La Universidad de La Laguna (ULL) prepara un nuevo sistema de acceso a sus aparcamientos con el que pretende incentivar el coche compartido entre estudiantes y trabajadores. La medida se implantará de forma progresiva en 13 aparcamientos universitarios y permitirá reservar parte de su capacidad para los denominados vehículos de alta ocupación.
En la práctica, esto supondrá que un usuario que acuda solo en su coche podría encontrarse con que la barrera no le permite acceder aunque todavía haya plazas libres en el interior. Esos huecos se mantendrían disponibles para quienes hayan optado por compartir vehículo. Así lo explica en Atlántico Hoy la vicerrectora de Sostenibilidad e Infraestructuras de la ULL, Marta Domínguez Herrera, quien precisa que el incentivo no será económico. “El premio no es un premio de la forma tradicional”, señala, sino que consistirá en dar prioridad paulatinamente a las personas que vayan con coche compartido.
Matrícula registrada y una aplicación móvil
El nuevo modelo estará vinculado a la automatización de las barreras de acceso. Los usuarios deberán registrar previamente la matrícula del vehículo y comunicar en el sistema la modalidad de transporte que utilizan.
La ULL prevé además apoyarse en una aplicación móvil facilitada por el Cabildo de Tenerife. Según explica Domínguez, el planteamiento es que la herramienta permita relacionar a los usuarios que comparten trayecto y comprobar, mediante la geolocalización de sus teléfonos, que se desplazan juntos en el mismo vehículo. El funcionamiento definitivo, no obstante, todavía se encuentra en fase de desarrollo y ajustes.
Reserva de plazas
A partir de esa información, la Universidad irá reservando progresivamente una parte de las plazas disponibles para vehículos de alta ocupación. La vicerrectora pone como ejemplo que en un estacionamiento de 300 plazas podría reservarse inicialmente un 10% o un 20%, aunque esos porcentajes todavía no están cerrados. Las plazas reservadas tampoco tendrían por qué estar físicamente diferenciadas. La prioridad se aplicaría en el propio acceso y, una vez dentro, los vehículos autorizados podrían estacionar en los huecos disponibles.
“Puede llegar un usuario que no sea de vehículo de alta ocupación, intentar acceder y que no le permita entrar aunque vea que hay plazas libres”, explica Domínguez, porque esos huecos estarían reservados para quienes comparten coche. El objetivo es que contar con la garantía de encontrar aparcamiento en hora punta sirva como incentivo para dejar de acudir individualmente a los campus. “Si a ti te garantizan que llegas a tu clase en hora punta porque vas con tres compañeros más, se aprende a usar el coche compartido”, resume la vicerrectora.
Cuántas personas deberán viajar en el coche
Uno de los aspectos que todavía debe concretarse es cuántos ocupantes serán necesarios para obtener esa prioridad. Domínguez apunta a un mínimo de dos o tres personas, aunque reconoce que el criterio sigue pendiente de definirse. “Cuanta más ocupación, mejor. Lo que no puede permitirse es que vaya una única persona”, afirma. La ULL deberá terminar de perfilar este aspecto junto al resto de condiciones de acceso antes de que el nuevo modelo entre plenamente en funcionamiento.
Asimismo, la medida no estará dirigida exclusivamente a los estudiantes. La intención del Vicerrectorado es que los aparcamientos se conciban como espacios para toda la comunidad universitaria, incluido el profesorado y el resto de trabajadores, aunque esto obligará a modificar el reglamento actual.
Negociaciones
Domínguez reconoce que será necesario negociar determinadas situaciones. “Si vamos a reservar plazas para vehículos de alta ocupación, no podemos estar reservando plazas por colectivo”, apunta. En algunos casos, personas vinculadas a determinadas entidades universitarias que hasta ahora disponían habitualmente de plaza podrían dejar de tenerla garantizada.
La propia vicerrectora admite que el cambio “va a generar muchas molestias”, pero defiende la necesidad de actuar ante unos aparcamientos que, especialmente en determinados campus, se encuentran al límite de su capacidad.
Estos son los 13 aparcamientos
El proyecto técnico de automatización del control de accesos de los aparcamientos de la ULL, consultado por este periódico, contempla actuaciones en 13 estacionamientos:
- Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica.
- Edificio Central – aparcamiento de profesores.
- Edificio Central – aparcamiento de alumnos.
- ETSI de Informática.
- Facultad de Biología.
- Facultad de Química-Farmacia.
- Facultad de Química-Nuryana.
- CajaCanarias.
- Facultad de Física y Matemáticas.
- Facultad de Económicas.
- Facultad de Derecho.
- Facultad de Periodismo.
- Facultad de Bellas Artes.
El presupuesto técnico del proyecto, fechado como una modificación de la actuación de automatización, asciende a 449.620,88 euros e incluye, además de las actuaciones en esos 13 emplazamientos, capítulos específicos para un servidor central y para el desarrollo de la aplicación y las API necesarias para integrar el sistema de gestión de aparcamientos SAGA. La iniciativa se enmarca, además, en la subvención de 530.000 euros concedida por el Cabildo de Tenerife a la Universidad para la instalación de barreras inteligentes y el impulso del coche compartido.
Las obras comienzan este mes
El calendario empieza a concretarse ahora. Domínguez señala que el próximo 10 de septiembre está prevista el acta de comprobación de replanteo de las actuaciones en los 13 aparcamientos, paso previo al inicio de la obra civil.
Primero se acometerá la instalación física y posteriormente llegará la parte más compleja: cargar los datos, conectar los sistemas y desarrollar el funcionamiento de la aplicación. La ULL trabaja con dos adjudicatarias, una encargada de la obra y otra relacionada con la automatización de los datos, en coordinación con los vicerrectorados de Sostenibilidad e Infraestructuras y Transformación Digital.
Plazos y fechas
La intención sería tener la obra terminada antes de diciembre y dedicar después los primeros meses a realizar ensayos en los diferentes campus. La vicerrectora evita comprometer una fecha exacta para el funcionamiento pleno del sistema y reconoce que la parte tecnológica ha resultado “mucho más compleja” de lo previsto.
Las nuevas barreras, que ya están encargadas, podrían llegar a Tenerife en unas ocho semanas. La Universidad comenzará por los campus que todavía no disponen de ellas, mientras que en aquellos donde ya existen habrá que compatibilizar las obras con el uso diario de los aparcamientos.
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