La distancia entre Canarias y Australia es de más de 15.000 kilómetros, pero Pachi Rodríguez acorta cada día esa brecha con los sabores de su tierra.
Criado ente La Isleta, El Refugio y el Muelle Grande, donde trabajó su padre, Rodríguez dejó Gran Canaria de joven y ha logrado consolidar un pequeño imperio gastronómico en Sídney, ciudad en la que llegó a tener hasta seis restaurantes.
El covid le obligó a cerrar la mitad de los negocios y volver a trabajar igual de duro que al principio, cuando empezó de camarero y estuvo dando tumbos entre Dinamarca e Irlanda, hasta que aprendió inglés y se lanzó a la aventura en Australia.
Uno más entre australianos
Desde hace dos años celebra la Semama de Canarias con un menú especial a base de platos típicos: desde papas arrugadas, ropa vieja y chocos en salsa hasta croquetas de Teror, sin olvidar el polvito de la abuela o la leche frita con barrito de ron para terminar en lo dulce.
Entre el 26 y el 31 de mayo, El Portón, su restaurante principal en Gold Coast, se vuelve una extensión de Canarias y Rodríguez hace de embajador ante el paladar curioso de su clientela habitual, siempre dispuesta a saborear esas islas que están al otro lado del mundo y que apenas manchan el mapa.
Porque Pachi, como le llaman desde que comenzó a alongarse al Puerto y la barra de Las Canteras, cumple ahora 49 años, tiene tres hijos y lleve media vida en Australia con su mujer, María Barona, que se encarga de la economía y de las cuentas de los negocios.
De Irlanda a las antípodas
La historia de este isleño emprendedor empieza en la capital grancanaria, donde estudió hostelería y se marchó para no volver, un poco obligado por lo mal que se le daban los estudios y esa curiosidad por las cosas del mundo heredada del trabajo en el puerto de su padre.
"En mi puta vida había escuchado nada de Australia", confiesa entre risas al recordar esos inicios. Su aventura internacional comenzó en Dinamarca gracias a un proyecto Leonardo. Sin embargo, la barrera del idioma y el no hablar nada de inglés lo empujaron a mudarse a Irlanda, donde residió casi tres años y aprendió a comunicarse y hablar como uno más.
Fue en Dublín donde escuchó por primera vez el boom del Gap Year (año sabático). Todo el mundo a su alrededor quería cruzar el charco hacia Australia para surfear esa tendencia. Así que se dejó llevar y se lanzó a la aventura. "Llevo aquí ya más años que Matusalén", asegura. Tanto que ha echado raíces y no se quiere mover... Salvo para jubilarse en Bali.
El golpe del Covid-19
El éxito en el sector hostelero no le cayó del cielo. Tras estudiar Formación Profesional (FP) de Hostelería en Canarias y encadenar años de experiencia como camarero, una de sus antiguas jefas le vendió su primer restaurante. A partir de ahí, y con María Barona al frente de la gestión financiera, todo fue a mejor. "Gracias a ella enderecé el camino, aprendí a ahorrar y crecimos", confiesa.
A lo largo de su carrera en Australia han llegado a gestionar seis establecimientos: tres cafés y tres restaurantes. Sin embargo, la llegada de la pandemia golpeó duro los negocios, obligándoles a cerrar dos cafeterías y un deli que operaba en el centro de Sídney.
Sabor canario en Gold Coast
A día de hoy, el tándem Rodríguez-Barona regenta con éxito tres restaurantes: dos en Sídney, especializados en gastronomía española a base de paella, albóndigas, calamares y gambas al ajillo, y uno en Gold Coast, El Portón.
"El Portón está inspirado en Lanzarote, con un diseño costero en blanco y verde, y decorado con fotos de la isla. El nombre viene del refugio donde me crié con mis colegas en mi infancia", relata Pachi. Se refiere al istmo de Santa Catalina, en el límite sur del barrio de La Isleta, entre Las Canteras y el Puerto de Refugio de La Luz, de cuya construcción nace el nombre antiguo de toda esa franja del litoral.
A pesar de la distancia y los años, las raíces siguen vivas. Coincidiendo con las fechas actuales, su restaurante de Gold Coast celebra por segundo año consecutivo la Semana Canaria. Un homenaje gastronómico donde no faltan las papas arrugadas, el cerdo en adobo, la ropa vieja, los polvitos canarios y la leche frita infusionada con barraquito de ron, entre otros platos y vinos seleccionados para el menú. "Estamos a tope", añade Rodríguez, que encadena varios días de intenso trabajo para que todo salga bien.
El retiro soñado
Pachi añora a los amigos del barrio y del colegio en el que cursó la EGB, con quienes sigue en contacto. También a la familia y hasta esa manera peculiar de tomarse las cosas en Canarias, pero al comparar la vida empresarial entre España y Australia lo tiene claro: "Este es un país en el que, si curras, sales para adelante. Cuantas más horas trabajas, más cobras, porque no te fríen a impuestos".
Por eso, a las puertas de los 50 años, no está entre sus planes volver a Gran Canaria. Tampoco matarse a trabajar hasta envejecer. El desgaste de la hostelería pesa y Rodríguez tiene la vista puesta en el horizonte de la jubilación temprana.
El objetivo a medio plazo es expandirse hacia Brisbane, la tercera ciudad más grande de Australia y futura sede de los Juegos Olímpicos de 2032. Su plan es abrir uno o dos restaurantes más allí, aprovechar el pelotazo olímpico y venderlo todo para poder disfrutar de lo que resta de vida.
"La idea es retirarnos en Bali si todo va bien y no dar más un golpe", concluye Pachi, con la mente puesta en un merecido descanso junto a su mujer y sus hijos, tras una vida dedicada por completo a los fogones y al esfuerzo de prosperar en otro continente a base de trabajo.
