El ataque de Rusia a Ucrania en febrero de 2022 trajo de vuelta a Europa paisajes que parecían sepultados bajo las fotografías en blanco y negro del siglo XX: columnas de carros de combate, ciudades bajo la artillería, trincheras abiertas sobre kilómetros de llanura y millones de personas huyendo de una guerra convencional. El conflicto resultaba entonces brutal, casi distópico y, sobre todo, lejano. La frontera quedaba más allá del viejo Telón de Acero y España parecía suficientemente apartada del viento del Este.
Mientras todas las miradas apuntaban hacia Kiev, Donetsk, Járkov o Zaporiyia, Rusia ensanchaba su huella en otra dirección. Mucho más cerca de Canarias, los mercenarios de Africa Corps —la estructura del viejo Grupo Wagner que Moscú ha colocado bajo un control mucho más directo del Ministerio de Defensa ruso— fueron ocupando posiciones en el Sahel. Wagner había llegado a Mali a finales de 2021. En junio de 2025 anunció su retirada y Africa Corps completó el relevo.
No ocurrió en un vacío. Mali había sufrido dos golpes de Estado, en 2020 y 2021; Burkina Faso, otros dos en 2022; y Níger derribó a su Gobierno en 2023. Los tres países terminaron abandonando la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y construyeron su propia Alianza de Estados del Sahel. Francia, antigua potencia colonial y durante años principal fuerza occidental contra el yihadismo en la región, perdió posiciones y tropas mientras las juntas estrechaban sus relaciones militares con Moscú. Al norte, Marruecos y Argelia mantienen rotas sus relaciones diplomáticas desde agosto de 2021 y la frontera terrestre cerrada desde mucho antes. El mapa político del vecindario meridional de Canarias había empezado a moverse.
Cuatro años después de la invasión de Ucrania, aquella sensación de distancia es bastante más difícil de sostener.
Alerta de la CIA
La razón está ahora también en el Mediterráneo. El Mundo ha revelado este jueves que los servicios de inteligencia de Estados Unidos han trasladado a gobiernos europeos una alerta sobre una posible operación rusa con drones contra España, Francia o Italia. La información, firmada por Xavier Colás, sitúa el origen de la advertencia después del viaje que el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó a Moscú el pasado 25 de agosto.
El escenario descrito es muy concreto. Rusia podría transportar drones ocultos en contenedores a bordo de buques mercantes y lanzarlos desde aguas internacionales del Mediterráneo cuando se encontraran suficientemente cerca de la costa. El aparato señalado es el Gerbera, un dron de unos dos metros de longitud, 2,5 de envergadura y hasta 18 kilos de peso, capaz de recorrer alrededor de 600 kilómetros dependiendo de la carga y las condiciones.
Su pequeña cabeza explosiva —de apenas unos kilos— limita la capacidad destructiva frente a grandes estructuras, pero permite dañar elementos expuestos, provocar incendios o forzar la interrupción temporal de infraestructuras. La hipótesis recogida por El Mundo contempla precisamente acciones contra instalaciones estratégicas y vitales de los países señalados.
Acciones híbridas
No existe constancia pública de que una operación semejante esté en marcha. Defense News, que se ha hecho eco de la información, advierte expresamente de que no ha podido corroborar de manera independiente el contenido de la alerta. La Comisión Europea tampoco ha confirmado conocer esa advertencia concreta de la CIA, aunque reconoce que las informaciones encajan en un contexto de creciente preocupación por las acciones híbridas y las incursiones aéreas en territorio comunitario.
La información tiene, sin embargo, una lectura particular desde Canarias. Porque mientras los servicios estadounidenses contemplan la posibilidad de acercar drones rusos a Europa escondidos en barcos, al sur del Archipiélago Rusia ya dispone sobre el terreno de otra clase de aparatos cuyo alcance se mide en miles de kilómetros.
Rusia al sur
Africa Corps ha sustituido progresivamente al Grupo Wagner como principal instrumento militar ruso en el Sahel. La diferencia no es solo nominal. La nueva estructura está sometida a un control mucho más directo del Ministerio de Defensa ruso y mantiene presencia en Mali, donde sus efectivos combaten y asesoran a las Fuerzas Armadas malienses.
Con los soldados han llegado también sistemas utilizados y perfeccionados durante la guerra de Ucrania.
Bellingcat verificó este verano dos ataques con drones del tipo Shahed-136 en Inafarak y Talahandak, en el norte de Mali, los días 12 y 17 de julio. Los investigadores geolocalizaron las imágenes, recurrieron a fotografías por satélite y analizaron los restos encontrados después de los ataques. Entre ellos apareció un motor compatible con el MD-550 empleado por la familia Shahed-136.

No fue posible determinar la variante exacta de los aparatos. Los expertos consultados por Bellingcat consideraron, no obstante, probable su fabricación rusa por la presencia de Africa Corps y por el patrón de apoyo militar de Moscú a Mali. Un canal de Telegram vinculado a Wagner y Africa Corps difundió incluso las imágenes de los ataques y se refirió expresamente a los Geran, nombre que Rusia utiliza para su versión del Shahed.
La investigación adquiere importancia para Canarias por una característica fundamental de estos aparatos: su autonomía.
Dos mil kilómetros
El Shahed-136 iraní y su evolución rusa, el Geran-2, pertenecen a una categoría completamente diferente del Gerbera citado en la alerta de la CIA. Son municiones de ataque unidireccional: despegan para realizar una misión de ida y destruirse contra el objetivo. No necesitan reservar combustible para regresar.
Rusia recibió sus primeros Shahed iraníes en agosto de 2022. Apenas un mes después aparecieron los primeros restos en Ucrania con la denominación rusa Geran-2. Desde entonces, Moscú ha convertido aquel diseño en una plataforma propia sometida a continuas modificaciones de navegación, comunicaciones, propulsión, carga explosiva y tácticas de empleo. CSIS describe un proceso de evolución constante alimentado por cuatro años de experiencia de combate en Ucrania.
Las estimaciones abiertas sobre el alcance del Shahed-136/Geran-2 varían según la versión y configuración, pero las variantes de mayor autonomía superan los 2.000 kilómetros y algunas estimaciones estadounidenses elevan su techo hasta aproximadamente 2.500. Es ahí donde entra Canarias.
Alcance suficiente
Desde el oeste de Mali hasta las islas orientales hay alrededor de 1.500 kilómetros en línea recta. Bamako se encuentra aproximadamente a 1.850 kilómetros de Fuerteventura y a una distancia similar de Gran Canaria. Desde Gao, mucho más al este y uno de los principales enclaves militares del país, la distancia hasta el Archipiélago se aproxima o supera los 2.000 kilómetros.
La geografía y las prestaciones conocidas se cruzan: las variantes de mayor autonomía de la familia Shahed/Geran tienen sobre el papel alcance suficiente para recorrer la distancia entre determinados puntos de Mali y Canarias.

Configuración
Eso no significa que todos los Shahed presentes en Mali puedan hacerlo. Tampoco se conoce públicamente la configuración de los aparatos utilizados este verano ni existe constancia de que hayan efectuado allí vuelos de semejante distancia. Pero el salto respecto a las capacidades existentes hasta ahora en el Sahel es evidente.
Bellingcat constató de nuevo este septiembre la ampliación del arsenal maliense. Junto a los Bayraktar turcos utilizados por Bamako, la llegada de drones Shahed-136 probablemente introducidos por Africa Corps proporciona una capacidad distinta: son aparatos concebidos para recorrer largas distancias y destruirse contra el objetivo.
Capacidad e intención
No existe evidencia pública de que Rusia esté preparando un ataque contra Canarias desde Mali. Tampoco de que Africa Corps haya desplegado los Shahed pensando en territorio español o de que los aparatos utilizados en el Sahel correspondan precisamente a las configuraciones capaces de alcanzar su máxima autonomía.
Lo que sí está acreditado es la presencia de una familia de drones de largo alcance vinculada al dispositivo ruso en Mali y el empleo de aparatos Shahed-136 en combate. También está acreditado que las versiones de mayor autonomía de esa familia tienen prestaciones suficientes para cubrir las distancias que separan determinados puntos del país africano del Archipiélago.
La alerta atribuida a la CIA añade ahora otra pieza al tablero. El escenario descrito por El Mundo tampoco señala Canarias ni guarda relación conocida con Africa Corps. Habla de Gerbera transportados en mercantes y lanzados desde el Mediterráneo contra España, Francia o Italia. Pero introduce una cuestión que hasta hace poco parecía reservada al flanco oriental de la OTAN: la posibilidad de que drones rusos alcancen infraestructuras situadas en la retaguardia del sur de Europa.
Frontera canaria
Canarias ocupa una posición singular dentro de esa retaguardia. Es el territorio español y europeo situado frente al África occidental, en la confluencia de las rutas atlánticas que conectan Europa, América y el Golfo de Guinea, y constituye una de las plataformas militares desde las que España vigila su flanco meridional.
Gran Canaria alberga la Base Aérea de Gando y el Ala 46 del Ejército del Aire y del Espacio. El Archipiélago cuenta además con el Mando de Canarias del Ejército de Tierra y Las Palmas constituye uno de los puntos fundamentales del dispositivo de la Armada en el Atlántico.

También por sus aguas pasa una parte de la denominada flota fantasma rusa. El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2025 situó precisamente en las proximidades de Canarias, junto al mar de Alborán y el Estrecho, algunos de los principales espacios españoles de tránsito de esos buques. El Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima de la Armada monitoriza una media de unos 50 barcos semanales tomando como referencia las embarcaciones incluidas en las listas de sanciones europeas.
Ese dato cobra una lectura diferente después de conocerse el escenario manejado por la inteligencia estadounidense: precisamente buques mercantes utilizados para aproximar drones hasta la distancia necesaria para atacar territorio europeo. Canarias, además, lleva años mirando hacia el otro lado.
El Sahel
Para España, el Sahel no es una periferia remota. Los documentos estratégicos de Defensa llevan tiempo describiendo la región como un espacio fundamental para la seguridad nacional. La expansión del terrorismo yihadista, las redes de crimen organizado, los movimientos migratorios, la fragilidad de los Estados y la entrada de nuevas potencias han convertido la franja situada inmediatamente al sur del Sáhara en uno de los principales focos de atención de las Fuerzas Armadas.
La paradoja geográfica es evidente. Cuando los primeros carros rusos cruzaron la frontera ucraniana en febrero de 2022, la guerra estaba a miles de kilómetros de Canarias. Cuatro años después, una parte de la tecnología desarrollada y perfeccionada en aquel conflicto ha recorrido el camino hacia el sur y ha aparecido en combate en Mali.
La información revelada ahora por El Mundo devuelve el foco sobre esa evolución. La CIA contempla, según el diario, un escenario en el que Rusia podría utilizar drones para alcanzar puntos estratégicos en el corazón de Europa. Canarias presenta una particularidad respecto al resto de España. No necesita mirar hacia el este para encontrar presencia militar rusa. La tiene al sur, en el Sahel.
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