La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha decidido llevar a segunda fase de análisis la operación mediante la cual la naviera Baleària pretende adquirir el control exclusivo de determinados activos de Naviera Armas Trasmediterránea en varias zonas estratégicas del transporte marítimo regular de pasajeros y vehículos en España. Esta decisión implica que, por ahora, la transacción no puede considerarse aprobada y que el organismo supervisará en profundidad sus posibles efectos en el mercado.
La operación, que fue notificada en octubre de 2025, abarca tres ámbitos geográficos principales: Sur Península-Alborán, Sur Península-Estrecho y Península-Canarias. Baleària aspira a hacerse con el control de rutas y activos que hasta ahora eran explotados por Armas, reforzando así su presencia en conexiones marítimas esenciales para el transporte de pasajeros y mercancías entre la Península y territorios como Canarias o Melilla.
Posibles riesgos
No obstante, en la primera fase del análisis, la CNMC ha identificado riesgos significativos para la competencia. Su principal preocupación es que, una vez completada la operación, Baleària podría quedar como único operador en varias de las rutas involucradas, lo que en términos prácticos reduciría drásticamente la competencia en esos mercados y podría dar lugar a una situación de monopolio.
Los riesgos concretos señalados por el regulador incluyen la posibilidad de incrementos de precios, deterioro de calidad en el servicio o reducción de frecuencias en determinadas rutas, especialmente en aquellas que no están sometidas a Obligaciones de Servicio Público (OSP), donde no existen tarifas máximas reguladas. Entre las conexiones que generan mayor preocupación se encuentran las de Sur Península-Melilla y Almería-Nador, así como varias de las líneas entre la Península y Canarias.
En las rutas que sí cuentan con OSP, como algunas del mercado entre la Península y Melilla o Canarias, la CNMC considera que la desaparición de competidores también podría afectar negativamente a los procesos de licitación pública, al reducir el número de navieras que tradicionalmente han concurrido a esos concursos.
Necesidad de un segundo análisis
Ante estos riesgos, Baleària ha presentado una serie de compromisos para tratar de mitigar los posibles efectos concentrativos de la operación, entre ellos propuestas específicas para la zona de Península-Canarias y la renuncia a la licencia en la ruta Nador-Almería.
Sin embargo, el organismo regulador ha considerado que estas medidas no son suficientes para autorizar la compra sin un análisis más profundo, lo que ha motivado la apertura de la segunda fase del procedimiento.
Movimientos en el mercado marítimo
La segunda fase permitirá a la CNMC recabar información adicional de las partes, recibir alegaciones de terceros interesados y, llegado el momento, decidir si autoriza la operación con o sin condiciones, la somete a compromisos adicionales o incluso la prohíbe si se concluye que la concentración perjudica de forma relevante la competencia.
Este escrutinio regulatorio se produce en un momento en el que el mercado marítimo español ha vivido varias operaciones de consolidación. La fusión, en 2018, de Trasmediterránea con Naviera Armas ya fue objeto de compromisos por parte de la CNMC para preservar la competencia en varias rutas. Años después, esas obligaciones de competencia han sido incluso objeto de sanción por parte del regulador por presuntos incumplimientos.
