La conexión marítima entre Huelva y Canarias ha sufrido un duro revés tras el paso de la borrasca Therese. El buque Aquarius, uno de los pilares de la Ruta 1400, ha perdido parte de su carga durante la madrugada de este viernes al verse sorprendido por un violento golpe de mar mientras navegaba con destino a las islas.
12 contenedores a la deriva
El suceso tuvo lugar a unas 24 millas al noroeste de Tinajo, en la isla de Lanzarote. Según los primeros informes, la inestabilidad del oleaje provocó un movimiento brusco en la cubierta que desestabilizó la carga, provocando que 12 contenedores cayeran al océano.
Capitanía Marítima de Las Palmas ha activado de inmediato un plan especial de seguimiento para monitorizar la evolución de la carga perdida. Debido a las corrientes, los contenedores mantienen una deriva hacia el norte y están prácticamente hundidos.

Para garantizar la navegación por la zona, la administración marítima ha activado avionetas de reconocimiento, ha solicitado imágenes por satélite para seguir la evolución de los contenedores y ha emitido avisos de seguridad a todos los buques que transitan por el corredor marítimo de Canarias.
Sin riesgo medioambiental
Dentro de la gravedad del accidente, las autoridades han confirmado que no se trata de mercancía peligrosa ni contaminante. La carga extraviada está integrada principalmente por agua, cerveza y artículos de bazar, entre ellos muebles y otros enseres domésticos.
A pesar de que el riesgo químico es nulo, la flotabilidad de algunos de estos cajones metálicos representa un peligro físico para la navegación. Por eso la importancia del rastreo aéreo y del plan de seguimiento desplegado por Capitanía Marítima.
Hace unos meses arribó a Las Palmas otro buque para reparar su carga, pero fue tras perder contenedores vacíos en Portugal, no llenos como ahora en aguas canarias. De ahí el nuevo desafío al que se enfrentan los estibadores, que aguardan en la terminal de Opcsa para intervenir y estabilizar la mercancía.
El buque, inmovilizado
El Aquarius consiguió llegar por sus propios medios al Puerto de Las Palmas, donde permanece atracado. Sin embargo, su estado es delicado: el buque presenta daños en su estructura derivados del fuerte impacto del mar y el desplazamiento de los pesos en cubierta.
La dirección de la naviera, en coordinación con la Autoridad Portuaria y Capitanía Marítima, trabaja ya en un plan especial para que los estibadores procedan a la descarga y reubicación segura de los contenedores que aún permanecen a bordo. Hasta que no se completen las reparaciones estructurales necesarias, el barco permanecerá inmovilizado.
Impacto en el comercio con Huelva
Este incidente supone un contratiempo logístico de envergadura. Al quedar el Aquarius fuera de servicio temporalmente, la línea de comercio directo con el Puerto de Huelva pierde uno de sus buques más recientes, reduciendo la capacidad de transporte de mercancías entre la Península y el Archipiélago en un momento de alta demanda.

El buque es la incorporación más reciente de Alisios Shipping Lines para reforzar la conexión con las Islas. A diferencia de los ferris de pasajeros habituales en esta ruta, como los de Baleària o Fred. Olsen, se trata de buque portacontenedores especializado en el transporte de mercancías.
Plátano de Canarias
El Aquarius entró en funcionamiento el pasado mes de septiembre y tiene capacidad para 700 TEU (unidades equivalentes a un contenedor de 20 pies). Esto permitió a la naviera duplicar su capacidad operativa en Huelva, sumándose a otros buques de la flota como el Einstein o el Spirit.
El buque tiene aproximadamente 140 metros de eslora, 22 metros de manga y cerca de 7 metros cuando navega a plena carga. Es, por tanto, un barco tipo feeder, de tamaño mediano para priorizar la distribución de mercancías nacionales.
Por eso está equipado para transportar una gran variedad de carga, destacando el uso de contenedores refrigerados para productos perecederos, como el plátano de Canarias en su ruta de retorno a Huelva.