Canarias vuelve a situarse en el centro del mapa económico europeo por una razón clara: crece muy por encima de la media del continente. En 2024, el Producto Interior Bruto del Archipiélago aumentó un 4,4% en términos reales, según la Contabilidad Regional del Instituto Nacional de Estadística. Ese avance contrasta con el crecimiento estimado del conjunto de la Unión Europea, que rondó el 1,0%, de acuerdo con las últimas cifras de Eurostat.
El diferencial es contundente: Canarias cuadruplica el ritmo europeo en un año de expansión moderada en el continente. En España, donde la media nacional se situó en el 3,5%, el Archipiélago también sobresale. Creció más que la Comunidad de Madrid, que avanzó en torno al 3,2%, más que Cataluña, que se movió en el entorno del 3,3%, y por encima de Andalucía, que registró un crecimiento cercano al 3,6%. Solo la Región de Murcia igualó prácticamente el dato canario, mientras Illes Balears quedó ligeramente por debajo.
Región dinámica
Si se amplía la mirada al continente, el contraste es aún más visible. En 2023 —último año con estadísticas regionales completas disponibles— regiones como Malta crecieron un 6,7%, mientras el promedio comunitario apenas alcanzó el 0,4%. En 2024, aunque el detalle regional definitivo aún está en proceso de publicación, el conjunto europeo mantuvo un crecimiento contenido, afectado por la debilidad industrial en Alemania, el avance moderado en Francia e Italia y un contexto de tipos de interés todavía elevados. En ese escenario, el 4,4% de Canarias la sitúa previsiblemente entre las regiones más dinámicas del sur de Europa.
Pero esa fotografía de expansión convive con una realidad estructural distinta. El PIB por habitante de Canarias ajustado por paridad de poder adquisitivo —el indicador que mide la capacidad real de compra comparada en toda la UE— se sitúa aproximadamente entre el 75% y el 80% de la media comunitaria, tomando como referencia una UE igual a 100. Esto significa que, pese a su crecimiento acelerado, la renta real por habitante en Canarias es entre un 20% y un 25% inferior al promedio europeo.
Brecha
La comparación ayuda a dimensionar la brecha. Luxemburgo supera el 240% de la media europea en PIB per cápita en PPS, Irlanda se mueve muy por encima del 150%, y economías como Países Bajos, Dinamarca o Alemania superan el umbral del 110% o 120%. Incluso dentro de España, la Comunidad de Madrid y el País Vasco se sitúan claramente por encima del promedio comunitario, mientras Navarra también rebasa ese nivel. Canarias, en cambio, comparte franja con otras regiones del sur peninsular y permanece lejos del núcleo más próspero del continente.
Esta es la paradoja que define el momento económico del Archipiélago. Crece como una economía emergente dentro de Europa, pero su nivel de renta sigue siendo el de una región en proceso de convergencia. El dinamismo reciente está estrechamente ligado al peso de los servicios, especialmente el turismo, el comercio y la hostelería, que han mostrado una fuerte capacidad de tracción tras la pandemia. Sin embargo, el PIB por habitante refleja factores más profundos, como la productividad media, el valor añadido por trabajador y la diversificación sectorial.
Asignación de fondos
En términos de cohesión europea, esta posición tiene consecuencias prácticas. El PIB por habitante en paridad de poder adquisitivo es uno de los indicadores clave que utiliza la Unión para clasificar regiones y asignar fondos estructurales. Mientras Canarias permanezca en torno al 75-80% de la media europea, seguirá considerada una región con margen significativo de convergencia.
La cuestión de fondo no es solo cuánto crece Canarias, sino si ese crecimiento logrará traducirse en un aumento sostenido de la productividad y de la renta real por habitante. Porque en el tablero europeo, acelerar es importante. Pero alcanzar la media es el verdadero objetivo.