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Imagen de una caja de productos agrícolas / CANVA - AH

Sergio Rodríguez (Nito), agricultor: "El tratado de Mercosur va a acabar con el campo canario"

El agricultor canario alerta del impacto del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur en la soberanía alimentaria y el futuro del sector primario en las islas

El campo canario vive desde hace años en un equilibrio frágil, sostenido por el esfuerzo de quienes siguen cultivando la tierra pese a las dificultades estructurales, los altos costes y la falta de relevo generacional. En ese contexto, cualquier decisión tomada lejos del territorio tiene un impacto directo y profundo en una actividad que ya lucha por sobrevivir. Cuando la agricultura habla, no lo hace desde la teoría, sino desde la experiencia diaria de sembrar, cuidar y recoger.

En redes sociales, cada vez son más los profesionales del sector primario que utilizan su voz para alertar sobre decisiones políticas que, aseguran, pueden marcar un antes y un después. Uno de esos mensajes ha vuelto a poner el foco sobre un acuerdo comercial que lleva años gestándose y que ahora entra en su fase decisiva.

Advertencia directa

El agricultor Sergio Rodríguez, conocido en redes sociales como Nito, ha lanzado un mensaje contundente a través de un vídeo publicado en Instagram. En él, alerta de las consecuencias que tendría para el campo canario la aprobación definitiva del tratado de Mercosur, un acuerdo comercial entre la Unión Europea y varios países de América del Sur.

“El consumidor tiene que saber esto antes de que sea demasiado tarde”, comienza explicando, asegurando que lo que está en juego no es solo el futuro de los agricultores, sino también la soberanía alimentaria de Canarias. Su discurso, directo y sin rodeos, ha generado un notable impacto entre seguidores y profesionales del sector.

Competencia desigual

Según explica Nito, el tratado permitiría la entrada de productos agrícolas procedentes de países externos a la Comunidad Europea sin aranceles, lo que abarataría considerablemente su precio en el mercado. A primera vista, añade, podría parecer una buena noticia para los consumidores, que encontrarían productos más económicos en los lineales.

Sin embargo, el agricultor insiste en que esta bajada de precios tiene una cara oculta. “Una vez que se permita la entrada masiva de estos productos, los agricultores locales dejaremos de existir”, advierte. En un territorio fragmentado y dependiente del exterior como Canarias, esta situación sería aún más grave, ya que eliminaría cualquier capacidad de resistencia del producto local frente a grandes operadores internacionales.

El campo en riesgo

Nito subraya que no se trata de una amenaza futura ni de un escenario hipotético. “Esto ya está pasando”, afirma, insistiendo en que, si no se toman medidas, el sector primario canario desaparecerá. La pérdida de agricultores locales, explica, dejaría el control total de los precios en manos de grandes productores externos, sin capacidad de regulación ni alternativa cercana.

El agricultor también critica duramente que estas decisiones se tomen desde despachos alejados de la realidad del campo. Personas que, según denuncia, no conocen el trabajo que implica sembrar un pimiento o cultivar un tomate, pero que deciden el futuro de quienes sí viven de ello.

Negociación histórica

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— lleva más de 26 años de negociación. En estos momentos, el tratado se encuentra en una fase avanzada, pendiente de cerrar algunos aspectos clave antes de su firma definitiva.

Pese a que varios Estados miembros han mostrado su oposición, el acuerdo sigue adelante, lo que ha provocado protestas agrícolas continuadas en distintos puntos de Europa. Los agricultores denuncian que se está fomentando una competencia desleal, al permitir la entrada de productos que no están sujetos a los mismos estándares medioambientales, laborales y sanitarios que los europeos.

Impacto en Canarias

En el caso de Canarias, el impacto podría ser aún más severo. El archipiélago parte de una situación de desventaja estructural por su condición ultraperiférica, con mayores costes de producción y transporte. La entrada de productos más baratos sin aranceles supondría un golpe directo a la viabilidad económica de muchas explotaciones locales.

Además de la pérdida de empleo y de tejido productivo, los agricultores advierten de un riesgo añadido: la dependencia total del exterior para el abastecimiento alimentario. Un escenario que pondría en cuestión la seguridad alimentaria de las islas y reduciría la capacidad de respuesta ante crisis futuras.