Un cambio de paradigma energético para lograr la descarbonización de Canarias

Se necesitan instalaciones de generación y almacenamiento que permitan aprovechar las renovables

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Central térmica de Las Caletillas, Canarias./ Wikipedia.
Central térmica de Las Caletillas, Canarias./ Wikipedia.

El sistema eléctrico en Canarias se basa en centrales térmicas. La intención del Gobierno de Canarias es descarbonizar el Archipiélago para 2040, adelantándose 10 años a los Acuerdos de París. Sin embargo, pasar de este sistema a uno 100% renovable a largo plazo requiere abordar una serie de acciones en los próximos años.

Como apuntó Endesa en el estudio en colaboración con la empresa Deloitte Los Territorios No Peninsulares 100% descarbonizados en 2040: la vanguardia de la transición energética, en España es necesario incrementar progresivamente las renovables desarrollando instalaciones de generación y almacenamiento que permitan su aprovechamiento. 

Una inversión que Deloitte cifra entre 18.000 y 22.000 millones de euros, y requeriría desarrollar anualmente una media de 250 Megavatios hasta 2025 y llegar al menos a 600 anuales a partir de 2030. Ello supone un incremento considerable respecto a la potencia renovable instalada en los últimos años en Canarias -50 MW anuales-. 

Barreras importantes

No obstante, atraer el nivel de inversión necesario se enfrenta a relevantes obstáculos.  

Para adaptar el sistema eléctrico para un almacenamiento a gran escala requeriría una importante inversión en baterías. Si bien el monto total sería para el período de 2040, parte de estas deberían usarse en los primeros compases de la transición para capturar los vertidos que se irán generando, incrementar la integración de renovables en la demanda final y reducir el coste en generación convencional. 

De llegar en 2030 a un almacenamiento a gran escala se podría tener hasta un 60% de renovables en el sistema eléctrico y evitar 400 millones de coste en generación térmica. Esto requeriría producir de media al año 310 Megavatios a la hora, considerando que empiecen a instalarse las baterías en 2023. 

Trabas de la Administración

Una reclamación común para todos los sectores productivos en Canarias, también para las renovables, es de las trabas administrativas. Por ello, desde el sector energético, liderado por Endesa, se reclama la agilización de los procesos, declarando la tramitación urgente de proyectos renovables. También se aboga por permitir la modificación de proyectos ya tramitados (permitiendo aprovechar el desarrollo tecnológico más recientes) y eliminar las restricciones a la repotenciación de parques ya existentes. 

En cuanto a las inversiones, en los últimos años se han desarrollado subastas de capacidad renovable a cargo de los Fondos FEDER, cuya sostenibilidad en el tiempo podría no estar garantizada por la gran cantidad de fondos que serían necesarios. Por lo tanto, se debería desarrollar un mecanismo de subastas específico que recogiese las necesidades concretas del desarrollo renovable en Canarias.

Plantas obsoletas

Algunas de plantas de energía más antiguas se han quedado obsoletas, por lo que habrá que sustituirlas o adaptarlas a los nuevos tiempos, habida cuenta de que la generación térmica ha de ser usada en el proceso de transición para mantener la seguridad del suministro. Las nuevas centrales, más eficientes, consumen tanto gasóleo como gas natural, esta última opción mucho más respetuosa con el medioambiente y la emisión de gases de efecto invernadero.

Como recordó esta semana el coordinador de I+D+I del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), Gonzalo Piernavieja, Canarias sigue quemando gasoil para generar energía y “no puede dar el salto a las renovables de un día para otro”. Por tanto ese combustible de transición puede ser el gas natural, o su combinación con el hidrógeno.

Por ello, “la idea es que, cuando se empiecen a renovar los grupos térmicos de generación existentes, como los de Candelaria o Granadilla, se hará con la vista puesta en que en los próximos años se irá progresivamente al hidrógeno”. 

Durante su intervención en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, aseguró que el Archipiélago, siendo una región insular, “está muy bien en renovables”, con casi un 20% de penetración anual. Incluso hay energía excedentaria que no puede absorber la red porque, “si se producen sobrecargas se corre el riesgo de una desestabilización del sistema eléctrico”, lo que puede llevar a los temidos ceros energéticos en Tenerife.

Una visión crítica

El ingeniero industrial y licenciado en Física, Alejandro González Calvo, es más crítico con esta situación. Él considera que Canarias tendrá dificultades que para cumplir con el pacto verde del Acuerdo de París.

En concordancia con lo dicho anteriormente, cree que la regulación estatal y europea han ralentizado la creación de infraestructuras, y, además, “las administraciones públicas adolecen del suficiente personal técnico y jurídico necesario para tramitar esa planificación y seguir con los proyectos necesarios”.

Oposición ciudadana

González Calvo señaló como paradigmático el caso de Tenerife, una isla que ha sufrido cinco ceros energéticos y que aun así encuentra una postura de confrontación por parte de la sociedad,  cuyas protestas paralizaron el tendido de Alta Tensión en Vilaflor y también se han opuesto a la introducción del gas natural que pretendía el Cabildo insular en la anterior legislatura.

Actualmente los ciclos combinados instalados en la isla “queman gasoil que es transportado a diario por algo más de cien cisternas, siguiendo el trayecto Santa Cruz- Granadilla, puesto que no existe una boya para ese transporte marítimo”, explicó.

Gas natural

Según los cálculos que el ingeniero presentó ante Sociedad Económica de Amigos del País en el marco del ciclo Movilidad, Transporte y Descarbonización, la introducción del gas natural en el sistema energético supondría un ahorro de 90 millones de euros anuales y, además, “sin el gas natural, con las directivas europeas actuales, gran parte del parque de generación de energía eléctrica va a tener que ser desconectado, porque se sigue quemando fuel u otros combustibles que emiten más contaminación que el gas”.

Por ello concluye que “el gas natural es un combustible necesario para la transición hacia el hidrógeno. Si queremos descarbonizar la economía, es fundamental el gas natural, aunque parezca una contradicción”. 

En un Archipiélago donde el sobrecoste de producción energética es del 153% con respecto al precio en la Península, “hay que apostar por el almacenamiento energético a gran escala” e integrar las renovables en el sistema. 

Tres tipos de almacenamiento

Gonzalo Piernavieja, por su parte, expuso que el ITC plantea tres tipos de almacenamiento para el futuro. Uno a nivel usuario, asociado sobre todo a instalaciones de autoconsumo, fundamentalmente fotovoltaica en viviendas. El segundo correspondería a las redes de distribución, que serían también baterías y otras tecnologías como supercondensadores o volantes de inercia, asociadas a generadores de energías renovables, y el tercero consistiría en el almacenamiento a gran escala o a nivel insular. 

La gran incógnita

Para Piernavieja, queda por saber cómo podría funcionar en Canarias la energía geotérmica de alta entalpía, puesto que hay estudios que apuntan a que sí puede haberla en Tenerife, La Palma y Gran Canaria. Esta energía cuenta con la ventaja de que es constante, no como la solar o la eólica, y “podría considerarse casi como un almacenamiento energético”, lo que podría significar “un avance importantísimo para Tenerife en ese proceso de descarbonización”.