Loading...
Petroleros cruzan el Estrecho de Ormuz, en Omán, en una imagen de archivo. EFE / Ali Haider

La paradoja de la guerra: la inestabilidad en Oriente Medio blinda el futuro del Puerto de La Luz

Las grandes navieras desvían las rutas del Golfo Pérsico, posicionando a Canarias como eje logístico vital ante la escalada bélica de EE UU e Israel contra Irán

La reciente escalada bélica por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán fractura las rutas comerciales globales justo cuando el Canal de Suez comenzaba a recuperarse.

Tras dos años de emboscadas hutíes en el Mar Rojo y el desvío de buques mercantes hacia el Cabo de Buena Esperanza para circunvalar África y conectar Asia con Europa, vuelve la inestabilidad al Golfo Pérsico, y en concreto al Estrecho de Ormuz, un paso que controla Irán y que es clave para el 20 % del tráfico mundial de petróleo y de gas.

China es el principal comprador de crudo iraní, pero hay otros países productores que usan ese canal de navegación, como Irak, Dubai o Arababia Saudí.

Navieras

No se espera un aluvión de petroleros en el Atlántico Medio, pero sí de otro tipo de buques, entre ellos las flotas de grandes navieras como Mediterranean Shipping Company (MSC), Maerks CMA CGM, las cuales han ordenado a su capitanes que eviten el Golfo Pérsico.

Jaime González, expresidente de la Autoridad Portuaria de Santander y experto en logística, junto a José Mayor, durante una charla impartida en el Puerto de Las Palmas. / AH

Lo mismo han hecho otras compañías chinas, japonesas y coreanas, por lo que la única manera de conectar Oriente con Occidente de manera eficiente es circunvalando el Cabo de Buena Esperanza.

En este escenario de incertidumbre, el Puerto de Luz y de Las Palmas emerge no solo como un nodo logístico, sino como una pieza de "valor estratégico excepcional" para los intereses occidentales, explica Jaime González, que es analista internacional y experto en logística, además de ex presidente de la Autoridad Portuaria de Santander.

Oportunidad a la vista

Es aún pronto para valorar el impacto en España y Canarias de esta nueva crisis, pero la situación presenta vectores claros de transformación para el puerto grancanario, que lidera el sector servicios en el Atlántico Medio y ha sabido aprovechar estos dos años de bloqueo en el Canal Suez, superando sus datos históricos de actividad en 2025.

González sostiene que la falta de garantías en las cadenas de suministro de Asia y Medio Oriente refuerza la necesidad de acercar la producción. ¿Cómo? Poniendo fin a la dependencia asiática (nearshoringen sectores estratégicos, lo que posiciona a Las Palmas como un lugar idóneo para ofrecer suelo industrial a inversores que huyen de las tensiones internacionales.

Combustible, reparaciones y víveres

Además, la circunnavegación de África obliga a los barcos a realizar paradas técnicas. El experto prevé un incremento masivo en la demanda de combustible, reparaciones y suministros generales, uno de los fuertes de La Luz junto al trasbordo internacional de contenedores.

Gracias a la seguridad y al papel de sus puertos como centros especializados de servicios (hub), Canarias tiene la oportunidad de consolidarse como plataforma de distribución capilar hacia la UE y el Reino Unido, añade González.

También subraya el interés crítico militar de las Islas para el reabastecimiento y mantenimiento de naves involucradas en el conflicto, siempre que España mantenga su alineación con EE. UU. e Israel, lo cual no está del todo claro dada la negativa del Gobierno a que se usen las bases en territorio nacional para apoyar la guerra.

Movimientos 

La industria marítima ha reaccionado con una contundencia sin precedentes tras el estallido del conflicto. La Organización Marítima Internacional (OMI), que depende de la ONU, ha realizado un llamamiento a las navieras para que eviten el Golfo Pérsico "hasta que mejoren las condiciones", según un comunicado de su secretario general, Arsenio Domínguez.

El organismo británico UKMTO, que vela por la seguridad del tráfico marítimo, registró el domingo tres ataques contra distintos buques: dos en aguas de Emiratos Árabes y uno en Omán. Este lunes ha habido otro ataque contra un buque atracado en el puerto de Baréin.

Por el momento no hay confirmación oficial del cierre de la navegación en Ormuz por parte de Irán, pero entre 150 y 200 buques han echado el ancla ante la situación de peligro en la zona, según se desprende de sus geolocalizadores.

Suspensión de tránsitos

Navieras como MSC y Maersk han emitido comunicados con la suspensión total de sus tránsitos por el Golfo Pérsico. La instrucción es clara: desvío inmediato al Cabo de Buena Esperanza.

Esto inyectará un tráfico constante de grandes portacontenedores en aguas canarias que antes cruzaban el Canal de Suez, sobre todo en el caso de Maersk, que había recuperado esa ruta tras dar por superada la crisis en el Mar Rojo.

MSC, en cambio, ha seguido operando a través del Cabo de Buena Esperanza, en parte porque cuenta con terminales propias de contenedores en Las Palmas, Portugal y otros enclaves estratégicos de África. La orden ahora es evitar el Golfo Pérsico a toda costa, donde cuenta con una potente división de cruceros, por citar otro de los servicios que presta la naviera en esa parte del mundo.

También gigantes como CMA CGM y Hapag-Lloyd han parado sus servicios en la zona. Las navieras advierten a sus clientes que los tiempos de tránsito entre Asia y el Norte de Europa aumentarán entre 12 y 15 días, lo que convierte a Las Palmas en el punto de escala técnica más seguro antes de enfilar hacia el continente europeo.

Los grandes armadores de petroleros y metaneros, que son claves en el sector energético, han paralizado sus cargas en el Golfo, lo que está provocando una búsqueda desesperada de almacenamiento alternativo, sobre todo ante un escenario de guerra prolongada.

Cambio de paradigma logístico

La inestabilidad en Oriente Medio obliga a una relectura de la geografía comercial y Canarias es hoy una "perla de gran valor estratégico", apunta Jaime González.

El Puerto de Las Palmas se vuelve a preparar para una fase de alta intensidad operativa, como sucedió en 2024 y 2025, gracias a su condición de último gran baluarte de seguridad logística en la ruta atlántica.

La combinación de la retirada de las navieras de las zonas de conflicto y la necesidad de nearshoring sitúa al puerto en una posición de ventaja competitiva, siempre que la infraestructura sea capaz de absorber el incremento repentino de la demanda de servicio, concluye el experto.