Rayco García, por Farruqo.
Rayco García, por Farruqo.

Rayco García, la promesa cumplida

De niño que viajaba solo en guagua para entrenar con el CD Tenerife a empresario global del fútbol: la historia de Rayco García es la de una promesa cumplida a su madre

Martín Alonso

Rayco García no llegó al CD Tenerife por azar ni por oportunismo. Llegó por una promesa. Una promesa formulada cuando era apenas un niño que soñaba despierto mirando por la ventana de una guagua rumbo a Santa Cruz, con una mochila cargada de botas, cuadernos y esperanza. Una promesa hecha a su madre, Carmen, camarera de piso en un hotel del Puerto de la Cruz, y a sus compañeras de trabajo: ganar dinero con el fútbol y retirarlas a todas. No era una frase ingenua. Era una declaración de intenciones en un contexto vital duro, exigente, marcado por el sacrificio cotidiano.

Rayco creció en Santa Úrsula junto a su madre y su hermano tras la separación de sus padres. Carmen encadenaba turnos largos, físicamente duros, para que en casa no faltara nada. No sobraba nada tampoco. En ese entorno, Rayco destacó pronto por tres cosas: las matemáticas, el fútbol y una capacidad poco común para soñar sin perder el suelo. En el colegio sobresalía con los números; en los recreos, con la pelota; y en casa, con una convicción que fue creciendo con él.

Rutina y carácter

Esa mezcla llamó la atención del CD Tenerife, que lo incorporó a sus categorías inferiores. A partir de ahí comenzó una rutina que marcaría su carácter: cada día viajaba solo en guagua desde el norte hasta la capital, y desde allí a los campos de entrenamiento de la cantera blanquiazul. Algunos familiares mostraban reparos lógicos ante la idea de que un niño se moviera solo por la Isla, pero Carmen siempre confió en la madurez de su hijo. Esa confianza fue uno de los pilares sobre los que Rayco construyó todo lo que vendría después.

El fútbol parecía abrirle caminos. Su progresión llamó la atención del FC Barcelona, que lo incorporó a su base. La Masía representaba, entonces y ahora, una de las cunas más exigentes del fútbol mundial. Allí, Rayco no terminó de cuajar. No fue un fracaso, sino una lección temprana: no siempre el talento basta; entender el contexto es tan importante como tener condiciones. Poco después llegó una llamada que cambiaría el rumbo de su vida: el Leeds United le ofrecía probar en Inglaterra.

Inglaterra y Cruyff

Inglaterra fue la raíz de todo. No fue fácil. Allí echó de menos todo, pero allí también comprendió el fútbol como industria, como ecosistema económico y cultural. Pero el destino tenía otros planes. Una lesión truncó su carrera como futbolista profesional, cerrando una puerta que parecía central en su vida. No cerró, sin embargo, su relación con el fútbol ni su ambición. Al contrario: Rayco entendió que el fútbol podía ser un negocio tan apasionante como rentable, y que su habilidad con los números podía encontrar ahí un cauce natural.

Rayco García, accionista que controla la gestión del CD Tenerife. / MIGUEL BARRETO-EFE
Rayco García, accionista que controla la gestión del CD Tenerife. / MIGUEL BARRETO-EFE

Ese tránsito no fue improvisado. El Instituto Johan Cruyff se convirtió en una suerte de laboratorio personal. Allí adquirió herramientas de gestión, marketing deportivo y organización de eventos que luego aplicaría con visión internacional. Comenzó organizando campus de fútbol en distintos países del Oriente Medio, una experiencia que le permitió entender culturas, mercados y dinámicas muy distintas a las europeas.

Barça Legends

En Omán, un ministro le planteó un reto mayúsculo: organizar un Real Madrid–Barça en el país. La imposibilidad de cerrar un clásico no detuvo a Rayco. Al contrario. Ideó la marca Barça Legends, reuniendo a exfutbolistas recientemente retirados que aún conservaban un enorme tirón mediático. Aquella solución creativa fue un punto de inflexión. No solo resolvió un problema concreto, sino que abrió una línea de negocio sólida y reconocible.

Desde entonces, Rayco García ha desarrollado una trayectoria amplia y diversa en la industria del deporte. Ha sido agente FIFA, embajador de UNICEF, propietario de RG Consultant & Sport Solutions, y promotor y productor de eventos exclusivos para la élite del fútbol y otras estrellas del deporte. Su trabajo se ha centrado especialmente en mercados estratégicos como Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Estados Unidos, siempre con un enfoque profesional y discreto.

Grandes eventos

En ese camino ha participado en negociaciones de alto nivel vinculadas a figuras de primer orden del fútbol mundial, como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, Patrick Kluivert, Clarence Seedorf, Kaká, Zico o Kylian Mbappé. Siempre desde un segundo plano, lejos del foco mediático, pero con influencia real.

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Rayco García, en su etapa en los filiales del FC Barcelona. / AH
 

Su currículum incluye también eventos de impacto global. En 2018 organizó en Johannesburgo un homenaje a Nelson Mandela: un partido entre el Barça y el Mamelodi Sundowns ante 90.000 espectadores, con personalidades como Barack Obama o Leonardo DiCaprio en las gradas. En 2021 impulsó el memorial a Diego Armando Maradona, con un Boca Juniors–Barça disputado en Riad. Eventos complejos, simbólicos y logísticamente exigentes, que consolidaron su reputación internacional.

Promesa cumplida

Pero el mundo no era suficiente. Rayco quería volver. Volver para cumplir aquella promesa infantil que nunca olvidó. Compró el hotel del Puerto de la Cruz donde su madre había trabajado durante años como camarera de piso y pudo retirarla. Carmen vio así materializarse aquello que un día sonó a sueño imposible. Su hijo no triunfó como futbolista, pero sí como empresario del fútbol. Y lo hizo sin perder de vista de dónde venía.

Ese regreso a casa tenía una segunda derivada: el CD Tenerife. Rayco García se convirtió en el máximo accionista del club, asumiendo desde diciembre de 2024 la gestión de una entidad golpeada por el descenso a Primera RFEF. Un club histórico, cargado de memoria colectiva, en el que aún resuenan las noches europeas de los equipos dirigidos por Jorge Valdano y Jupp Heynckes, con futbolistas como Fernando Redondo, Antonio Mata, César Gómez, Julio Llorente, Del Solar, Felipe Miñambres, Jokanovic, Tony Robaina, Pizzi o Juanele.

Rayco García, consejero del CD Tenerife detenido y puesto en libertad provisional con cargos por un presunto delito de coacciones en el ámbito de la violencia de género./ EFE
Rayco García, durante una rueda de prensa en el Heliodoro Rodríguez López, tras hacerse con el control del CD Tenerife. / EFE

Juego sucio

El camino no ha sido sencillo. En plena pugna por el control accionarial del club, Rayco tuvo que afrontar un episodio delicado: fue detenido tras la denuncia de la nieta de un accionista del CD Tenerife, una causa que posteriormente fue archivada. Un capítulo incómodo, duro en lo personal y lo público, que gestionó desde la prudencia y el respeto a los tiempos judiciales. El archivo de la causa cerró un episodio que no alteró su determinación.

Rayco García sabe que no inventó el CD Tenerife y que el club seguirá existiendo cuando él no esté. Pero mientras tanto, intenta inventar su CD Tenerife. Un equipo competitivo, reconocible, que vuelva a ser orgullo de su afición y referencia del fútbol canario. Esa es su promesa ahora. La misma lógica que lo ha guiado siempre: fijar un objetivo, trabajar con constancia y no olvidar de dónde viene.

De niño soñaba con ser como Fernando Redondo. Hoy sueña con que el CD Tenerife vuelva a mirar hacia arriba. Y quienes lo conocen saben que Rayco García suele cumplir su palabra.