Hay calles que no se recorren: se contemplan. Espacios urbanos donde cada fachada parece contar una historia y cada detalle invita a detenerse. En una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria, marcada por el mestizaje cultural, el comercio atlántico y la apertura a Europa, existe una vía que resume como pocas el esplendor de una época y la ambición estética de toda una generación.
Un paseo por ella es una experiencia sensorial que conecta pasado y presente, tradición y modernidad, arquitectura y vida cotidiana.
Calle Perojo
La Calle Perojo es considerada por muchos la calle más bonita de Las Palmas de Gran Canaria. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Histórico, esta vía concentra uno de los mejores ejemplos de arquitectura burguesa de inspiración europea del archipiélago.
Situada junto al histórico barrio de Triana, la calle se convierte en un auténtico museo al aire libre, donde el color, el hierro y la ornamentación dialogan con la vida urbana actual.
Origen burgués
La Calle Perojo nació a comienzos del siglo XX, cuando la ciudad decidió expandirse más allá de la antigua muralla norte que durante décadas había delimitado el casco histórico de Vegueta-Triana. Las huertas que rodeaban la ciudad dieron paso a una nueva vía destinada a reflejar el poder económico y cultural de la burguesía emergente.
Cada edificio es una fotografía del esplendor social de aquella época, marcada por el comercio, la modernización y una clara vocación cosmopolita.
Belle Époque
Los inmuebles de la calle son un catálogo vivo de estilos que abarcan el romanticismo, el modernismo, el eclecticismo y los primeros rasgos del racionalismo. Influencias de la arquitectura francesa y parisina, propias de la Belle Époque (1860-1936), se mezclan con soluciones locales y materiales adaptados al clima insular.
Balcones de hierro forjado, vidrieras, balaustradas, pilastras ornamentales y carpinterías artesanales convierten cada fachada en una pieza única, donde el único límite parecía ser la imaginación de arquitectos y promotores.
Detalles únicos
Pasear por la Calle Perojo es sumergirse en un festival de formas y colores. La atención al detalle es constante: desde los motivos florales hasta las composiciones geométricas, pasando por juegos de volúmenes y contrastes cromáticos que cambian con la luz del día.
Esta riqueza estética convive hoy con una oferta comercial y gastronómica diversa: cafeterías, bares tradicionales, tiendas de antigüedades, peluquerías de inspiración parisina, chocolaterías o pequeñas pensiones que mantienen vivo el espíritu original de la calle.
Calle viva
Lejos de ser un espacio anclado en el pasado, la Calle Perojo fue en su día un laboratorio de innovación arquitectónica, carácter pionero que hoy se refleja en la presencia de espacios de coworking y proyectos vinculados a la creatividad y la innovación empresarial.
Y, como contraste tan propio de Las Palmas de Gran Canaria, no falta el bar de esquina donde degustar un bocadillo de pata, unas garbanzas o un potaje de berros. Una convivencia natural entre lo sofisticado y lo popular.
Escenario cine
La Calle Perojo también ha sido escenario cinematográfico. Por ella se extendió en su día la alfombra roja de Hollywood durante el rodaje de la película Allied, protagonizada por Brad Pitt y dirigida por Robert Zemeckis.
Su estética elegante y atemporal la convierte en un plató natural que no necesita artificios.
Conexiones urbanas
Por su ubicación, la Calle Perojo es un excelente punto de partida para recorrer la zona comercial de Triana. Desemboca en la Calle Bravo Murillo, donde se alza la sede del Cabildo de Gran Canaria, uno de los mejores ejemplos de arquitectura racionalista en España, proyectado por Miguel Martín Fernández de la Torre.
En el extremo opuesto, la Plazoleta del Padre Hilario ofrece un pequeño oasis urbano, con palmeras y vegetación que invitan a seguir explorando la ciudad.
Nombre propio
La calle toma su nombre de José Perojo y Figueroa, representante insular en el Congreso de los Diputados entre 1905 y 1907, conocido por su defensa de los intereses canarios. Su muerte prematura causó un fuerte impacto en la sociedad de la época y, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, la ciudad decidió rendirle homenaje dando su nombre a esta vía.
Con el tiempo, aquel gesto simbólico acabaría dando nombre a una de las calles más bellas y singulares de Canarias.