Canarias espera acabar el año con entre 18,4 y 18,6 millones de turistas, frente a los 18,2 millones del pasado año, lo que representa un incremento cercano al 5%, según ha informado este jueves la consejera de Turismo, Jéssica de León, quien ha advertido que el Archipiélago es "un territorio frágil".
De León, en declaraciones a los medios, explicó que el Ejecutivo se centra en la gestión de flujos de viajeros y en la capacidad de carga, y no en la promoción o conectividad, que fueron prioritarias durante años.
Al ser preguntada por los 1.235.965 turistas extranjeros recibidos en agosto, la cifra más alta jamás registrada en ese mes en la historia de las islas, la consejera señaló que, aunque sigue creciendo el número de visitantes, hay un "aterrizaje moderado" y se entiende que "el tope ya se ha alcanzado".
El espacio aéreo programado para Canarias empieza a estar congestionado, sobre todo en Gran Canaria y Tenerife.
Crecimiento moderado y gasto turístico
De ahí se observa que los crecimientos se sitúan entre el 5% y el 6%, tanto en capacidad como en llegadas.
El mayor avance, según la consejera, se produce en el gasto turístico, que crece alrededor de un 11%, con picos en verano, lo que permitirá superar los 22.700 millones de euros en 2025.
De esa cifra, el Gobierno regional prevé recaudar unos 3.700 millones de euros en ingresos fiscales, de los que alrededor de 1.500 millones corresponderían al IGIC.
La estancia media de los visitantes se ha reducido de nueve noches a entre cinco y siete, lo que afectará al número de pernoctaciones, aunque no al volumen económico.
Perspectivas para la temporada de invierno
Para la temporada de invierno, se mantienen estables 9,6 millones de plazas aéreas desde los principales mercados emisores.
El reto para la consejera ya no es la promoción, sino la gestión de la capacidad turística.
En este sentido, recordó la aplicación de la Ley de Vivienda Vacacional y la limitación de acceso a espacios naturales sensibles, siguiendo el modelo de Lanzarote, como medidas para equilibrar la presión turística sobre el territorio.