Imagen aérea de la pasarela peatonal de Padre Anchieta, en La Laguna./ CABILDO DE TENERIFE
Imagen aérea de la pasarela peatonal de Padre Anchieta, en La Laguna./ CABILDO DE TENERIFE

¿Es la pasarela de Padre Anchieta un mamotreto o la solución más viable?: Esto es lo que habría pasado de haber puesto sólo semáforos inteligentes

Un estudio de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de Universidad de La Laguna realizó un experimento probando todas las combinaciones posibles de tráfico, peatones y semáforos

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Álvaro Oliver González, redactor jefe en Tenerife

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La apertura este lunes de la pasarela peatonal de Padre Anchieta, en La Laguna, ha reavivado uno de los temores más intensos en Tenerife en los últimos años en lo que se refiere a las obras públicas: ¿estamos ante otro mamotreto? La infraestructura, convertida ya en uno de los elementos visuales más reconocibles de La Laguna incluso antes de entrar en funcionamiento, ha estado rodeada en los últimos años de polémica derivada de las dudas sobre si realmente era necesaria una inversión millonaria y las críticas por su elevado sobrecoste y continuados retrasos. 

De los 8,8 millones de euros originalmente presupuestados, la pasarela ha acabado costando 13 millones. Además, su apertura al peatón ha llegado tres años después de lo originalmente previsto, ya que cuando se adjudicó la obra en 2021 se previeron 18 meses para finalizarla.

La historia del proyecto

La idea del gran anillo peatonal nació durante el mandato de Carlos Alonso al frente del Cabildo de Tenerife. En 2018 se presentó públicamente el diseño impulsado por FHECOR, que ya planteaba una enorme estructura circular sobre la glorieta de Padre Anchieta. Sin embargo, la licitación de la construcción no llegó hasta junio de 2021, ya bajo el gobierno insular presidido por el socialista Pedro Martín y con Enrique Arriaga (Ciudadanos) al frente del área de Carreteras.

La gota que colmó el vaso para la ciudadanía fue cuando el equipo de Rosa Dávila explicó que no iba a sancionar a la adjudicataria de las obras, OHLA, a pesar de que Enrique Arriaga había anunciado que la corporación iba a hacerlo por los retrasos de la obra.

Quejas de usuarios

En todos estos años, son muchos los vecinos que se han preguntado si realmente hacía falta una obra de semejante magnitud, si el impacto visual estaba justificado o si existían soluciones mucho más simples y baratas para resolver el problema del tráfico y de los cruces peatonales en la zona. 

Sin ir más lejos, este martes Drago Canarias ha sostenido en un comunicado que el problema podría haberse solucionado mediante “semáforos inteligentes”, evitando así una infraestructura considerada por muchos como un mamotreto innecesario.

La investigación que simuló los “semáforos inteligentes”

Sin embargo, existe una investigación académica elaborada años antes de que la pasarela siquiera saliera a licitación que analizó precisamente ese escenario.

En 2020, cuando la pasarela todavía era únicamente un proyecto sobre el papel y las obras ni siquiera habían comenzado, un Trabajo de Fin de Grado de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de Universidad de La Laguna, firmado por el entonces aspirante al grado de Ingeniería Informática Francisco Arturo Cruz Zelante y supervisado por los profesores Gara Miranda Valladares y Eduardo Manuel Segredo González, analizó el comportamiento del tráfico en Padre Anchieta mediante simulaciones avanzadas realizadas con el software SUMO, una herramienta especializada en movilidad y tráfico urbano.

La investigación, titulada Planifcación optimizada de un sistema de semáforos mediante algoritmos evolutivos: una aplicación a la rotonda del Padre Anchieta, estudiaba la viabilidad de la implantación de sistemas semafóricos optimizados mediante algoritmos evolutivos. El objetivo del trabajo era comprobar si un sistema inteligente de regulación del tráfico podía mejorar el funcionamiento de la glorieta y reducir las retenciones en uno de los puntos más congestionados del área metropolitana.

Para ello, el autor creó distintos escenarios de simulación utilizando datos reales de tráfico y peatones. El estudio comparó configuraciones sin semáforos, configuraciones con peatones y distintas disposiciones de semaforización optimizadas automáticamente mediante algoritmos genéticos.

Conclusiones especialmente llamativas

La investigación concluyó que “la inserción de semáforos en la rotonda no supone una mejora con respecto a la situación original sin semáforos”. El trabajo incluso señalaba que “ninguna de las soluciones con semáforos supera siquiera a la peor de las soluciones sin ellos”.

El estudio también observó que “las configuraciones con semáforos en todas las entradas y salidas de la rotonda obtienen los peores resultados”. Pero uno de los elementos más importantes del trabajo fue el análisis del efecto de los peatones sobre el funcionamiento de Padre Anchieta.

La pasarela, la mejor opción

La investigación comprobó que el incremento de peatones afectaba de forma directa al rendimiento del tráfico rodado. El autor señalaba que “a medida que aumenta el número de peatones, empeoran los resultados obtenidos”, incrementándose el tiempo perdido, la duración media de los trayectos y el número de vehículos bloqueados o incapaces de incorporarse a la circulación.

De hecho, la mejor situación simulada por el estudio fue precisamente el escenario sin peatones y sin semáforos. Por esa razón, una de las principales conclusiones de Cruz Zelante tras analizar todas las combinaciones posibles de tráfico, peatones y semáforos era: "Los resultados indican un empeoramiento de la efciencia en la circulación cuando se incrementa la cantidad de peatones, lo cual podría justificar la construcción de la plataforma peatonal voladiza propuesta por el Cabildo de Tenerife para optimizar el tráfico rodado".

Un problema mucho más complejo

La propia documentación técnica del proyecto elaborada por FHECOR ya reconocía la enorme complejidad del nodo de Padre Anchieta. Los ingenieros llegaron a admitir que “la solución óptima, ideal, es más bien utópica” y explicaban que el objetivo real consistía en encontrar “la mejor solución de compromiso”.

El diseño finalmente escogido, el gran anillo circular peatonal, fue planteado para “resolver todos los movimientos peatonales posibles” y ofrecer “gran flexibilidad desde el punto de vista funcional gracias a sus múltiples accesos”. Originalmente, una de las alternativas planteadas había sido la construcción de dos puentes más sobrios. Quizás hubiesen costado menos, pero habrían sido menos eficientes porque no resolvían eficazmente todas las opciones de desplazamiento de los peatones.

La filosofía de la obra consistía precisamente en sacar completamente a los viandantes del plano del tráfico, permitiendo continuidad al flujo de vehículos en una zona por la que circulan diariamente decenas de miles de coches y convergen tranvía, guaguas, accesos universitarios y conexiones metropolitanas.