[Vlog] ¿Limitar la compraventa de viviendas a los no residentes en Canarias es la solución?

Barrios de las ciudades de las Islas y pueblos del Archipiélago van camino de la gentrificación turística sin que ninguna administración pública haya hecho nada por prever, contener o regular el problema

Guardar

https://geo.dailymotion.com/player/x7gc5.html

Hablemos del Risco de San Nicolás, ese barrio de casas de colores apiladas en una loma que suele aparecer en las postales turísticas o imágenes corporativas del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, pero al que ninguna administración pública hace caso en el periodo de tiempo que va entre las últimas elecciones y los siguientes comicios. Allí, la renta per cápita de sus vecinos, según información del Instituto Nacional de Estadística, ronda entre los 23.260 y los 26.387 euros al año —lo que les sitúa entre el 10% más pobre de España—; el impacto de la heroína en los años 80 aún condiciona el día a día en sus calles; y los problemas de movilidad han provocado en las dos últimas décadas el abandono de casas de difícil acceso.

La realidad del Risco de San Nicolás, entre el abandono de las instituciones que dan forma al Estado de bienestar y las dificultades económicas de sus vecinos, es un cuadro. Sin embargo, el barrio corre un serio peligro de gentrificación turística. ¿Cómo es posible si todo lo que les he contado apunta a ruina? Tiene fácil explicación: su localización en el centro de la ciudad, junto al casco histórico que forman Vegueta y Triana, y su posición elevada —lo que facilita unas vista de lujo de la bahía de Las Palmas— lo convierten en un caramelo que inversores extranjeros empiezan a explotar. 

Problema general

El caso del Risco de San Nicolás es un ejemplo más, no es nada especial, de lo que ocurre en diferentes lugares de Canarias. Con sueldos bajos, sin mucho margen para ahorrar y con el acceso al crédito muy limitado por el elevado precio de los tipos de interés, tener acceso a una vivienda digna es casi una quimera para los ciudadanos de las Islas. Si a eso, se le suma el poder adquisitivo de no residentes que utilizan el Archipiélago —con su clima y seguridad— para especular a través de una industria como el turismo, tenemos una tormenta perfecta que ninguna administración pública ha sido capaz de prever, contener o regular.

¿Se soluciona eso limitando la compraventa de viviendas a los no residentes? El Gobierno de Canarias, Coalición Canarias y Antonio Morales van en esa dirección. Pero hace falta más y la solución pasa, cómo no, por los políticos de las Islas.