Vuelve Celgán. O, por lo menos, la marca Celgán. Un empresario tinerfeño llamado Agustín Adasat Rodríguez Domínguez compró en octubre de 2025 los derechos comerciales de la histórica empresa de la industria láctea canaria a través de su administrador concursal tras el hundimiento de la matriz JSP, tal y como él mismo ha explicado a Atlántico Hoy.
Adasat es copropietario de Funkito SL, empresa que administra la marca Pidopop, que comercializa un amplio catálogo de figuritas Funko Pop, así como otros elementos de la cultura pop como cartas Pokemon, anime, cine, videojuegos, merchandising de Disney, entre otros, con siete puntos de venta en Tenerife.
Relanzamiento
Hace unos meses, compró la marca Celgán, de la cual ya posee el contrato de compraventa ante notario con el administrador concursal, y su idea es relanzarla. Este mismo martes, comenzó en redes sociales una nueva cuenta en Instagramde la empresa (@celgan.canarias) junto a un mensaje que decía: "Celgán ha estado presente sin darnos cuenta en decisiones, conversaciones y en los momentos más importantes de nuestras vidas, siempre ha estado ahí, acompañándonos durante todo nuestro crecimiento y esto solo significa una cosa, que era uno más en nuestra casa, formando parte de nuestras vidas y de nosotros. Celgán era igual a familia. Celgán cayó ante todos nosotros y nos dejó un vacío imposible de llenar (...). Toca intentarlo".
Y es que Celgán es algo más que una simple marca para Adasat, es parte de su infancia. Su padre, su tío y su tía fueron trabajadores de la empresa. Creció rodeado de productos y mercadotecnia de Celgán, y desde que supo que la marca estaba a la venta, lo tuvo claro: Canarias no podía perder esa seña de identidad con la quiebra de JSP.
Dos años persiguiendo la marca
Adasat Rodríguez pasó dos años, según explica a este medio, persiguiendo la marca. La subasta por los derechos comerciales de Celgán y Millac quedó desierta, y la empresa que la gestionaba le dio la callada por respuesta.
Tras 14 meses intentando dar con el administrador concursal, logró hacerle llegar a través de una tercera persona su intención de adquirir la marca y fue el propio administrador el que le contactó. Luego, pasó 10 meses de gestiones hasta formalizar la compra y el registro.
Ahora la operación está ya cerrada, aunque hay que subrayar que Adasat actualmente sólo posee la denominación comercial y sus derechos en España (Oficina Española de Patentes y Marcas) y Europa (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea), no las unidades de producción. Además de la marca comercial Celgan, el empresario tinerfeño también adquirió todos los diseños del empaquetado de sus productos, ásí como los diseños y nombres de sus submarcas y productos.
Apelar al recuerdo
El empresario es experto en marketing, y esto le hace ser consciente de que su principal activo como poseedor de Celgán es apelar al recuerdo y las experiencias de los canarios, que durante décadas bebieron los yogures de la productora láctea, comieron sus natillas y tomaron sus batidos.
"La idea es devolver a los canarios la identidad de algo que nos pertenece", declara Adasat Rodríguez a Atlántico Hoy, que explica que él se crió correteando por la fábrica de Tío Pino y posteriormente por la nave industrial de Los Baldíos.
Historia de Celgán
Precísamente hace unos días, Celgán volvió a ser noticia porque la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife precintó los accesos a su antigua fábrica de yogures en la ciudad, situada en el barrio de Tio Pino, porque lleva tanto tiempo abandonada a la espera de demolición que se ha vandalizado debido a asentamientos okupas que recientemente provocaron un fuego en rastrojos de la parcela. Aunque la empresa cesó su actividad en 2021, la fábrica había sido abandonada antes y se había anunciado su "inminente demolición" (que sigue sin completarse) en 2015.
El nombre Celgán vio la luz en 1987, aunque existía desde 1962 como cooperativa de ganaderos llamada Central Lechera de Tenerife y tenía su sede en Los Baldíos (La Laguna). En 1983, José Sánchez Peñate (JSP, S.A.) adquirió la empresa y, años más tarde, la rebautizó como Celgán, convirtiéndose en una de las marcas más reconocidas de los productos lácteos en Canarias, capaz de competir en el archipiélago directamente con Danone.
JSP comenzó a experimentar pérdidas en 2017 y acabó acumulando una deuda cercana a 50 millones de euros. La pandemia le dio la puntilla a JSP, que entró en preconcurso de acreedores en 2021 y posteriormente en concurso. Finalmente, los activos industriales de JSP y Celgán fueron subastados y vendidos por partes.
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