El comité de empresa de Metrotenerife —formado por las secciones sindicales de UGT, USO y CCOO— lanzó el pasado miércoles un comunicado conjunto en el que alertaba de un colapso inminente en el servicio de tranvía de Tenerife si no se toman medidas urgentes antes de septiembre. Atlántico Hoy ha hablado con Francisco Padrón, responsable del sector de transporte de UGT Canarias, para conocer de primera mano el alcance de la crisis.
Padrón detalla una combinación de falta de reguladores, tranvías averiados sin reparar y una burocracia insular que, según denuncia, ralentiza cualquier contratación urgente. Según apunta, todo ello desembocó en un suceso que marcó la madrugada del pasado domingo, la primera suspensión total del servicio nocturno en los 19 años de historia de la empresa, al no haber ningún regulador disponible.
Por otro lado, Metrotenerife ha trasladado su propia versión de los hechos a Atlántico Hoy: la compañía asegura haber reforzado ya personal de mantenimiento, regulación y conducción, y prevé recuperar los vehículos parados antes del inicio del curso escolar.

Estrés y presión de los usuarios
"Llevamos todo el mes de agosto con falta de recursos en regulación. Si no hay dos reguladores en la sala, no hay garantías mínimas de seguridad para los conductores, y hay que meter vehículos en talleres y cocheras, dejando menos vehículos en la línea", explica Padrón.
Según su relato, algunos días se ha llegado a operar con hasta cuatro tranvías menos en la Línea 1, lo que dispara los tiempos de espera: "de siete minutos y medio a quince minutos por un tranvía. Imagínate quince minutos en una parada esperando: las paradas se empiezan a llenar una detrás de otra", afirma.
Esta presión, reconoce Padrón, se ha traducido en "estrés en los trabajadores" y "cargas de trabajo muy elevadas" —el caldo de cultivo, sostiene, de lo que considera el verdadero detonante de la crisis: la noche del sábado 15 al domingo 16 de agosto.
"En el nocturno, a la una de la mañana, hubo que suspender el servicio y meter los vehículos dentro porque no había regulador en sala. El servicio no se restableció hasta las siete y media de la mañana, cuando entró el regulador que venía de España", relata.
Padrón subraya que no se trata de un servicio cualquiera: "No nos olvidemos de que somos considerados un servicio esencial para el transporte de las personas, y ahí dejamos a la gente tirada. Imagínate toda la gente que se mueve a las seis de la mañana". Y remarca la excepcionalidad del episodio: "Yo llevo 19 años en la empresa, y en 19 años, lo que ha pasado este mes de agosto es la primera vez que lo vemos".
Tranvías que no pueden ser reparados
Sobre el estado de la flota, Padrón matiza que parte de la situación es estacional: "Por verano siempre hay vehículos que se paran, porque no tenemos el 100% de la flota en la calle; se aprovecha para hacer revisiones". Pero, según su cálculo, en estos momentos hay hasta nueve vehículos parados, de un total de 25 que componen la flota, más allá de los dos que quedan siempre de reserva operativa.
Según afirma, lo que más preocupa al sindicato es que parte de esos vehículos llevan tiempo averiados sin poder repararse: "Han sucedido accidentes, y los vehículos averiados, por falta de personal técnico para hacer las reparaciones habituales, no se están pudiendo reparar. Nos preocupa que hay cuatro vehículos que han sufrido accidentes y no han sido reparados", denuncia.
Escasez de plantilla
Preguntado por cuántos conductores, reguladores y técnicos faltan exactamente, Padrón señala un origen muy concreto: la propia sobrecarga de la plantilla. "El problema principal es la elevada carga de trabajo que ha estado habiendo, que son las bajas", explica.
Al no existir una bolsa de sustitutos con la cualificación específica que exige el tranvía, cada baja reduce todavía más la capacidad de la empresa para reparar los vehículos —el mismo círculo que, según reconocía antes, dispara el estrés entre quienes sí están en activo.
La raíz del problema, insiste, es la escasez de personal técnico cualificado: "Somos la única empresa que trabaja con tranvía en Canarias. No hay personal cualificado específico fuera de aquí: los únicos habilitados salen de Metropolitano de Tenerife". Y pone una cifra a esa barrera de entrada: "para sacarte el carnet de conducir del tranvía tienes que pegarte dos meses aprendiendo a manejarlo".
Con esa perspectiva, Padrón mira a septiembre con inquietud: "Empieza la época escolar, luego los institutos, luego la universidad, y cuando te quieras dar cuenta vuelve la gente de vacaciones. Tenemos que sacar un servicio al 100%, y ahora mismo estamos dudosos de que ese servicio vaya a salir".
Meses de burocracia para cubrir una baja
Para el responsable sindical, el problema no es solo técnico, sino administrativo: "El Cabildo tarda muchísimo en dar el visto bueno para la contratación de una persona, ya sea temporal, ya sea interina. Eso es lo que estamos reclamando: que el Cabildo intervenga de una vez", afirma.
También aprovechar para comparar la agilidad con la que se resuelven otras necesidades —"para comprar guaguas hay dinero y se compran sobre la marcha"— con la lentitud para contratar técnicos, cuya formación específica solo se imparte en Metropolitano de Tenerife.
A esa presión se suma el envejecimiento de la plantilla, con compañeros de hasta 21 años de antigüedad, y los permisos por cuidado de familiares, que, señala Padrón, "nos está ocasionando una carga de trabajo extra sobre el resto de la plantilla".

En busca de una respuesta
Pese a la gravedad del diagnóstico, el comité no contempla por ahora medidas de presión: "De momento no. Lo único que hemos hecho es alzar la voz de alarma", explica Padrón, que recuerda la huelga levantada en enero.
Avisa, eso sí, de un límite: "Si esto continúa así, nos veremos obligados a convocar una asamblea informativa con la plantilla. Una huelga es el peor de los escenarios para todos, y no es lo que buscamos. Lo que buscamos es que el Cabildo dé una respuesta".
En el momento de la entrevista, Padrón solo había recibido un mensaje de la presidenta de Metrotenerife, María Eulalia García, anunciándole que intentaría contactar al día siguiente. Y pone cifras al riesgo: "Ahora mismo movemos entre 25.000 y 40.000 pasajeros al día, la mitad que en temporada alta, cuando llegamos a 90.000 o 95.000". De ahí la imagen del propio comunicado: "vamos a parecer sardinas en lata".
Refuerzos e incorporaciones
Por otro lado, Atlántico Hoy ha contactado con Metrotenerife, quiénes rechazan la imagen de inacción y asegura haber "reforzado sus recursos operativos" ante las "circunstancias excepcionales" de los últimos días.
Según han afirmado, desde el 17 de agosto se ha autorizado la incorporación de cuatro técnicos de mantenimiento, diez conductores adicionales y la plantilla de Regulación ha pasado de 12 a 14 profesionales, con una decimoquinta plaza propuesta y mandos intermedios habilitados para cubrir regulación si hace falta.
Sobre la flota de vehículos, la cifra difiere de la del sindicato: de 25 unidades, tres están retiradas por accidentes, una averiada y cuatro en mantenimiento preventivo, con previsión de vuelta en la primera semana de septiembre —ocho fuera de servicio frente a las nueve que calcula el comité, sin fecha para las tres accidentadas que Padrón da por irreparadas. La compañía asegura que "seguirá adoptando las medidas necesarias para garantizar el servicio" antes del curso escolar.
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