La polémica que protagonizan Juan Torres y su papel como nuevo director insular en la reforma del Estadio de Gran Canaria sigue viva. Tanto las discrepancias internas como la crisis desatada en el último mes han dinamitado la tranquilidad en el Colegio Oficial de Arquitectos de la isla capitalina sin que nadie pueda prever —todavía— cómo acabará todo.
Una de las consecuencias del conflicto ha sido la dimisión de dos vocales: Manuel Feo y María Luisa González. Los dos, al igual que otros de sus compañeros de profesión, están en contra de que Torres accediera a dirigir la obra del Estadio de Siete Palmas mientras ejercía como decano porque —dicen— es incompatible según el Código Deontológico del COAGC.
Dimisiones en el COAGC
“Estamos muy decepcionados, hay una falta de confianza, cuando alguien te oculta algo es que no tiene la conciencia tranquila”, expone ella. En declaraciones a Atlántico Hoy, sostiene que el exdecano debería haber dimitido antes de asumir los trabajos encargados por el Cabildo de Gran Canaria y no después de que el malestar fuera palpable en su entorno.
“Se vio presionado”, añade, “porque había un grupo de colegiados incómodos con el tema y le iban a presentar una moción de censura”. Cuenta que, a partir de ese momento, Torres toma la decisión de abandonar su cargo al frente del COAGC sin trasladárselo personalmente a los diferentes miembros. “Nos enteramos por la prensa de que iba a dimitir”, resalta.
Bases del concurso
Lamenta que también se enteraron por los medios de comunicación de que el exdecano iba a dirigir la reforma del Estadio —con un papel de intermediario entre las diferentes partes implicadas—. El problema está en que Torres participó en la redacción de las bases del concurso y formó parte del jurado que evaluó las propuestas durante el proceso de elección.
La clave está en el Código Deontológico del COAGC: señala que los miembros de un jurado, los redactores de las bases o los integrantes de los órganos implicados en una convocatoria no pueden “concurrir al concurso o licitación al igual que las personas físicas o jurídicas con las que guarde relaciones personales o profesionales que supongan causa de incompatibilidad”.
"Muy irregular"
Tampoco permite “aceptar cualquier tipo de encargo posterior directamente relacionado con la convocatoria”. González es muy clara sobre el asunto y señala que decidieron hacerse a un lado porque —sumado a la falta de comunicación por parte del exdecano— lo veían como una situación “muy irregular” y querían distanciarse “de ese asunto feo” lo antes posible.
El primer paso para que se produzca un giro de guion se dará el próximo 4 de febrero, cuando —salvo sorpresa— el COAGC vaya a las urnas para elegir una nueva junta que lo dirija e intente recomponer las piezas que han saltado por los aires. La convocatoria de elecciones se aprobará de forma oficial en una junta este viernes que tampoco se ha librado de la polémica.
Junta de Gobierno
Tras las dos últimas dimisiones, que se han sumado a otras dos anteriores, la Junta de Gobierno solo quedó compuesta por el presidente, el secretario y el tesorero. Solo tres personas cuando el estatuto exige que haya mínimo cinco para tomar decisiones como —por ejemplo— la convocatoria de elecciones que se comunicó, al parecer, el 30 de diciembre.
“Ellos se han atrincherado como junta provisional, cuando realmente deberían nombrar una junta de edad, que es lo que recoge el estatuto y apartarse de una vez por todas”, sostiene por su parte Manuel Feo. Lo previsible es que este jueves, más allá de los comicios, se aborden cuestiones como el marco económico o se rindan cuentas de la gestión en el último año.
El escrito
“Se ha vulnerado completamente el estatuto en el sentido de que cuando la junta se disuelve, es necesario nombrar una junta de edad que es quien tiene el derecho para poder convocar elecciones”, incide el exvocal del COAGC. El pasado 31 de diciembre, unos 30 colegiados presentaron un escrito donde pedían la disolución de la actual Junta de Gobierno.
Pero la cosa no queda ahí porque también solicitaban la convocatoria de elecciones extraordinarias, la cancelación de una asamblea general y la tramitación de una denuncia por presunta incompatibilidad deontológica del decano. La corporación, por su parte, ha defendido que han actuado conforme a los estatutos y niegan cualquier tipo de irregularidad.
"Absolutamente decepcionado"
El COAGC sostiene que la reducción del número de miembros no invalida la Junta, sino que la sitúa en régimen de Junta Provisional, tal y como contempla el artículo 46 de los Estatutos cuando las vacantes afectan a más de la mitad de los cargos. El colegio defiende que la asamblea fue convocada en tiempo y forma, así como que no vulnera ninguna competencia.
Manuel Feo expone que se encuentra “absolutamente decepcionado” con Juan Torres. “No he tenido ni una llamada para explicarme por qué ha dimitido ni sobre cómo interpreta él lo del código deontológico. La persona que tenía la responsabilidad y el deber moral de defender la autonomía y la autoridad de nuestro colegio es quien nos ha fallado”, reflexiona.
"Juez y parte"
Sobre su nombramiento en la obra del Estadio, Feo subraya que “existe una clara vulneración de las normas deontológicas en el sentido de que él es beneficiario de un encargo al mismo tiempo que es juez y parte al haber participado en ese tribunal y al haber sido el redactor de las bases”.
“Creo que lo conveniente en este caso sería derogarlas [las normas deontológicas] completamente de una vez por todas y que se salve el más rápido”, prosigue. “Tampoco entiendo por qué existiendo profesionales de prestigio y con capacidad probada, el Cabildo ha permitido que la persona que participó en el tribunal de su concurso sea la designada”, sentencia.
