En la imagen, una playa de Morro Jable y Matías Gendra / AH
En la imagen, una playa de Morro Jable y Matías Gendra / AH

10 años sin justicia para Matías Gendra, el joven uruguayo asesinado en Fuerteventura

Aunque hubo dos personas detenidas, nunca se llevó a cabo un procedimiento judicial con el que depurar responsabilidades

marcos moreno

La muerte de Matías Gendra en 2016 dejó atónita a toda la isla de Fuerteventura. El joven uruguayo, que por aquel entonces tenía 33 años, dejó de dar señales la noche del 25 de enero y su cuerpo apareció con signos de violencia debajo de un puente tan solo una semana más tarde. Ha pasado una década, nunca se abrió un proceso judicial y el caso quedó en el olvido.

La principal hipótesis de los investigadores llegó a ser que se trató de un ajuste de cuentas relacionado con el menudeo de drogas y pusieron el foco en dos personas. Con el tiempo hubo detenidos, pero acabaron de nuevo en libertad al no haber pruebas claras en su contra.

Aparición del cadáver

El momento clave fue el 2 de febrero. Ocho días después de la desaparición de Matías, una pareja de turistas alemanes encontró su cadáver en el puente del viaducto de Jandía y avisaron a las autoridades. A partir de ahí, la Guardia Civil, que descartó la hipótesis del suicidio, decidió investigarlo como un homicidio al detectar en la ropa señales de un forcejeo.

Coincide con lo que transmitieron en su momento desde su entorno, donde tuvieron claro desde el principio que el joven no se había quitado la vida. Una vez se llevó a cabo la autopsia no hubo lugar a dudas: había sido una muerte violenta. Algo que los agentes habían sospechado tras detectar restos de sangre en una barandilla próxima al puente donde apareció.

Imagen de un guardia civil durante un operativo. /Archivo
Imagen de un guardia civil durante un operativo. /Archivo

Intento de coartada

Es decir, los culpables lanzaron el cuerpo de Matías —ya fallecido— desde el puente como coartada para hacer creer que se había tirado él mismo. Pero no coló. Los encargados de llevar a cabo la investigación creyeron que al joven lo podían haber matado cerca de Morro Jable o en la misma localidad, ubicada en el municipio de Pájara, al norte de la isla majorera.

Otro dato relacionado con los hechos es que se contempló como una posibilidad que los autores del homicidio no tuvieran intención de matar al joven, pero le arrebataron la vida con un golpe fatal, según se dio a conocer en la prensa local en esa época. Cada información conmocionaba todavía más a la ciudadanía majorera por un crimen —todavía— sin resolver.

Los detenidos

El instituto armado trabajó en sus pesquisas desde el minuto uno y puso el foco en quienes pensaba que podían ser los culpables después de encontrar su cuerpo cerca del barranco de Esquinzo —próximo al viaducto de Jandía—. Buscaron en el entorno de Matías sin tampoco perder de vista en la investigación un edificio de Morro Jable donde vivían numerosos okupas.

Pasaron los meses y el 7 de junio de 2017 los agentes de la Guardia Civil efectuaron dos detenciones —que cerraron la investigación—, las únicas que se han llevado a cabo en el caso. Se trató de un hombre de mediana edad residente en Morro Jable y otro varón que cumplía condena en la cárcel de Tahíche por otros delitos vinculados al tráfico de drogas.

¿Qué ocurrió al final?

El primero, que acabó en libertad con cargos con la condición de presentarse en los juzgados de Puerto del Rosario, fue objetivo de los agentes porque pertenecía al círculo cercano de Matías. Pero, al no haber pruebas incriminatorias, se descartó su implicación. Mientras, el que cumplía condena en Tahíche, fue detenido por un detalle encontrado en la zona.

Al parecer, los investigadores encontraron tres meses después de hallar el cadáver en el puente de la ventosa Fuerteventura donde apareció Matías, una colilla que contenía el ADN del detenido. Ahora bien, al no haber pruebas más contundentes, no fue ‘empapelado’ por esta causa. El caso fue sobreseído sin juicio y nunca más se supo nada de lo ocurrido.