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José Barreiro, por Farruqo.

José Barreiro, el exseminarista que entendió antes que nadie el negocio del sol

El fundador de Coral Hotels descubrió en el Londres de los años 70 que millones de europeos ahorrarían durante todo el año para viajar al sur en busca de sol. Hoy dirige una de las cadenas hoteleras familiares más sólidas de Canarias

Hay empresarios que nacen dentro del negocio. Heredan oficinas, contactos, patrimonio o estructuras familiares ya construidas. Y luego está José Barreiro, cuya historia empieza en un lugar completamente distinto: un seminario gallego en el que todavía se vestía sotana.

Porque el fundador de Coral Hotels iba para cura.

Pasó varios años formándose para el sacerdocio en Galicia, en una España todavía profundamente religiosa y rural, donde la Iglesia representaba para muchos jóvenes una forma de futuro y ascenso social. Estudió Humanidades en los seminarios de La Asunción y San Martín Pinario, en Santiago de Compostela, en una época en la que la disciplina, el silencio y la obediencia marcaban la vida cotidiana.

Viaje a Londres

Pero hubo un momento en el que comprendió que aquel no era su sitio. Cogió el petate y se marchó a Londres. Y probablemente ahí comienza realmente la historia de uno de los empresarios que mejor ha entendido la evolución del turismo en Canarias durante las últimas cinco décadas.

José Barreiro, fundador de Coral Hotels. / AH

El Londres al que llegó Barreiro a finales de los años 60 y principios de los 70 era una ciudad en plena ebullición cultural. Moderna, abierta, musical, cosmopolita. Una capital muy distinta de la España franquista que había dejado atrás. Allí aprendió inglés, pero sobre todo aprendió algo mucho más importante: cómo iba a cambiar Europa.

Años después recordaría una escena cotidiana que terminó convirtiéndose para él en una auténtica lección económica. Los trabajadores británicos cobraban semanalmente y entregaban el sueldo a sus mujeres. Ellas administraban la economía doméstica: reservaban dinero para la casa, dejaban unas libras para las pintas de sus maridos en el pub y guardaban otra pequeña cantidad en las famosas piggy banks.

¿Para qué? Para irse de vacaciones. Para viajar al sur. Para buscar sol.

Inicios en Baleares

José Barreiro entendió antes que muchos que el turismo no era una moda pasajera, sino una transformación social profunda. Millones de europeos del norte iban a ahorrar durante todo el año para escapar unos días hacia destinos cálidos y asequibles del Mediterráneo y del Atlántico.

Y España tenía exactamente lo que buscaban.

Con esa intuición empezó su relación con la industria turística española. Primero en Baleares, donde comenzó desde abajo trabajando como guía turístico para el turoperador británico Clarksons Holidays, una de las compañías más importantes de Europa en aquel momento.

Imagen de uno de los establecimientos de Coral Hotels. / AH

Hablar inglés le daba una ventaja enorme en la España turística de principios de los 70. Pero Barreiro no solo traducía idiomas: aprendía comportamientos, hábitos y mentalidades. Entendió rápido cómo pensaban los turistas británicos y qué esperaba aquella nueva clase media europea que empezaba a convertir las vacaciones en una necesidad casi cultural.

La Mallorca de aquella época era un gigantesco laboratorio turístico. Allí aprendió el negocio desde dentro, pasando por prácticamente todos los escalafones del sector: guía, supervisor, gestor receptivo y director operativo.

Quiebra del turoperador 

La primera gran sacudida llegó en 1974, cuando Clarksons Holidays quebró tras la crisis del petróleo. Pero lejos de frenar su carrera, aquello terminó abriéndole nuevas puertas. Se trasladó a Londres para incorporarse a Turavia, integrada en el Grupo Ceva, donde ejerció como supervisor de guías en el área receptiva. Aquella experiencia internacional resultó decisiva para entender el funcionamiento global de los turoperadores europeos.

Poco después comenzó su vinculación con Canarias.

En 1979 fue designado director de Viajes Ceva en Ibiza y, más tarde ese mismo año, delegado de Turavia y director de la compañía en Tenerife. El Archipiélago vivía entonces una expansión turística acelerada y necesitaba profesionales capaces de conectar con los mercados británicos y europeos.

Barreiro llegó en el momento exacto.

Viajes Barceló

Su carrera siguió creciendo cuando el Grupo Turavia fue adquirido por Viajes Barceló en 1981. Dentro de la compañía asumió distintos cargos de responsabilidad hasta convertirse en director general del área receptiva para España y Portugal.

José Barreiro, tercero por la derecha, en Fitur junto a Fernando Clavijo, Manuel Domínguez y Jéssica de León. / AH

Aquella etapa fue una auténtica escuela empresarial.

Aprendió cómo funcionaban las grandes estructuras turísticas, cómo se negociaba con turoperadores internacionales y cómo sobrevivía una empresa en un sector extremadamente sensible a las crisis económicas, geopolíticas o sanitarias.

Pero también incorporó una idea que marcaría después el crecimiento de su propio grupo: la prudencia.

José Barreiro pertenece a esa generación de empresarios turísticos que crecieron evitando riesgos excesivos y apostando por el crecimiento lento, constante y sostenible.

No construyó un imperio hotelero a golpe de operaciones espectaculares. Lo hizo poco a poco. Sin estridencias. Sin ruido.

Coral Hotels

En 1986 comenzó la aventura de Coral Hotels con la explotación de un único establecimiento. Un proyecto familiar que acabaría convirtiéndose con el paso del tiempo en una de las cadenas hoteleras canarias más consolidadas del mercado turístico insular.

El gran salto llegó en 1999, cuando decidió abandonar definitivamente Barceló para centrarse por completo en su propia empresa. Desde entonces, la expansión del grupo ha sido constante.

José Barreiro, en el stand de Coral Hotels en Fitur. / AH

Actualmente, Coral Hotels cuenta con trece complejos hoteleros y extrahoteleros, once de ellos en Tenerife y dos en Fuerteventura, con más de 4.100 camas y alrededor de 500 trabajadores.

Desde la base

Pero reducir la trayectoria de Barreiro únicamente a cifras sería quedarse corto. Porque su figura ayuda también a explicar una parte importante de la evolución del turismo en Canarias.

José Barreiro pertenece a la generación de empresarios que vio cómo las Islas pasaban de ser un destino emergente a convertirse en una potencia turística internacional. Empresarios que conocieron el sector cuando todavía estaba construyéndose y que aprendieron el negocio desde la base, tratando directamente con clientes, excursiones, aeropuertos, hoteles y turoperadores.

Quizá por eso mantiene todavía una visión casi sociológica del turismo. No habla únicamente de ocupación o rentabilidad. Habla de comportamiento humano, de cambios culturales y de cómo viajan las sociedades.

José Barreiro, CEO en Coral Hotels. / AH

En los últimos años, además, Coral Hotels ha apostado por la especialización de producto y por la sostenibilidad ambiental y social. La cadena cuenta con certificaciones como Travelife Gold y Biosphere Responsible Tourism, en línea con una estrategia de adaptación a un turista cada vez más exigente y consciente.

A diferencia de otros empresarios del sector, Barreiro nunca ha cultivado un perfil especialmente mediático. Su estilo encaja más bien en una tradición empresarial muy canaria: la del gestor discreto que prioriza la consolidación del negocio sobre la exposición pública.

Entender Europa

Y probablemente esa discreción explica también parte de su éxito. Porque mientras otros perseguían grandes titulares, él fue construyendo una empresa estable alrededor de una idea muy concreta: entender antes que nadie cómo iba a viajar Europa.

Hoy, después de más de medio siglo ligado al turismo, sigue conservando algo de aquel joven gallego que abandonó el seminario para descubrir mundo. El muchacho que llegó a Londres y entendió que millones de trabajadores británicos ahorrarían monedas durante todo el año para viajar al sur buscando sol.

Y quizá ahí esté la clave de toda su trayectoria. José Barreiro nunca vio el turismo únicamente como hoteles. Lo entendió como una aspiración humana.