Imagen del Gran Cañón en Estados Unidos / UNSPLASH
Imagen del Gran Cañón en Estados Unidos / UNSPLASH

Canarias tiene su gran cañón, pero con cenizas volcánicas y un paisaje imponente

Este cañón está formado por piedras onduladas y capas de roca volcánica teñidas de diferentes colores

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En el sureste de Gran Canaria, escondido entre los paisajes áridos de la isla, se encuentra un lugar que sorprende a todos los viajeros que lo descubren. Se trata de un pequeño cañón esculpido por el tiempo y la erosión, cuya apariencia recuerda a los grandes desfiladeros del suroeste de Estados Unidos. Con sus formaciones onduladas y sus capas de roca volcánica teñidas de diferentes colores, se convierte en un paisaje fascinante. 

Lo que hace especial a este lugar son sus imponentes Tobas de Colores, unas formaciones rocosas de origen volcánico que han sido moldeadas por el agua durante miles de años. Estas tobas, también llamadas toscas, se caracterizan por su tonalidad blanquecina, amarillenta e incluso rojiza, un fenómeno natural que convierte a este cañón en un auténtico espectáculo visual.

Un paisaje de otro mundo

A pesar de su belleza y singularidad, este barranco no es demasiado grande, por lo que el recorrido es corto y apto para toda la familia. En menos de una hora, incluso los más pequeños podrán explorar este rincón mágico y conocer las pequeñas escaleras naturales talladas en la roca.

Este impresionante enclave se encuentra en el valle de Agüimes-Temisas, a solo 30 minutos en coche de Las Palmas de Gran Canaria. Se sitúa en un punto estratégico entre los municipios de Santa Lucía y San Bartolomé, convirtiéndose en una parada ideal para quienes buscan descubrir la cara más desconocida de la isla.

Qué ver en los alrededores

Aunque la visita a este barranco es breve, merece la pena aprovechar el viaje para conocer otros enclaves cercanos. A poca distancia se encuentra Arinaga, un pintoresco pueblo costero donde se puede disfrutar de la playa de Agüimes y su encantador puerto.

También es recomendable hacer una parada en la Cueva de los Mil Colores, un impresionante rincón natural ubicado en Telde. Además, a escasos kilómetros se hallan otros lugares fascinantes como el Barranco de Guayadeque y las Cuevas de La Audiencia, dos tesoros arqueológicos que ofrecen una ventana al pasado aborigen de la isla.