Un dique flotante imposibilita la construcción del nuevo astillero en Granadilla

No hará falta un nuevo proyecto de evaluación ambiental

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Dique flotante en deterioro en el puerto de Granadilla./ Spanishports.es
Dique flotante en deterioro en el puerto de Granadilla./ Spanishports.es

La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental corroboró este jueves, a través del Boletín Oficial del Estado (BOE), que no es necesario un procedimiento de evaluación ambiental para la instalación de un astillero TM en el puerto de Granadilla.

Una obra que será instalada en la parcela denominada Área Comercial Portuaria, situada entre el Contradique Sur y el extremo sur del futuro Muelle Ribera del puerto.

La Dirección General, dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, da la razón al promotor de la obra, TenerifeShipyards, al concluir que las obras necesarias para la colocación de la estructura no generarán un perjuicio reseñable para el medio ambiente ni para la flora y fauna marina adyacente.

Un proyecto encallado

Hace casi un lustro que el Cabildo de Tenerife se pronunció favorablemente al respecto, al afirmar que el proyecto se encontraba dentro de las directrices del Plan Insular de Ordenación de Tenerife (PIOT), “siempre y cuando la instalación se encuentre permitida en el Plan Especial del puerto de Granadilla”.

El ayuntamiento de Granadilla también ha mostrado su predisposición a la obra de ampliación del puerto. Un plan que se lleva retrasando desde el año 2017 debido a los problemas presentados por la anterior concesionaria, que se ha desentendido del proyecto.

A expensas de Palumbo

Mario Suárez, director de Desarrollo Estratégico de TenerifeShipyards, la empresa responsable de la obra, ha manifestado a AtlánticoHoy, que, pese a la buena noticia, es un proyecto “que llevará su tiempo”. 

Pese a que el concurso “fue ganado hace años”, Suárez reconoce que, a día de hoy, el suelo para acometer la obra “no está disponible” debido a un dique flotante, el Ercolino IV, propiedad de Palumbo Shipyards, que lleva en constante deterioro desde su llegada a costas tinerfeñas en enero de 2018. En dicha fecha llegó la mitad de proa del dique, después de que un huracán infligiese daños considerables a la estructura en el trayecto. De la otra mitad jamás se supo nada, salvo que fue encontrado un mes después en las costas de Jamaica.

Un dique ruinoso

Suárez confiesa que Palumbo lleva años anunciando “que lo van a quitar”, pero dicha promesa nunca se materializa y “hasta que ellos no se deshagan de él” no se pueden proyectar las obras. 

Mientras tanto, “no están pagando los gastos del atraque, con los enormes costes que ello genera”. 

Este dique flotante fue construido en 1967 y comprado a los astilleros norteamericanos Avondale tras estar inactivo desde 2014. En su estado actual, según un informe técnico al que tuvo acceso CanaryPorts, sería más caro repararlo que adquirir uno nuevo, y lo más aconsejable sería proceder a su demolición in situ para minimizar el riesgo de hundimiento.

Los intentos de este periódico por conocer la versión de Palumbo han sido infructuosos. Su oficina ha estado cerrada y no existe teléfono en Tenerife (solo puede llamarse a sus oficinas en Italia). El último año del que se tienen datos comerciales es de 2017, el año en el que se adquirió el mencionado dique.