La Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan) ha elaborado un informe sobre la gestión hídrica a nivel nacional donde Canarias cuenta con cierto protagonismo. El documento es claro: destinos turísticos como el Archipiélago se enfrentan a una demanda de agua cada vez mayor mientras la lluvia tendrá menos presencia.
El texto apunta que España atraviesa un momento en el que los patrones de precipitaciones y temperaturas derivan en escasez de agua. Una situación que —señala— necesita medidas a medio-largo plazo. Pone sobre la mesa que algunas comunidades autónomas recurren a la desalación, un proceso en el las Islas tienen experiencia tras décadas poniéndolo en marcha.
Desalación de agua
El estudio resalta que la desalación supone casi la totalidad de los recursos hídricos en Canarias y Baleares, dos regiones “que fueron pioneras” en su uso. Utiliza “el caso singular” de ambos territorios insulares con el objetivo de destacar que solo se usa con frecuencia en cuencas como las del Segura —donde es habitual—, las Mediterráneas Andaluzas o el Júcar.
Uno de los retos que detecta la patronal son las nuevas demandas de agua en el planeta. Pone como ejemplo que está incrementando en lugares de alta afluencia turística por encima de lo planificado. Todo a causa del impulso, desarrolla, que genera la expansión de las economías y la facilidad de viajar. Se trata de una realidad que afecta a los destinos más populares.

Crecimiento del turismo
Es el caso de las Baleares, Canarias o muchas ciudades costeras. Seopan subraya que aumentan cada vez más la demanda de agua para hoteles, resorts, restaurantes, actividades recreativas —desde piscinas hasta parques acuáticos—. Así como campos de golf, que a menudo requieren grandes cantidades para el mantenimiento de sus instalaciones.
“A medida que más regiones del mundo experimentan un crecimiento del turismo, las economías receptoras también demandan más agua para el suministro de servicios relacionados. Esto no solo afecta a los destinos turísticos clásicos, sino también a otras ciudades que empiezan a consolidarse como centros culturales y de entretenimiento”, dice.
"Un valor emergente"
El documento de la patronal no deja de lado que “el turismo es un valor emergente y en expansión” que representa el 11% del PIB y el 13% del empleo en España. Apunta que más allá de que en lugares como Madrid, Barcelona, Sevilla o Canarias ha disminuido la estacionalidad, se vive una tendencia general basada en un aumento anual de visitantes.
¿La consecuencia? “Unas cifras de consumo de agua que, aunque no representan un porcentaje significativo frente a otras demandas como la agricultura, sí pueden suponer picos estacionales críticos e incluso pueden estar sometidas a la necesidad de restricciones”. En el caso de Canarias, destaca que es relevante el turismo de invierno al tener un mejor clima.
Menor afluencia
Pero en cuanto al resto de territorios en invierno apunta que “la demanda de agua en esta temporada es más manejable debido a menores tensiones en el suministro y a una menor demanda agrícola, que coincide con una menor afluencia de turistas”. Durante los meses de verano, la mayor tensión se la lleva Baleares al ser temporada alta en ese archipiélago.
El texto recoge que a nivel mundial, mientras que un ciudadano medio consume 127 litros al día, el gasto por turista oscila entre los 450 y los 800 litros, en función de la estación y de la zona. “Los cálculos parten del gasto hotelero y restaurador, así como de actividades como el golf, las saunas, los parques temáticos y el gasto municipal en servicios de higiene”, añade.
Lluvias
Ahora bien, el asunto no se entiende sin aportar contexto sobre —según se puede leer también en el informe— los escenarios futuros causados por el impacto del cambio climático. Según un estudio del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), habrá una tendencia decreciente de la precipitación durante el periodo 2010-2100.
O, dicho con otras palabras, lloverá menos. Sostiene que muchas demarcaciones hidrográficas presentan una reducción de la precipitación del 2%. Eso sí, Canarias experimentará el mayor descenso, disminuyendo el 4%. “Para el año 2039, la disminución prevista de las aportaciones en España estará entre el 7% y el 11%”, sentencia.