Más de la mitad de las personas residentes, concretamente un 53%, considera que la situación actual del empleo es mala o muy mala en las Islas. A este pensamiento se suman otras ideas que rondan las cabezas de los canarios y canarias, como el apoyo a la reducción de la jornada laboral y la necesidad de incrementar el salario mínimo interprofesional para poder llevar una vida más digna.
Así lo recoge el módulo dedicado a las condiciones de trabajo incluido en la Encuesta de Hábitos y Confianza Socioeconómica (ECOSOC), elaborada por el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), en la que se recoge la percepción de los habitantes del Archipiélago desde la situación laboral en general, la transformación digital hasta la capacidad de emprender.
Percepción del mercado laboral
Según los datos del ISTAC, pese a la valoración mayoritariamente negativa, la percepción del mercado laboral varía según el territorio. Las opiniones más positivas se registran en Fuerteventura, donde un 27% de la población considera que la situación del empleo es buena o muy buena. Le siguen el sur de Tenerife (24,3%), el sur de Gran Canaria (23,2%) y Lanzarote (23,2%).
En contraste, las áreas metropolitanas de Tenerife y Gran Canaria concentran las valoraciones más pesimistas. En ambas, tres de cada cinco personas consideran que el mercado laboral atraviesa una mala situación.
La estabilidad laboral emerge como uno de los factores más valorados por la población. Nueve de cada diez personas encuestadas señalan que contar con un puesto de trabajo estable es muy o bastante importante. Además, alrededor de cuatro de cada diez destacan como elementos clave disponer de oportunidades de ascenso, poder trabajar con independencia o desempeñar una actividad que permita ayudar a otras personas.

Aumento del salario mínimo
Uno de los consensos más claros reflejados en la encuesta es el respaldo al aumento del salario mínimo interprofesional (SMI). El 86% de las personas encuestadas apoya su incremento y, además, el 85% considera que el nivel actual sigue siendo insuficiente para vivir dignamente.
Respecto a los efectos económicos de esta medida, las opiniones muestran matices. Un 73% cree que un mayor poder adquisitivo favorecerá el gasto de la ciudadanía, mientras que un 65% opina que el aumento del salario mínimo ha contribuido a encarecer los productos básicos de consumo.
Opiniones divididas
La encuesta también recoge percepciones sobre otros factores que influyen en el mercado laboral. Casi la mitad de la población (47%) considera que la inmigración puede ser una solución para cubrir puestos de trabajo que actualmente quedan vacantes, aunque cerca de un 30% discrepa con esta idea.
En cuanto a la transformación digital de la economía, el escepticismo es mayoritario. Un 46% de las personas encuestadas no cree que vaya a tener un impacto positivo en la creación de empleo, frente al 25,7% que sí confía en que la digitalización genere nuevas oportunidades laborales.
Reducir la jornada laboral
El estudio también analiza la percepción sobre la posible reducción de la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales. Más de seis de cada diez personas (63%) se muestran a favor de esta medida. El respaldo es especialmente elevado entre las personas asalariadas (70%), mientras que entre quienes trabajan por cuenta propia el apoyo desciende hasta el 36%.
Entre los beneficios asociados a la reducción de jornada, el 76% cree que permitiría mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal, y un 68% opina que contribuiría a reducir el estrés y mejorar la salud mental. No obstante, existe cierto debate sobre su impacto en la carga de trabajo: un 44,5% no cree que aumente, frente a casi un 36% que sí lo considera probable.

Rechazo a la economía sumergida
En relación con la economía sumergida, la mayoría de la población adopta una postura crítica. El 64% considera inadmisible que particulares o autónomos no declaren parte o la totalidad de sus ingresos, aunque un 12% lo ve como una práctica aceptable.
Entre los trabajos realizados fuera del circuito formal en los últimos doce meses, predominan las reparaciones o reformas en el hogar, que representan el 44% de los casos. Le siguen los tratamientos o cuidados personales (26%) y los servicios de reparación en talleres (20%).
En cuanto a la confianza institucional para abordar este fenómeno, un 39% de la población manifiesta tener bastante o mucha confianza en las autoridades tributarias, mientras que un 27% declara tener poca o ninguna.
Dificultades para emprender
La encuesta también pone de relieve las dificultades percibidas para emprender en Canarias. Más de la mitad de la población (53%) considera que en las islas no existen las oportunidades necesarias para iniciar una actividad empresarial. Entre las personas empleadoras, esta percepción negativa alcanza casi el 70%.
Entre las principales barreras señaladas por las personas emprendedoras destacan los impuestos, seguidos de los trámites burocráticos y la falta de apoyo por parte de las administraciones públicas.
En conjunto, los datos del ISTAC dibujan un panorama en el que predominan las preocupaciones sobre el mercado laboral, aunque también reflejan amplios consensos sociales en torno a medidas como el aumento del salario mínimo o la reducción de la jornada laboral para mejorar las condiciones de trabajo en Canarias.