La Reserva Natural especial de las Dunas de Maspalomas registra a diario entre 150 y 300 accesos indebidos, una cifra que se dispara hasta las 500 personas al atardecer, cuando buena parte de los visitantes busca fotografiar la puesta de sol sobre la arena, según ha constatado la Guardia Civil junto al Cabildo de Gran Canaria. A lo largo del día se estima que entre 150 y 300 personas acceden indebidamente a las dunas atravesando zonas restringidas y saliéndose de los senderos delimitados, y el punto álgido se produce al atardecer, cuando llegan a congregarse hasta 500 visitantes sobre la arena.
Pese a los ocho kilómetros de senderos que el Cabildo ha delimitado para frenar el deterioro del sistema dunar, el respeto a las señales de prohibición resulta prácticamente inexistente entre los turistas que buscan la mejor fotografía sin reparar en el daño ambiental.
En este contexto, el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, formó este miércoles a una treintena de agentes de seguridad en el manejo de la red de sensores y las cámaras de videometría inteligente instaladas en las Dunas. En la jornada, enmarcada en el proyecto Impulsa Maspalomas y financiada con fondos europeos Next Generation EU, participaron efectivos de la Guardia Civil-SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza), Policía Canaria, Policía Local, agentes de Medio Ambiente del Cabildo, técnicos de la Sociedad para el Desarrollo de las Telecomunicaciones de Gran Canaria (SODETEGC) y responsables técnicos del espacio protegido.

Un ecosistema que pierde arena
La Reserva ocupa 404 hectáreas en el sur de Gran Canaria entre el campo dunar, el palmeral y la Charca, y pierde cada año cerca de 45.000 metros cúbicos de arena, que acaban en el lecho marino, según cifras que maneja el propio Cabildo. A la erosión provocada por décadas de construcciones turísticas en el entorno se suma la pérdida de especies protegidas y la alteración del paisaje por la acción humana, que amenaza a especies vegetales como los tarajales, los balancones o las siemprevivas, junto a una avifauna en la que destacan el charrán, el chorlitejo, el cernícalo y más de veinte especies que anidan tanto en las dunas como en la Charca.
Cientos de sanciones
Ya en 2023, un balance del Cabildo reflejaba que las sanciones por transitar y acampar en zonas no permitidas de la Reserva se habían multiplicado por seis en apenas siete meses respecto a todo el año anterior. Dos años después, en septiembre de 2025, un único operativo conjunto del Cabildo, el Seprona, la Guardia Civil y la Policía Local, con apoyo de quads, motos y drones, se saldó con 75 personas identificadas y 18 denuncias por acceso indebido en una sola jornada. En aplicación de la Ley 4/2017, de 13 de julio, del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias, las multas por transitar fuera de las zonas permitidas pueden oscilar entre 150 y 600 euros, una cuantía que aumenta en casos de reincidencia o daños graves a la flora y fauna.
Anticipar la presión turística
Los agentes conocieron durante la jornada el funcionamiento del cuadro de mando que integra la información recogida por los sensores y las cámaras repartidas por el espacio natural. El consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo, Raúl García Brink, defendió la utilidad de la herramienta: "Es imprescindible que las fuerzas de seguridad conozcan el funcionamiento de la tecnología para que las actuaciones sean más precisas y eficientes". "El cuadro de mando nos permite conocer en tiempo real qué es lo que está sucediendo dentro de este espacio e identificar aquellas zonas sometidas a mayor presión", añadió.
El propio Cabildo explica que la herramienta permite localizar los flujos de visitantes, analizar patrones históricos de uso del espacio y reforzar la planificación de los operativos de vigilancia. Las cámaras de videometría no graban imágenes ni almacenan contenido visual: la tecnología procesa únicamente datos estadísticos y genera alertas operativas en tiempo real para facilitar la actuación de los gestores ambientales.
Además del manejo tecnológico, la jornada incluyó una sesión sobre los valores ambientales de la reserva, las características ecológicas de las dunas y las actuaciones de conservación y restauración que se desarrollan en el enclave protegido.
Impulsa Maspalomas
La acción se enmarca en la estrategia del Cabildo de Gran Canaria para la conservación de los espacios naturales protegidos mediante innovación tecnológica y coordinación institucional. El proyecto Impulsa Maspalomas está dotado con 5,5 millones de euros de fondos Next Generation de la Unión Europea y se estructura en tres líneas de actuación: señalización inteligente, contenidos digitales y pantallas informativas, y sistemas de sensorización y seguridad.
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