Naviera de Jandía, SL, uno de los vehículos societarios que componían el entramado empresarial de Naviera Armas-Trasmediterránea, ha acordado su disolución y extinción, según consta en el último asiento publicado en el Registro Mercantil de Las Palmas. La sociedad cesa a su administrador único, Sergio Vélez, que pasa a asumir el cargo de liquidador, en una operación que culmina con su desaparición jurídica.
Naviera de Jandía no era una marca comercial visible, pero sí formaba parte del entramado societario del grupo y poseía varios activos que han sido vendidos tras el proceso de reestucturación de la naviera.
En concreto, esas operaciones han supuesto el traspaso de activos a Baleària, en el ámbito de Canarias y el mar de Alborán, y a la naviera danesa DFDS, en las rutas del Estrecho de Gibraltar. Se trata de ventas de actividad —rutas, buques y derechos de explotación—. Tras la transferencia de los activos, la sociedad queda sin operativa relevante, lo que conduce a su liquidación.
El papel de Sergio Vélez
El proceso lo ejecuta Sergio Vélez, actual consejero delegado de Naviera Armas, designado por los acreedores para pilotar la reestructuración del grupo. Socio de FTI Consulting, Vélez asumió el cargo de forma interina para dirigir el proceso cuando la familia Armas cambió deuda por acciones con sus acreedores mayoritarios.
Durante un periodo, fue nombrado consejero delegado el exvicepresidente de Maersk Kent Hagbarth, si bien dimitió y Vélez volvió al cargo.
Operación bajo supervisión
La venta de activos a Baleària ha estado sujeta al análisis de la CNMC, que ha impuesto condiciones para autorizar la operación. El regulador ha exigido mantener rutas, frecuencias y empleo en Canarias, además de introducir límites para evitar efectos sobre los precios y la competencia.
Estas condiciones buscan evitar que la concentración de negocio derive en una posición dominante en determinadas conexiones marítimas.