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El pueblo de La Aldea se manifiesta por los posibles impactos ambientales de las jaulas marinas / GREENPEACE

Greenpeace celebra el rechazo del Cabildo a las piscifactorías de La Aldea y exige frenar la acuicultura industrial

La organización ecologista considera que la aprobación unánime de una moción contra el proyecto supone un respaldo a la pesca artesanal y reclama al Gobierno de Canarias que no autorice las jaulas marinas previstas frente a Guguy

Greenpeace ha celebrado este viernes el rechazo unánime del Cabildo de Gran Canaria al proyecto de instalación de una macrogranja marina frente al litoral de La Aldea de San Nicolás, una iniciativa promovida por la empresa Gran Canaria Bass Company SL para producir 5.400 toneladas de lubinas al año.

La organización ecologista considera que la aprobación por unanimidad de una moción en el Pleno de la corporación insular, en la que se solicita al Gobierno de Canarias que paralice o deje sin efecto cualquier autorización vinculada a esta instalación, representa un paso importante para proteger el medio marino y la pesca tradicional de la zona.

No obstante, Greenpeace advierte de que los grupos políticos han expresado su apoyo a la acuicultura y sostiene que este modelo de producción industrial "no es compatible con la sostenibilidad", por lo que reclama que las administraciones prioricen la pesca artesanal frente a las explotaciones intensivas.

Movilización aldeana

La organización ecologista asegura que el pronunciamiento del Cabildo es fruto de la presión social ejercida durante las últimas semanas y confía en que sirva para impedir no solo este proyecto, sino futuras macrogranjas marinas en Canarias.

A su juicio, la instalación proyectada tendría importantes consecuencias para la economía local al desplazar a los pescadores artesanales de sus caladeros tradicionales como consecuencia del deterioro del entorno marino.

Greenpeace recuerda además que las jaulas previstas se situarían junto a espacios de elevado valor ecológico, como la Zona de Especial Conservación (ZEC) Sebadales de Güigüí, la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Espacio marino de Mogán-La Aldea y la zona de transición de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

La organización también alerta de que el proyecto podría afectar al angelote (Squatina squatina), una especie catalogada en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cuya presencia ha sido documentada en las inmediaciones del área donde se instalarían las jaulas.

Cerca de Guguy

Greenpeace enmarca además este proyecto en un enclave especialmente sensible desde el punto de vista ambiental. Las jaulas marinas se proyectan frente a un litoral próximo al macizo de Guguy, un espacio sobre el que el Cabildo de Gran Canaria trabaja desde hace años para conseguir su declaración como Parque Nacional.

La propuesta impulsada por la institución insular pretende convertir a Guguy en el primer parque nacional de Gran Canaria mediante una gran área protegida terrestre y marina, reforzando la conservación de uno de los espacios naturales mejor preservados del archipiélago.

"No traen riqueza al territorio"

La portavoz de Greenpeace en Canarias, Irene Sánchez Lasso, sostiene que este tipo de instalaciones "no traen riqueza al territorio", sino que "ponen en jaque nuestra economía local y nuestra soberanía alimentaria".

Por ello, considera que el posicionamiento adoptado por el Cabildo debe traducirse ahora en decisiones concretas por parte del Ejecutivo autonómico para impedir que el proyecto salga adelante.

La organización insiste en que la acuicultura industrial no constituye una solución frente a la sobrepesca y advierte de los impactos ambientales asociados a este modelo de producción.

Entre ellos cita la contaminación del agua por materia orgánica, antibióticos y otros productos químicos, la transmisión de enfermedades a especies silvestres, la reducción del oxígeno disponible en el medio marino, el riesgo de fugas de peces criados en cautividad y una mayor presión sobre los océanos.

Como ejemplo, Greenpeace recuerda el episodio registrado a finales de 2025 en las instalaciones de Aquanaria, situadas junto a la playa de Melenara, donde la muerte masiva de lubinas obligó al cierre temporal de varias playas cercanas.

La organización concluye que la implantación de nuevas explotaciones acuícolas intensivas supondría añadir una presión más sobre unos océanos que ya afrontan amenazas como la sobreexplotación pesquera, el cambio climático, la degradación de los fondos marinos, los residuos plásticos y el ruido submarino.