El puerto de Lomé, en la costa atlántica de Togo, se ha convertido en un punto de encuentro de las ambiciones comerciales de China y Rusia en África Occidental. Las dos potencias han intensificado durante octubre sus contactos con el Gobierno togolés para desarrollar proyectos que comparten un objetivo: aprovechar las instalaciones portuarias del país como puerta de entrada a los mercados de Mali, Burkina Faso y Níger, tres Estados sin salida al mar que buscan nuevas conexiones con el comercio internacional.
Los movimientos se han producido con apenas unas semanas de diferencia. Moscú trabaja en un corredor de transporte de mercancías y gas natural licuado que conectaría Rusia con el Sahel a través de Lomé. Pekín, por su parte, ha reforzado sus relaciones económicas con Togo mediante acuerdos de cooperación en infraestructuras, logística y servicios financieros. No existe constancia de que ambos países estén desarrollando una iniciativa conjunta. Sus proyectos responden a estrategias independientes que, sin embargo, coinciden en un mismo enclave del Atlántico africano.
La importancia de Lomé se explica por su posición geográfica y por las características de sus instalaciones. El puerto dispone de infraestructura de aguas profundas y conexiones comerciales con el interior del continente. Para los países del Sahel, dependientes de los corredores terrestres que atraviesan los Estados costeros, disponer de alternativas de transporte resulta fundamental para importar combustible, maquinaria, alimentos y productos industriales.
La ruta rusa
El proyecto de Moscú ha adquirido una dimensión más concreta después de la primera reunión de la comisión intergubernamental entre Rusia y Togo, celebrada entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre. Ambos gobiernos acordaron estudiar la creación de un corredor energético entre Lomé y el Sahel basado en el gas natural licuado, así como una ruta internacional de transporte que combinaría conexiones marítimas, ferroviarias y servicios logísticos.
El embajador ruso en Togo, Igor Evdokimov, confirmó el 21 de octubre que las autoridades trabajan en el diseño de este corredor. Según explicó, el puerto togolés reúne condiciones favorables para distribuir mercancías hacia Burkina Faso y Níger. El Ministerio de Transportes ruso también ha examinado la posibilidad de organizar envíos de contenedores utilizando los servicios de FESCO, uno de los principales operadores marítimos del país.
Las conversaciones han involucrado a empresas rusas de distintos sectores, entre ellas RusChemAlliance, vinculada a proyectos gasísticos; VEB.RF, entidad estatal de desarrollo financiero; y compañías especializadas en infraestructuras y soluciones logísticas. La delegación rusa que participó en los encuentros de Lomé estuvo integrada por más de 120 representantes de organismos públicos y empresas. El alcance de las negociaciones revela que Moscú contempla una relación económica más amplia que el simple transporte de mercancías.
El interés chino
China ha avanzado por otra vía. El dirigente togolés Faure Gnassingbé concluyó el 16 de octubre una visita oficial de ocho días al gigante asiático, durante la que ambos gobiernos reforzaron su cooperación en industria, agricultura, infraestructuras, financiación y seguridad. El desarrollo de las instalaciones portuarias y de las conexiones logísticas con el interior de África figura entre los ámbitos identificados para futuras actuaciones.
Pekín encuentra en Togo un socio con capacidad para facilitar el acceso a los mercados del Sahel. Para el Gobierno togolés, la cooperación china ofrece una oportunidad de atraer inversiones industriales, mejorar sus infraestructuras y aumentar el valor económico de las mercancías que atraviesan su territorio. El país aspira a obtener mayores ingresos no solo por el tránsito portuario, sino también por el almacenamiento, la transformación industrial y la distribución regional.
Uno de los acuerdos más concretos de octubre se produjo fuera del ámbito portuario. El grupo bancario Ecobank, cuya sede se encuentra en Lomé y que opera en 34 mercados africanos, firmó el día 10 un memorando de entendimiento con CIPS, el sistema chino de pagos interbancarios transfronterizos. La iniciativa pretende facilitar las operaciones comerciales denominadas en yuanes y mejorar las conexiones financieras entre empresas chinas y africanas.
Dinero y mercancías
El acuerdo bancario introduce un elemento adicional en la estrategia económica de Pekín. El comercio internacional necesita puertos, carreteras y almacenes, pero también mecanismos que permitan cobrar y pagar las operaciones. La conexión de Ecobank con el sistema financiero chino busca simplificar esas transacciones y facilitar la actividad de importadores, exportadores e instituciones financieras.
Según los datos difundidos por Ecobank, los intercambios comerciales entre China y África alcanzaron aproximadamente 348.000 millones de dólares en 2025. El banco considera que la expansión de estos negocios exige desarrollar nuevos servicios de financiación y liquidación de pagos. Su acuerdo con CIPS no supone la sustitución inmediata de los sistemas financieros utilizados actualmente, sino la apertura de una vía adicional para operar en moneda china.
Mientras tanto, Togo intenta aprovechar su relación con ambas potencias sin renunciar a su propia estrategia comercial. El país compite con los corredores que parten de los puertos de Benín, Ghana y Costa de Marfil para captar las mercancías destinadas a los mercados interiores. La eficiencia aduanera, el coste del transporte y la seguridad de las carreteras serán determinantes para convertir las nuevas iniciativas diplomáticas en actividad económica.
El factor atlántico
La coincidencia de China y Rusia en Lomé tiene también una dimensión geográfica relevante para Canarias. El puerto togolés forma parte de la fachada atlántica de África Occidental, una región conectada mediante rutas marítimas con Europa y los grandes centros comerciales internacionales. La eventual apertura de nuevos servicios de transporte desde Rusia y el fortalecimiento de los intercambios con China podrían modificar parte de los flujos de mercancías que circulan por esta zona del océano.
Por ahora, ninguno de los acuerdos examinados permite establecer consecuencias directas para los puertos de Las Palmas o Santa Cruz de Tenerife. Tampoco se han anunciado escalas en Canarias ni inversiones vinculadas al archipiélago. La relación es, de momento, geográfica y comercial: las dos potencias están desarrollando iniciativas logísticas en el mismo espacio atlántico en el que operan las principales infraestructuras portuarias canarias.
Distintas fases
Los proyectos tampoco se encuentran en idéntica fase de desarrollo. El corredor ruso sigue pendiente de concretar inversiones, calendario y organización del transporte. En el caso chino, existen acuerdos de cooperación y un memorando financiero firmado, pero no se ha anunciado una nueva gran obra portuaria adjudicada como consecuencia de la reciente visita de Gnassingbé.
El resultado de estas negociaciones dependerá de la capacidad de Togo para atraer capital, mejorar sus conexiones terrestres y garantizar un tránsito competitivo hacia el Sahel. Para China y Rusia, Lomé representa una oportunidad de ampliar su presencia económica en una región que está reorganizando sus relaciones internacionales. Para Togo, supone la posibilidad de convertir su puerto en algo más que un lugar de paso: el centro de una red comercial que conecte el Atlántico con el interior de África.
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