Hay sueños que se heredan, se comparten y finalmente se cumplen. Para Carla Castro, Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026, la corona llegó después de una vida entera admirando desde las gradas a las mujeres que desfilaban sobre el escenario. Con su madre como cómplice de esa ilusión, Carla convirtió una tradición familiar en una meta que parecía lejana, pero que con esfuerzo, dedicación y el apoyo incondicional de su diseñador Alexis Santana y de todo su equipo, se materializó en la noche más mágica de su vida.
Carla no es solo una cara bonita sobre una pasarela. Es turista de formación —graduada en Turismo por la Universidad de La Laguna y con un máster en Marketing en Oporto—, opositora y, sobre todo, una enamorada del Carnaval chicharrero. Su fantasía 'Icónica' no solo deslumbró por su espectacularidad, sino por un componente único: alrededor de 30 obras de artistas canarios que se integraron en el diseño, convirtiendo el traje en un auténtico museo portátil del arte de las islas.
En esta entrevista, Carla repasa la noche de su coronación, el trabajo codo a codo con Alexis Santana —a quien ahora considera parte de su familia—, el papel fundamental de su familia en el taller, los recuerdos que ha guardado del traje y el consejo que lanza a las jóvenes que sueñan con seguir sus pasos: "que lo intenten, que no se den por vencidas, que se dejen ver". Porque, como bien dice, "esto solo pasa una vez en la vida y hay que disfrutarlo".
[Pregunta] Carla, ¿qué sentiste al escuchar tu nombre como Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026?
[Respuesta] Pues sentí muchísima emoción, sobre todo, porque es un sueño cumplido. Yo me acuerdo de ver desde pequeñita a todas las reinas y admirarlas muchísimo, y poder ser yo esa reina que yo veía de pequeña y que tanto las admiraba, pues para mí sentí muchísima emoción, alegría, satisfacción también por todo el trabajo realizado que todo el equipo de Alexis Santana hizo durante todos esos meses. Es una mezcla de emociones súper bonita, pero si tuviese que quedarme solo con una palabra, emoción. Bueno, se me ve que no paraba de llorar y yo creo que eso es lo que lo describiría.
¿Y cómo viviste esos segundos entre que te nombran Reina del Carnaval y te dan el cetro? ¿Empieza uno a asimilarlo todo, aunque sea rápidamente?
Pues yo no me lo creía, la verdad. No me lo creía y lo único que podía pensar era en mi equipo, que los veía todos súper contentos, a mi diseñador. Yo es que no me lo podía creer. O sea, para mí era como que eso era mentira, como que yo no estaba viviendo ese momento. Pero la realidad es que sí y bueno, fue la mejor experiencia de mi vida, estoy segura.
¿Qué significa para ti representar al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife?
Pues para mí es todo un orgullo, además de una responsabilidad. El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife —bueno, yo voy a decir que es el mejor carnaval del mundo, o el segundo mejor, como muchos dirían— es una fiesta que nos identifica como pueblo canario. Para mí ser su representante pues es un orgullo y una responsabilidad. La verdad que yo estoy intentando representar de la mejor manera a nuestro pueblo, a nuestro carnaval, y eso es lo que quiero seguir haciendo durante todo este año y aprovechar todas las oportunidades que vengan.
¿Qué tenía de especial tu fantasía 'Icónica'?
Pues mi fantasía, lo que tenía de especial son todas las obras de artistas canarios que llevaba. En concreto ahora mismo no te sé decir el número exacto, pero llevaba alrededor de 30 y algo obras de artistas canarios. Para mí eso es lo más especial porque, además de representar el carnaval, de representar a los patrocinadores y a mi diseñador, pues también poder representar el arte canario que tenemos y exponerlo de esa manera. Al final el carnaval es una fiesta del pueblo para el pueblo, y también que el pueblo participe en el traje es lo que lo hizo más especial. Yo creo que es uno de los motivos por el que nos alzamos con el cetro.
Me imagino que también sería la parte más emocionante cuando la pudiste ver por primera vez terminada, esa parte de las obras de arte. ¿O tienes alguna otra?
Sí, bueno, hay un vídeo colgado en las redes sociales donde por fin vemos el traje terminado y bueno, no paraba de llorar, de abrazar a mi diseñador por crear esa maravilla. Sí que es verdad que yo no vi el traje de repente ya todo hecho, porque yo participé en el taller, en la creación del traje. Yo estaba todos los días ahí en el taller, entonces la fui viendo crecer poquito a poco. No fue que un día llegara y me la viera montada entera, pero sí que es verdad que recuerdo ese día que te comento como súper bonito porque ya estaba la fantasía creada, yo la miraba y no podía parar de llorar.
¿Te has guardado algún recuerdo del traje, algún trocito del traje?
Sí, sí, sí, varios. Además, todo lo que pueda llevarme de recuerdo me lo llevo. De hecho, el otro día fuimos a hacer limpieza en el taller de Alexis. No en el taller de carnavales, que se alquila por meses, sino en su taller donde él crea los vestidos que él hace, donde cose y eso. Estuvimos organizándolo y claro, habían cosas que habían sobrado de mi traje y las iban a tirar. Y yo decía: "¿Cómo las van a tirar? No, yo me las llevo para mi casa". Y eso sí, guardo, por ejemplo, el canutillo de los que yo llevaba en mi cuerpo, que sacaban en el pincel, en ese pincel que usaron los artistas canarios para pintar sus cuadros, pues ese canutillo lo guardo. También guardo algunas plumas que llevaba mi traje, que son artesanales, hechas desde cero por nosotros. Y por ejemplo también, otra cosa súper bonita que guardo son unos pinceles simbólicos que llevaba mi traje, una especie de pincel hecho con papel de periódico de nuestro patrocinador El Día, que hicimos también de cero, todo artesanal y a mano, que es como la figura de un pincel, y son súper bonitos. También guardo algún pincel de esos.
¿Cómo fue trabajar con tu diseñador, con Alexis Santana?
Bueno, trabajar con él ha sido una maravilla. O sea, él ya como diseñador yo lo admiraba muchísimo, pero es que él es tan buena persona, lo vive tanto, con tanto amor, con tanto cariño, hace las cosas con un montón de amor, con un montón de cariño. La verdad que trabajar con él ha sido todo un sueño y siempre me ha cuidado muchísimo, pendiente de mí. Y ahora mismo es que ya a él y a todo el equipo y a toda su familia los considero también parte de la mía. Hemos formado un vínculo súper especial y bueno, eso ha sido gracias al carnaval, a todos esos meses previos que vivimos juntos. Trabajar con él ha sido increíble.
Cuando hablas de sueño, ¿qué papel tuvo tu familia en este sueño carnavalero?
Bueno, mi familia, aparte de que tiene un papel fundamental ya en mi vida de por sí, pues en la creación del traje también. Ellos también fueron parte del equipo como si fueran uno más. Incluso mi hermano —yo a veces decía "Dios, pobrecito, mi niño hasta esas horas estaba él en el taller y al día siguiente con colegio" y decía "lo que está haciendo este niño por mí no lo va a hacer nadie en su vida"—. Ellos participaron en la creación del traje también todos los días, siempre que podían. Todos estuvimos esos meses metidos en el taller, incluso llegamos a decir que no tuvimos Navidad porque claro, era todo el día ahí. Pero bueno, no nos importó porque ellos coinciden conmigo en que ha sido una de las mejores experiencias de sus vidas también. Que ellos formaran parte de esta experiencia para mí ha sido fundamental y súper bonito.
En algún que otra entrevista anterior has comentado que el ser Reina del Carnaval también era un sueño compartido con tu madre. ¿Qué significa entonces ser Reina?
Bueno, mi madre siempre desde pequeñita siempre me llevaba a la gala infantil concretamente. Siempre la veíamos todos los años, lo teníamos como tradición. Yo siempre lo digo que me llevaba a mí, pero teníamos la tradición de ir con su mejor amiga y con su hija también. Y ella siempre me decía: "El año que viene ustedes van a estar ahí, el año que viene Carla tú vas a estar ahí en ese escenario, lo vamos a conseguir, lo vamos a intentar". Lo intentamos, hablamos con diseñadores, pero no surgió nunca la oportunidad y se me quedó como esa espinita, y a ella también, a las dos. Entonces por eso digo que es un sueño de las dos, porque a ella también le hubiese encantado. Pero bueno, nunca surgió en infantil, pero surgió en adulta y muchísimo mejor porque vivirlo con esta edad yo creo que al final lo recuerdas más. Por ejemplo, yo tengo una amiga que fue Reina del Carnaval infantil y sí que es verdad que no lo recuerdas tanto como adulta, igual que cualquier recuerdo que puedas tener de niña. Entonces al final sí que es verdad que me hubiese gustado de infantil, pero eso dio también la oportunidad a lo mejor de presentarme de adulta, nunca se sabe. Entonces sí, siempre fue nuestro sueño compartido y al final lo logramos.
¿Qué mensaje le darías a las jóvenes que sueñan con ser candidatas a Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife?
Pues que lo intenten. Yo siempre digo que lo intenten, que si es su sueño que no se den por vencidas. De hecho, el otro día me hablaba una chica y me decía: "¿Qué puedo hacer? ¿Qué hago? Me encantaría, te he seguido y me ha encantado tu recorrido, quiero ser también candidata a reina". Y yo: "Pues intentarlo, hablarle a los diseñadores, déjate ver". Yo siempre digo déjense ver. O sea, yo al final conseguí ser candidata a Reina del Carnaval porque me he presentado a certámenes de belleza, porque he estado en escenarios. Al final también es una manera de darte a conocer y de conocer a gente que te pueda llevar también a conocer a diseñadores. Entonces yo creo que ese es el mejor consejo que yo les podría dar: que se dejen ver de alguna manera y que no dejen de intentarlo nunca.
Realmente estamos ya prácticamente en el mes de junio, ya te queda medio año por delante de reinado. ¿Qué esperas de este tiempo que te queda todavía? ¿Tienes previsto algún viaje, algún acto?
Pues por ahora no hay nada concretado, por así decirlo, pero sí que es verdad que yo espero seguir disfrutándolo al máximo. Yo estoy aprovechando todas las oportunidades que salen y más, incluso yo las busco. Pero yo nunca digo que no a nada porque esto solo pasa una vez en la vida y hay que disfrutarlo y aprovechar la oportunidad. Entonces pues nada, eso, seguir disfrutándolo y aprovechando las oportunidades.