La estabilidad financiera sigue siendo un reto diario para gran parte de la población del Archipiélago. Según los últimos datos disponibles, el 60,8% de los canarios confiesa tener dificultades para cubrir sus gastos al llegar a fin de mes. La realidad de los hogares isleños, recogida en el Índice de Confianza del Consumidor del Instituto Canario de Estadística (Istac), muestra que la presión sobre los bolsillos no desaparece: un 34,4% de los ciudadanos refiere cierta dificultad, mientras que un 26,4% afronta una situación de muchas complicaciones.
Frente a esta mayoría que hace malabarismos con su presupuesto, existe un 28% de residentes que asegura desenvolverse con cierta facilidad y un reducido 8,7% que vive con mucha holgura. Estos porcentajes dibujan una Canarias a dos velocidades al cierre del ejercicio de 2025, donde la recuperación macroeconómica no siempre se traduce en tranquilidad inmediata para las familias.
Desigualdad territorial
La sensación de ahogo económico no se reparte por igual en todas las islas. La situación es especialmente delicada en La Gomera, donde el sentimiento de dificultad se dispara hasta el 71% de los encuestados, situándose como la isla con peores indicadores de solvencia familiar. Le sigue de cerca Tenerife, donde el 63,6% de los vecinos admite tener problemas para cuadrar sus cuentas mensuales.
La otra cara de la moneda se encuentra en las islas orientales. Quienes residen en Lanzarote son los que respiran con mayor tranquilidad, ya que más de la mitad de la población, un 51,1%, no reporta dificultades financieras. La Palma se sitúa en segundo lugar en este ranking de holgura, con un 42,5% de sus habitantes en una posición más cómoda.
Un ligero alivio
Pese a la dureza de los datos, la tendencia muestra signos de recuperación. Las cifras actuales suponen una mejoría palpable si se echa la vista atrás. En comparación con el cierre de 2024, el porcentaje de canarios con apuros económicos se ha reducido en 7,2 puntos, y ha bajado 5,2 puntos respecto al tercer trimestre de 2025. Esto sugiere que, aunque lentamente, la presión sobre las economías domésticas se está relajando.
Sin embargo, el optimismo es moderado. Aunque la percepción sobre la situación actual se mantiene estable, las familias miran al futuro con cautela. Las expectativas a seis meses vista han empeorado, bajando 4,2 puntos respecto al año anterior, lo que indica que los canarios no terminan de confiar en la estabilidad económica a medio plazo.
Perfiles y confianza
El Índice de Confianza del Consumidor revela contrastes curiosos según quién responda. Por zonas, la confianza es alta en Fuerteventura y el sur de Gran Canaria, pero se desploma en el norte de esta misma isla y en el área metropolitana de Tenerife.
Al analizar el perfil de los ciudadanos, se observa una paradoja: la confianza ha mejorado entre las personas en situación de desempleo (+3,1%) y las inactivas, mientras que el ánimo ha decaído entre quienes tienen trabajo, especialmente los asalariados. También existe una brecha generacional evidente; los jóvenes de 18 a 34 años se muestran más optimistas, mientras que el colectivo de entre 55 y 64 años ha visto caer su confianza en más de seis puntos, reflejando una mayor incertidumbre entre la población madura.
Al ser preguntados por la evolución reciente, el sentimiento mayoritario es de estancamiento o retroceso. Un 34,9% cree que la situación ha empeorado en el último semestre, frente a un escaso 10,5% que percibe mejoras en su hogar.