Martín Garabal en Guanarteme, el barrio que se convirtió en su hogar durante el rodaje de 'La Cosa en la Niebla' / ARIADNA MARTÍNEZ - ATLÁNTICO HOY
Martín Garabal en Guanarteme, el barrio que se convirtió en su hogar durante el rodaje de 'La Cosa en la Niebla' / ARIADNA MARTÍNEZ - ATLÁNTICO HOY

Martín Garabal vuelve a Gran Canaria con ‘La Cosa en la Niebla’: Guanarteme se convirtió "en mi barrio”

El actor argentino regresa a la isla para el estreno mundial de la película de Chedey Reyes y cuenta a Atlántico Hoy cómo fue el rodaje y meterse de lleno en el cine español

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Martín Garabal vuelve a Gran Canaria, pero esta vez no para rodar. El actor argentino regresa a la isla para presentar La Cosa en la Niebla, la película canaria de Chedey Reyes que se estrena mundialmente este jueves en Las Palmas de Gran Canaria y en la que da vida a Ismael, un veterano piloto que termina atrapado en una amenaza interdimensional junto a su nueva copiloto.

La cinta llega a las salas después de pasar por numerosos festivales y acumular 14 premios, 12 de ellos internacionales. Para Garabal, conocido también por títulos como División Palermo o Envidiosa, supone además su primer largometraje español como protagonista. Una película que mezcla comedia, ciencia ficción y terror y que fue rodada entera en Gran Canaria, sin salir de la cabina de un avión.

De lleno con Gran Canaria

[Pregunta] La Cosa en la Niebla se estrena hoy en la misma isla donde se rodó. ¿Cómo está siendo volver a Gran Canaria ahora que ya está terminada y toca enseñársela al público?

[Respuesta] Volver a la isla me encanta porque la pasé increíble. Fue uno de los lugares que más me gustó conocer y una experiencia muy única. Vine cinco semanas y me instalé acá. Este era mi barrio (haciendo referencia a Gunarteme, al estar haciendo la entrevista en la plaza Farray). Tengo mis lugares favoritos de café y de comida, como el bodegón ese y sus albóndigas y chorizo. Venir acá fue espectacular. Ahora hacerlo con la película terminada, para mostrarla y ver cómo reacciona el público, me da mucha emoción, nervios y felicidad. Es una experiencia muy linda.

¿Cómo acaba un actor argentino protagonizando una comedia de ciencia ficción rodada en Gran Canaria?

Yo tenía la misma pregunta. Me dedico al mundo audiovisual delante de cámaras desde 2013 y arranqué con un proyecto para un canal de cine y series muy querido de Argentina que ya no existe, I.Sat. Allí hice una serie que se llamaba Famoso, donde interpretaba a un periodista muy estúpido. Chedey, el director, y Juanjo, el guionista, habían visto esa serie. Entiendo que entre Canarias y Latinoamérica hay una conexión fuerte en gustos, humor, música y cultura. La película se escribió hace como diez años y ellos pensaban que Ismael tenía que ser alguien como yo, pero entonces era muy joven. Después me buscaron y vieron que ya me habían salido canas. Me contactaron por un mensaje directo de Instagram y de casualidad lo vi. Estaba de vacaciones y les dije que cuando volviera les mandaba un vídeo. Apenas lo envié me dijeron: “No, queremos que seas vos”. La verdad es que no hubo dudas. Era un plan perfecto: venir a un clima casi veraniego, a una isla con playas espectaculares y filmar una película que transcurría entera en la cabina de un avión, llevando el protagonismo, con humor y referencias al género de clase B. Me parecía divertido por sí mismo y no me equivoqué.

Todo en una cabina de avión

Toda la película transcurre dentro de una cabina. ¿Cómo es trabajar con la limitación de un único espacio?

Para mí las limitaciones hacen al estilo, siempre, en todo. Cuando todo es posible, uno queda paralizado porque que todo sea posible es lo mismo que nada sea posible. Estar encerrado en un lugar, sobre todo en el cine, le da mucho espacio al fuera de campo, a cómo construís lo que no se ve. Y esta película sería llevar eso al extremo porque prácticamente nada se ve. Todo es cómo lo viven los personajes a través de lo que escuchan, de lo que sienten que está pasando y de los temores que tienen, tanto fuera del avión, donde están en un lugar que no conocen, como dentro, donde la invasión parece cercana. Eso era un gran desafío.

Más allá del espacio, en la película también se mezclan varios géneros... 

Hay una mezcla de tonos que hubo que ver cuánto lugar tiene la comedia, cuánto el homenaje al cine de clase B y cuánto la parodia.  A eso se suma la barrera idiomática porque, por más que hablamos el mismo idioma, las concepciones del humor, de la ironía o del sarcasmo pueden ser distintas. Ahí yo no sabía hasta qué punto nos estábamos acercando al tono correcto. Por suerte, las proyecciones en Argentina y en otros festivales del mundo confirmaron que lo habíamos hecho bien. Así que tengo mucha expectativa por ver cómo funciona hoy en la sala.

El actor argentino en un fotograma de la película de Chedey Reyes / JUGOPLASTIKA
El actor argentino en un fotograma de la película de Chedey Reyes / JUGOPLASTIKA

El humor y sus fronteras

En ese sentido, ¿notas diferencias entre el humor argentino y el español? ¿Hay cosas que funcionan en los dos sitios y otras que cuestan más?

Creo que el humor es una de las cosas a las que más les cuesta viajar. Un drama argentino puede conmover a un español y viceversa, pero no sé si el humor viaja con tanta facilidad. Nosotros consumimos a Andreu Buenafuente, a Broncano o algunas comedias de Santiago Segura, y ustedes consumen a Darín y otras referencias culturales argentinas. Pero creo que la música viaja con más facilidad y el humor siempre se traba un poco. En Argentina el sarcasmo y la ironía son como la moneda de intercambio más fuerte en el humor y quizá eso no se ve tanto en España. Ahí siempre hay una especie de pequeño cortocircuito.

Creo que esta película tiene un humor más universal porque mi personaje es sarcástico, pero también es un poco patético y eso hace que sea más entrañable. Creo que para el público canario va a funcionar muy bien. Después veremos qué pasa en Madrid y Barcelona. España es demasiado amplia, tiene muchas culturas a la vez. No es lo mismo un vasco que un catalán, un catalán que un madrileño y, sin duda, no es lo mismo que un canario. Va a ser toda una experiencia.

En Argentina también está muy presente el humor negro. ¿Crees que ese tipo de comedia viaja peor?

Nosotros exploramos esa veta en División Palermo, que también tuvo su público en España. La serie se vio en toda Latinoamérica, en España y en otros lugares, pero sin duda viajó menos que, por ejemplo, Envidiosa, que es una comedia romántica más tradicional en términos de humor y tuvo mucha repercusión aquí. De hecho, cuando se estrenó Envidiosa vine de vacaciones a España y no podía creer que me saludaran por la serie, porque no estaba acostumbrado a que un trabajo mío tuviera repercusión internacional. Creo que sí, que el sarcasmo y el humor negro a veces viajan un poco menos.

Siempre se dice que es más difícil hacer reír que hacer llorar. ¿Estás de acuerdo? ¿Te preocupa haberte encasillado como actor cómico?

Sí. Hay una frase que decía: “La cebolla es una verdura que te hace llorar, pero no conozco ninguna verdura que te haga reír”. Creo que eso ya de por sí resume un poco la situación. Yo estoy contento. Nunca tuve aspiraciones de ser actor dramático, entre comillas, o actor de determinadas características. A mí lo que me gusta es agarrar un proyecto que me interese, ya sea por el director, por el guion, por los compañeros o porque voy a aprender algo nuevo. De hecho, mi género preferido es la comedia dramática, pero no por interpretarla, sino como consumidor, porque creo que la vida tiene esos matices. Ojalá ahora me reconozcan también como actor dramático y pueda conmover y demás.

El making of de 'La Cosa en la Niebla' / JUGOPLASTIKA
El making of de 'La Cosa en la Niebla' / JUGOPLASTIKA

De Chedey Reyes a Álex de la Iglesia

Ahora trabajas también con Álex de la Iglesia en Felicidades, para Netflix. ¿Cómo estás viviendo este paso que estás dando dentro del cine español?

Lo de Álex de la Iglesia fue muy sorprendente porque, al igual que lo de La Cosa en la Niebla, yo no lo esperaba ni lo estaba buscando. Fue una especie de sorpresa gratificante porque yo me crié con muchas de sus películas. Esta película creo que es un poco una vuelta al origen de sus trabajos anteriores. Son personajes muy particulares encerrados en una única localización. En ese sentido tiene un punto en común con La Cosa en la Niebla. La localización es más grande porque es una mansión donde pasan cosas muy tormentosas, pero mi personaje es totalmente opuesto. Es muy lindo ver cómo trabajan directores que admirás o descubrir que admirás a directores que no conocías, como Chedey, que en su ópera prima me sorprendió muy gratamente.

Y además de La Cosa en la Niebla y Felicidades, ¿qué otros proyectos vienen ahora? ¿Podemos esperar seguir viéndote trabajar en España?

También estoy por estrenar una serie que hicimos con Nadie Dice Nada, un programa de streaming del que formo parte en Argentina y que también tiene su público en España. Hicimos una serie de ficción, una comedia romántica para Disney, que se va a estrenar en breve. Como los estrenos de plataforma son mundiales, puede que llegue también al público español. Es una serie muy linda en la que además actúa Óscar Martínez, que es un actor argentino que trabaja mucho en España. Y, obviamente, estoy abierto a seguir grabando películas y series que se hagan acá en España. Siempre es un placer. Así que veremos qué pasa con los estrenos.

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