Los Indianos de La Palma. / EFE - LUIS G. MORERA
Los Indianos de La Palma. / EFE - LUIS G. MORERA

Santa Cruz de La Palma vive uno de los Indianos más multitudinarios e internacionales

En una jornada en la que la ciudad triplica su población habitual, la afluencia de turistas extranjeros se ha visto reforzada por la escala de dos cruceros transatlánticos en el puerto palmero

Luis G. Morera / EFE

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Los Indianos de Santa Cruz de La Palma han celebrado este lunes una de sus ediciones más multitudinarias e internacionales, con más de 70.000 asistentes entre residentes y visitantes, según los datos del ayuntamiento capitalino.

En una jornada en la que la ciudad triplica su población habitual, la afluencia de turistas extranjeros se ha visto reforzada por la escala de dos cruceros transatlánticos en el puerto palmero, el Mein Schiff Relax (3.984 pasajeros y 1.100 tripulantes) y el Spirit of Discovery (999 pasajeros y 540 tripulantes), cuyos viajeros se sumaron a la marea blanca que tomó las calles desde primeras horas.

La espera

La programación ha arrancado desde las 10:30 horas con el recibimiento de la Negra Tomasa en el Recinto Central del Carnaval, mientras se celebraba el tradicional acto de “La Espera” en el atrio del Ayuntamiento.

“La Espera” se ha extendido hasta la llegada del personaje de La Negra Tomasa, seguida por el descubrimiento de la placa que renombró por un día la Plaza de España como Plaza de La Habana, en presencia del Cónsul de Cuba para Canarias, Alejandro Padrón.

Negra Tomasa

La llegada de la Negra Tomasa, encarnada por Víctor Lorenzo Díaz, de 86 años, marcó el inicio oficial de la celebración más emblemática del carnaval palmero ante una plaza completamente abarrotada de personas llegadas por tierra mar y aire, en una plaza con aforo completo y accesos cerrados.

Un asistente definió el ambiente como “la sede de la ONU en Cuba”, en alusión a la diversidad de nacionalidades presentes que, en su mayoría, han cumplido con el código de etiqueta ataviados con ropa blanca, de indianos, y armados con los tradicionales polvos de talco, que sumieron a la capital palmera en una nube blanca.

Pasada por calima

A esta tradicional polvareda que caracteriza la fiesta se sumó este año la calima, que envolvió la capital en una atmósfera densa y blanquecina, reduciendo la visibilidad a escasos metros y aportando una estampa singular a una jornada que volvió a convertir a Santa Cruz de La Palma en el epicentro del carnaval Atlántico.