La segunda fase de la carretera de La Aldea, que une Agaete con El Risco, avanza con una paradoja financiera y laboral. Mientras el proyecto ha asegurado una financiación récord que asciende a 206.391.016 euros, convirtiéndose en una de las mayores inversiones viarias de la historia de Canarias, la realidad a pie de obra muestra un freno logístico: la falta de trabajadores especializados.
Durante una visita técnica realizada a los tajos este miércoles, la dirección facultativa ha confirmado que la infraestructura cuenta actualmente con 97 operarios, una cifra lejana a los 150 trabajadores que se estiman necesarios para imprimir la máxima celeridad a los trabajos.
El director de la obra, José Luis Pérez Betancor, ha sido tajante al señalar las dificultades del mercado laboral de las islas. "No tenemos toda la mano de obra que quisiéramos, nos faltan trabajadores especializados", aseguró ante los medios. Esta escasez afecta principalmente a perfiles técnicos cualificados, como albañiles y operarios de estructuras, vitales para una obra donde más de 5,7 kilómetros del trazado discurren bajo tierra.
Aunque este déficit de medio centenar de empleados no compromete los plazos contractuales, sí impide acelerar el ritmo de ejecución en un momento clave donde la financiación ya no es el problema.

Apertura parcial en 2027
Pese a este condicionante humano, el Gobierno de Canarias mantiene sus compromisos con el calendario. El consejero de Obras Públicas, Pablo Rodríguez, ha garantizado que el 80% de la carretera estará operativa antes del verano de 2027. Este hito incluye la puesta en servicio del tramo entre Agaete y Faneque, permitiendo el tránsito seguro por el nuevo viaducto de La Palma y eliminando la peligrosidad del antiguo trazado de la GC-200. "Estamos en la fase final, ya vemos la luz al final del túnel", afirmó Rodríguez, destacando que el objetivo prioritario es la seguridad de los usuarios del norte de Gran Canaria.
La dimensión económica del proyecto ha crecido para adaptarse a la realidad del mercado. Tras la aprobación definitiva del Proyecto Modificado nº 1 a finales de 2025 , y sumando las revisiones de precios, el presupuesto total se ha elevado hasta los 206 millones de euros.
A cierre del ejercicio 2025, la obra ya había certificado trabajos por valor de 139,8 millones de euros, lo que demuestra un alto nivel de ejecución financiera. La solvencia económica del proyecto es total, quedando pendiente una certificación final prevista de 15,3 millones de euros para rematar la infraestructura.

El desafío del Risco
El punto crítico que marcará la finalización total de la vía, más allá de la apertura parcial de 2027, es el Viaducto de El Risco. Esta estructura colosal tendrá 571 metros de longitud y pilas de hasta 88 metros de altura , disponiendo de tres carriles de circulación. Su complejidad técnica es tal que su construcción requiere por sí sola entre 30 y 34 meses, un plazo que fija el horizonte real de la entrega completa de la obra.
La obra no solo enfrenta retos orográficos en el Parque Natural de Tamadaba, sino también la preservación del patrimonio. El proyecto ha implementado medidas específicas para proteger yacimientos arqueológicos como el Lomo de la Aulaga y el Barranco de Los Moros, integrando la ingeniería moderna con el respeto al entorno.
Con 9 túneles ya excavados y revestidos, el avance de los trabajos se centra ahora en las instalaciones electromecánicas y los grandes viaductos, a la espera de encontrar esas "manos" especializadas que permitan culminar el corredor viario más moderno del Archipiélago.
