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Lubinas muertas halladas el pasado fin de semana por un activista de Greenpeace. CEDIDA

Nueva mortandad de lubinas en Gran Canaria: Greenpeace denuncia cinco toneladas de peces muertos

La organización ecologista alerta de otro episodio vinculado a las jaulas marinas de Aquanaria y Canexmar, un año después de la gran crisis ambiental que obligó a cerrar playas del sureste de la isla

La muerte de miles de lubinas en las jaulas marinas de Telde en octubre de 2025 provocó una crisis ambiental que afectó a varias playas del sureste de Gran Canaria. Ahora, casi un año después, Greenpeace denuncia otro episodio de mortandad de peces y asegura que el pasado viernes se retiraron hasta cinco toneladas de lubinas muertas del puerto de Taliarte.

La organización ecologista ha difundido imágenes grabadas por el activista Don Staniford durante el pasado fin de semana, en las que aparecen peces muertos acumulados en contenedores y ejemplares sin vida en las jaulas marinas. Las causas de esta nueva mortandad no se han aclarado y Greenpeace reclama una investigación para determinar qué ha ocurrido.

Cinco toneladas en Taliarte

Según el relato de Staniford, el viernes 9 de octubre presenció cómo un camión de residuos recogía con una carretilla elevadora hasta cinco toneladas de lubinas muertas en el muelle público de Taliarte. Greenpeace sostiene que Aquanaria no ha informado públicamente de este episodio y exige que se hagan públicas las causas de la mortalidad.

La organización también señala la presencia de peces muertos en las jaulas de Canexmar, aunque no concreta cuántos ejemplares se han visto afectados. Además, advierte de posibles riesgos para la seguridad alimentaria y la salud pública, si bien no aporta análisis que permitan determinar si existe una amenaza concreta.

"Vuelve a ocurrir un episodio de mortalidad masiva de peces de la empresa Aquanaria. Esta situación es insostenible", ha señalado Irene Sánchez Lasso, portavoz de Greenpeace en Canarias, que reclama retirar las jaulas y analizar de forma rigurosa las causas de lo sucedido.

El precedente de 2025

Lo ocurrido en Telde el pasado año convirtió las jaulas marinas en uno de los principales focos de preocupación ambiental de la costa este de Gran Canaria. La mortandad masiva de lubinas generó problemas en el litoral, con restos orgánicos, malos olores y cierres de playas. La crisis provocó las protestas de vecinos y colectivos ecologistas, que exigieron explicaciones sobre el origen del episodio y cuestionaron la continuidad de las instalaciones.

La controversia continuó durante los meses siguientes. Greenpeace reclamó en diciembre de 2025 la retirada de las jaulas de Melenara, situadas, según la organización, a unos 350 metros de la playa, y cuestionó su compatibilidad con el Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura de Canarias (PROAC).

El caso también tuvo recorrido judicial. En julio de 2026, la Fiscalía de Medio Ambiente trasladó al juzgado de Telde sus actuaciones sobre posibles irregularidades en la gestión de la depuradora de Silva, en el marco de las investigaciones relacionadas con aquella mortandad. Aquanaria había apuntado a un posible vertido externo como origen de la muerte de los peces. La causa de la crisis de 2025 no estaba judicialmente esclarecida en ese momento, y no hay datos que permitan relacionarla con el nuevo episodio denunciado por Greenpeace.

La acuicultura, bajo la lupa

Greenpeace atribuye parte de los riesgos de la acuicultura industrial a la elevada concentración de peces en las jaulas, el estrés de los animales y el aumento de la temperatura del agua, que puede reducir la disponibilidad de oxígeno. La organización advierte de que estos factores pueden favorecer episodios de mortalidad, aunque no se ha confirmado que expliquen lo ocurrido ahora en Taliarte.

La entidad reclama a las administraciones y a las empresas que aclaren qué ha sucedido, cómo se han gestionado los peces muertos y qué medidas se adoptarán para evitar nuevos episodios. También insiste en la necesidad de frenar la expansión de este modelo de producción.

Entre los proyectos que rechaza figura el de Gran Canaria Bass Company, que plantea instalar una granja de lubinas frente a la costa de La Aldea de San Nicolás, con una producción prevista de 5.400 toneladas anuales.

Greenpeace alerta de la proximidad de esta futura explotación a espacios protegidos como Tamadaba y los Sebadales de Güigüí, donde destaca la presencia del angelote, una especie en peligro crítico de extinción.

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