor a masturbarle

Por otra parte, el procesado contactó con la otra menor a través de una amiga común y, tras pasar la noche en la casa de la abuela de esta última, viendo películas y aprovechando que se quedaron a solas, comenzó a besarla hasta que ella le pidió que parara. En un momento dado, le tomó la mano y le obligó a masturbarle.

Previamente a estos hechos, el procesado había entablado contacto con otras dos menores conocidas a quienes, con igual ánimo libidinoso, había intentado convencer para mantener relaciones sexuales con él.