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Opinión

El apagón de La Gomera es la historia de Rodrigo, Lourdes, Adrián o Carmita

3 minutos

Algunos restaurantes han permanecidos cerrados en la capital de La Gomera debido al apagón eléctrico que sufre la isla

72 horas sin luz. 15.313 abonados afectados. Una propuesta de sanción por parte del Gobierno de Canarias. Hasta seis dígitos de impacto económico por varios días de caos y dejadez de la compañía. Y un número de teléfono, 900878119, para reclamaciones. Todo eso, en grandes cifras, es el apagón de La Gomera provocado por Endesa.

Seguro que ha podido leer todos esos datos en este periódico, en otros medios o en las redes sociales a lo largo de los últimos días. Pero si miramos un poco más allá, si rascamos en la superficie, encontramos de verdad el problema real al que se ha tenido enfrentar la isla y su gente: la desconsideración de Endesa, el abandono de sus unidades de producción en el Archipiélago —que ha provocado varios fundidos a negro energéticos en Tenerife, La Palma y El Hierro—, ha sido una faena para miles de personas y empresas en pleno mes de agosto —temporada alta de turismo local—.

El apagón de Endesa en La Gomera, en realidad, es la historia de Rodrigo, de la Pescadería Carmen, que valoró la posibilidad de deshacerse de todo el género que guardaba en sus congeladores. Es el relato de Lourdes, una joven lotera de San Sebastián que perdió más de mil euros en ventas el pasado lunes. Es el testimonio de Adrián, camarero del Bar Café Ambigúque salvó más de un almuerzo el lunes y el martes en la capiral de la isla. Es el relato de Carmita, de la tienda Estilo, que durante horas fue el único establecimiento con luz. O es el apuro de varias familias al intentar proteger a varios de los suyos con marcapasos que funcionan vinculados a una red de wifi.

La historia del apagón en La Gomera, como ocurrió con los ceros energéticos de Tenerife, La Palma o El Hierro, es la historia de una vergüenza. Canarias, para Endesa —una compañía bajo control de la empresa italiana Enel, con ejecutivos que no saben dónde situar en el mapa nuestro Archipiélago—, es sólo una pieza más en un mercado que le ofrece generosos beneficios y en el que disfruta de una posición de dominio. Es, a fin de cuentas, un simple detalle en su cuenta de resultados. 

Abandono

No es de recibo, como hemos destapado en este medio a lo largo de la última semana, que la mitad de los generadores eléctricos de la compañía superaran su vida útil en 2020. Como tampoco tiene un pase que si Endesa hubiera invertido un 1% de su beneficio neto del año pasado, hubiera tenido capacidad para cambiar a tiempo los componentes que provocaron el apagón de La Gomera. El 1% de su beneficio, ojo.

La desconsideración de Endesa ha sido manifiesta estos días. Con un comunicado, así, con tan poco tacto después de dejar durante horas y horas sin luz a toda una isla, la empresa ha pedido perdón por el apagón de La Gomera. Con una simple nota de prensa llena de palabras huecas en las que presenta sus disculpas por los inconvenientes causados, pero en las que encima exigía a sus clientes un consumo responsable durante las horas siguientes al restablecimiento del servicio —orden que se traducía en no usar el horno, la televisión o el aire acondicionado—. Toda una oda al despropósito y a la desconsideración.

Nadie de la compañía se ha dignado a acercarse por La Gomera para pedir perdón, para explicar qué ha pasado o por qué la situación de buena parte de sus equipos en Canarias está en una situación calamitosa. Ni un solo ejecutivo, con mando en plaza en las Islas o en la Península, se ha asomado por aquí para dar explicaciones o para describir un plan de futuro para que esto no se vuelva a repetir. 

Soberanía energética

No es un detalle menor. Cuando hablamos de soberanía energética, hablamos de esto. El desarrollo de Canarias, su capacidad para asumir más ciudadanos o más turistas, pasa en parte por su suficiencia para contar con los recursos adecuados para vivir en armonía. Y en esa hoja de ruta no se puede tapar durante más tiempo las vergüenzas de Endesa en Canarias. Los planes para solucionar este problema no pueden quedar en palabrería. La independencia energética define fronteras entre la prosperidad o no de un territorio y sus habitantes. Esto no se puede resolver con una multa que, para un gigante como Endesa, es pecata minuta. 

Los canarios y las canarias nos jugamos mucho en este asunto. Hoy y mañana.