A nadie se le escapa que el pistacho ha venido a conquistar la gastronomía: chocolate con pistacho, tarta de queso con pistachos, pistachos con primeros platos y ensaladas, e incluso ha abierto en el Puerto de la Cruz, en Tenerife, una heladería dedicada íntegramente a este fruto seco, que además celebra su propio día internacional el 26 de febrero. En este contexto, cabe preguntarse en qué situación se encuentra este cultivo en las Islas.
Como explica Teiste Delgado Arteaga, Ingeniero Agrónomo de Agroingenia Canarias, a Atlántico Hoy, "hoy por hoy es un cultivo complementario. La mayoría de los agricultores lo tienen como una apuesta a medio y largo plazo, combinado con otros cultivos", ya que tarda varios años en ser rentable.
El pistacho se obtiene de la Pistacia vera un árbol pequeño del género Pistacia, originario de las regiones montañosas de Siria, Turquía, Irán y Afganistán occidental. Delgado calcula que la superficie de cultivo alcance las cinco hectáreas entre todas las parcelas de ensayo o pequeñas producciones actuales, en total en el Archipiélago.
Mercado interno
Por ahora, la comercialización del pistacho en Canarias se centra en el mercado local. "Al ser poca producción, casi todo va al mercado local y a venta directa", asegura el experto. A nivel económico, aún tiene un peso reducido en la agricultura canaria, pero reconoce que es un cultivo con mucho potencial, "sobre todo por su alto valor en el mercado y porque diversifica la producción agrícola".
El técnico destaca que una hectárea "bien establecida puede superar los 8.000 o 12.000 euros anuales cuando entra en producción, pero eso tarda varios años". Cooperativas como Cumbres de Abona han empezado a apostar por el pistacho como alternativa dentro de su cartera de cultivos.
Inviernos fríos y veranos secos
El clima de Canarias es, en principio, propicio para el cultivo del pistacho, "pero no en cualquier sitio. El pistacho necesita frío en invierno y veranos secos, por lo que funciona mejor en zonas de medianías y cumbres, con poca humedad y buena insolación". No es adecuado para la costa ni para zonas muy húmedas.
El cultivo requiere paciencia y planificación. "Cualquiera puede intentarlo, pero es muy recomendable asesorarse bien antes. Desde Agroingenia estudiamos si una finca es adecuada y cómo implantar el cultivo con garantías", indica el técnico.
Tolerante a la sequía
Una de las ventajas de cultivar pistacho es que se trata de un cultivo tolerante a la sequía. "Tradicionalmente se produce en secano, es decir, que se utiliza solamente el agua que proviene de las lluvias; sin embargo, el riego permite aumentar la producción y las zonas potenciales de cultivo", aclara. Su alta demanda y su rentabilidad lo hacen atractivo para diversificar la agricultura local.
Las lluvias intensas de los últimos meses, "pueden afectar sobre todo a los suelos y a las raíces si hay encharcamientos". Para Delgado, en algunas fincas ha habido "problemas puntuales de hongos o pérdidas de flor, pero si la parcela está bien drenada, no suele ser un daño grave".