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Gallinas en una explotación avícola./ ARCHIVO

62 años de huevos frescos en Tenerife: las 20.000 gallinas de Candelaria no se rinden, pero la subida en el pienso le pasa factura a la granja

El precio de los huevos sigue al alza, al igual que el del pienso con el que se alimentan las 20.000 gallinas de la granja Castro Marrero, que ponen una media de 16.000 diarios

Con 62 años de historia, la Granja Avícola Castro Marrero sigue poniendo huevos cada día en Candelaria, pero actualmente lo hace con la mirada fija en la factura del pienso, el gasoil y el precio de venta. 

María José Marrero, responsable de la granja fundada por sus padres en 1964, en declaraciones a Atlántico Hoy, destaca la situación que atraviesa -marcada por el aumento de los costes-, a raíz, principalmente, de la guerra de Irán.

Todo ha subido

La guerra y el control sobre el estrecho de Ormuz han vuelto a encarecer el combustible y, en consecuencia, el pienso. “Desde que avisaron de que iban a entrar en guerra, subió el pienso 15 euros por tonelada”, cuenta Marrero. “La semana pasada volvió a subir 12 euros por tonelada”. Eso suma 27 euros más por tonelada en pocas semanas.

Con 20.000 gallinas que comen alrededor de 120 gramos al día cada una, la granja consume unas 2 toneladas de pienso diario, “más o menos… 60 toneladas al mes”. La subida se traduce en un coste adicional de unos 1600 euros mensuales solo en pienso, sin contar el gasoil, que también necesitan para el transporte de los huevos y para los calefactores que dan calor a los pollitos. 

Incluso los envases -bandejas, cartones, estuches- han subido, “a causa de la subida de sus costes energéticos, de los transportes y demás”. añade

Precio en origen y en los lineales

“Sí, todos esos incrementos han provocado que haya subido el precio del huevo”, reconoce María José. “Pero no ha subido tanto para el primer eslabón de la cadena que somos nosotros”, apunta insistiendo que, en supermercados y grandes superficies, el aumento “no se ha trasladado al productor de la misma manera”.

“Nosotros, por ejemplo, el huevo lo estamos vendiendo en torno a 0,22, 0,23 céntimos cada huevo”, explica la empresaria. “Pero en los lineales de los supermercados he visto el precio de los paquetes de una docena, dos docenas… y el de cada huevo supera casi el doble de lo que me pagan a mi”, matiza.

Producción y rentabilidad

Reconoce Marrero que es necesario tener en cuenta los costes de distribución “porque poner los huevos en los lineales en perfectas condiciones, hay que pagarlo también”.

No obstante, advierte que “todos esos eslabones de la cadena no pueden suponer tanta diferencia con respecto a lo que al final cobra el ganadero”, porque para ese ganadero “la producción también debe ser rentable”.

16.000 huevos diarios

Un total de 20.000 gallinas son atendidas en las instalaciones de la granja y las puestas diarias vienen dadas por el 80% de las aves, lo que se traduce en 16.000 huevos en cada jornada y una cantidad que ronda el medio millón al mes, con los que se abastece a una buena parte de la provincia tinerfeña.

La demanda refleja el clima económico, según palabras de la ganadera. “El mes de abril fue flojísimo, flojísimo de pedidos”, dice. “Hablando con otras personas que se dedican a otros productos, también me dicen que se notó un bajón tremendo de consumo”. Sin embargo, el mes de mayo parece que está yendo “un poco mejor”.

El huevo “de fuera” inunda el mercado

Marrero explica que la producción local no es autosuficiente para abastecer el mercado canario, por lo que la demanda se debe completar con el huevo de fuera. 

“Sin embargo, cuando la producción de fuera es grande y sobra mucho huevo, inundan el mercado canario y bajan los precios a los productores de las islas”, concluye.

Presión para mantener precios y calidad

“Se nota presión porque tus costos te obligan a subir el precio, pero después ves que el consumidor no tiene capacidad económica para afrontar tanta subida”, dice. “Entonces te ves un poco limitado… porque para un ganadero su trabajo también tiene que ser rentable”, comenta.

Vemos el panorama un poco negro”, lamenta. Y añade que esto no solo se percibe en la avicultura, sino que, “en general, el consumidor comprueba que, aunque hayan subido los precios, su dinero no basta porque todo ha subido más y la capacidad de compra se merma”.

“Esto sería un ideal”

María José Marrero lleva toda la vida “desde que nací, rodeada de la granja”, desde  que la pusieron en marcha sus padres en los años 60 y afirma no entender su vida sin la granja.

Pero también reconoce el cansancio y la fatiga, sobre todo en lo que se refiere a burocracia y papeleo porque, “todo lo que sea para mejorar, bienvenido sea”, pero dice perder demasiado tiempo en papeles, “lo que desilusiona y restringe la energía que debo dedicar a mis gallinas” y a las tareas de la granja.  “Pero si no fuera por eso, esto sería un ideal”, concluye.