Cuando se habla de senderismo en Canarias, nombres como el Teide, Anaga o la Caldera de Taburiente suelen acaparar toda la atención. Sin embargo, existe una ruta menos conocida fuera del Archipiélago que acaba de recibir uno de los mayores reconocimientos internacionales para los amantes de caminar: el GR-132 de La Gomera ha sido incluido por Lonely Planet y Ramble Worldwide entre las mejores rutas de senderismo del mundo.
El reconocimiento vuelve a poner el foco sobre una isla que muchas veces permanece a la sombra de otros destinos canarios más populares. Mientras Tenerife o Gran Canaria reciben millones de visitantes cada año, La Gomera ha conservado un ritmo diferente, marcado por la naturaleza, el silencio y una geografía tan singular que parece diseñada para ser explorada a pie.
Una isla hecha para caminar
Con apenas 369 kilómetros cuadrados, La Gomera concentra una diversidad de paisajes difícil de encontrar en otros lugares. En cuestión de pocos kilómetros se puede pasar de bosques de laurisilva envueltos en niebla a profundos barrancos volcánicos, acantilados que caen sobre el Atlántico o pequeños pueblos agrícolas aferrados a las laderas.
Esa variedad es precisamente la que convierte al GR-132 en una experiencia única. La ruta rodea prácticamente toda la isla siguiendo el litoral a lo largo de 128 kilómetros. Se trata de un recorrido circular que comienza y termina en San Sebastián de La Gomera y que permite descubrir algunos de los rincones más espectaculares y menos transitados del Archipiélago.
No es una caminata para improvisar. El itinerario acumula más de 6.500 metros de desnivel y exige una buena preparación física. Aunque no requiere material técnico especializado, sí está pensado para senderistas con experiencia capaces de afrontar largas jornadas de ascensos y descensos continuos.
Siete etapas para descubrir otra Canarias
La mayoría de quienes completan el GR-132 dividen el recorrido en siete etapas distribuidas a lo largo de una semana. Cada jornada ofrece un paisaje diferente y una visión distinta de la isla. El viaje comienza en San Sebastián de La Gomera, la capital insular y último puerto en el que hizo escala Cristóbal Colón antes de partir hacia América en 1492. Desde allí, la primera etapa conduce hasta Hermigua, uno de los municipios más bellos de la isla, rodeado de bancales, montañas y vegetación exuberante.
La segunda jornada conecta Hermigua con Vallehermoso, atravesando algunos de los paisajes más representativos del norte gomero. Este municipio conserva una de las imágenes más auténticas de la isla, con un entorno dominado por formaciones volcánicas, cultivos tradicionales y espectaculares miradores naturales.
La tercera etapa lleva hasta Alojera, un pequeño núcleo del noroeste famoso por su tranquilidad y por la producción artesanal de miel de palma, uno de los productos más característicos de La Gomera.
Acantilados, pueblos pesqueros y rincones ocultos
A medida que avanza el recorrido, el sendero muestra una cara cada vez más salvaje de la isla. La cuarta etapa desemboca en Valle Gran Rey, probablemente el municipio más conocido de La Gomera y uno de los lugares preferidos por quienes buscan naturaleza y tranquilidad frente al turismo masivo. Desde allí parte la quinta etapa, la más larga de toda la travesía. Son 24 kilómetros que conducen hasta La Dama, un pequeño caserío del suroeste que permanece alejado de los grandes circuitos turísticos y donde la sensación de aislamiento forma parte de su atractivo.
La sexta jornada conecta La Dama con Playa Santiago. El paisaje vuelve a transformarse por completo. El sendero atraviesa barrancos y laderas volcánicas antes de alcanzar este núcleo costero que combina tradición marinera, oferta turística y conexiones marítimas con Tenerife.
La última etapa cierra el círculo regresando a San Sebastián de La Gomera. Son 22 kilómetros que permiten contemplar la isla desde una perspectiva completamente distinta a la del primer día. Después de una semana caminando junto al océano, atravesando pueblos, barrancos y acantilados, el regreso a la capital adquiere un significado especial para quienes completan el recorrido.
Por qué ha conquistado a 'Lonely Planet'
La inclusión del GR-132 entre las mejores rutas senderistas del planeta no responde únicamente a su belleza paisajística. Lo que realmente diferencia a este recorrido es la enorme diversidad que ofrece en una distancia relativamente reducida. En apenas 128 kilómetros, el caminante atraviesa ecosistemas completamente distintos. Bosques de laurisilva, zonas agrícolas, costas abruptas, playas de arena negra, miradores naturales y pequeños pueblos tradicionales aparecen de forma constante a lo largo del camino.
Además, la ruta permite descubrir una Canarias menos conocida, alejada de los grandes complejos turísticos y más vinculada a la identidad histórica y natural del Archipiélago. Cada etapa ofrece una visión diferente de la isla y demuestra por qué La Gomera sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de Canarias.