Joaquín Martínez

Opinión

Boom del turismo energético en Canarias

Emprendedor y empresario

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En este artículo voy a relacionar dos conceptos muy de moda en estos días y el efecto que están teniendo en el cambio de modelo económico de nuestras islas.

La crisis energética

El lunes salían a la luz los resultados de una encuesta realizada a la población alemana sobre sus preocupaciones con respecto a la crisis energética y sus repercusiones en la economía.

Sorprende observar los resultados de este sondeo, ya que la mitad de la población cree que las acciones de su gobierno para abordar dicha crisis no les ayudarán a sobrevivir financieramente al invierno. Uno de cada tres alemanes no podrá permitirse comprar regalos de navidad y uno de cada cuatro cree que no podrá pagar sus facturas de energía.

El teletrabajo

El otro día hablaba con un buen amigo que vive desde hace muchos años en Montreal y me comentaba como, debido al aumento masivo del teletrabajo, había cambiado el ritmo de la ciudad y como afectaba este cambio en las rutinas del día a día, en las empresas a nivel económico, etc.

Él trabaja en servicios financieros y me decía que las reuniones con clientes en persona se habían reducido a menos de una cuarta parte. Ya no necesitaba tantos trajes. Antes iba una vez al mes al sastre y hace más de un año que ha dejado de ir. Me relataba también como la mayoría de los restaurantes tipo menú para trabajadores de todas estas entidades estaban cerrando o reorientando su negocio.

Por último, las empresas que no se habían adaptado al teletrabajo estaban recibiendo una avalancha de dimisiones (recordemos que la tasa de paro en Canadá es del 5%). Estos trabajadores lo hacían porque eran rápidamente contratados por las empresas del mismo sector que si habían instaurado el teletrabajo.

Es como si después de la pandemia muchos trabajadores con cierto poder de decisión se hayan empezado a dar cuenta de los costes (monetarios y en estilo de vida) que implica desplazarse a trabajar y hayan priorizado el no perder tiempo en desplazarse a su lugar de trabajo con los gastos que ello implica (comida, gasolina, aparcamiento, transporte público, etc).

¿Cómo afecta esto a Canarias?

El resultado directo para Canarias es el aumento de demanda para el invierno de otro tipo de turistas que no vienen a pasar sus vacaciones, sino que vienen a vivir por un periodo de tiempo más o menos largo.

Llegados a este punto, diferenciaría dentro de este tipo de turismo dos perfiles diferentes:

El primero más orientado a empresas extranjeras que, como beneficio para sus trabajadores, los reubica en invierno en un lugar más cálido, donde no van a tener que preocuparse de la factura energética, con una calidad de vida muy alta, y un coste de vida más bajo que en su lugar de origen. El formato varía desde aquellas empresas que alquilan viviendas por periodos que van de los 3 a los 6 meses, o reubicándolos en aquellos hoteles que han readaptado su oferta para acoger a este tipo de turismo.

Son trabajadores que pueden desempeñar sus funciones en remoto y a los que su empresa les ofrece el beneficio de ofrecerles un lugar más cómodo en el duro invierno.

El segundo (y más pionero en este tipo de turismo) es un perfil trabajador remoto/emprendedor. Es el perfil de lo que se conoce como nómada digital, que está más centrado en formar parte de una comunidad, muchas veces a través de vivir esta experiencia en los llamados coliving.

Definiría un coliving como un tipo de comunidad enfocada para gente con el objetivo de agruparse en comunidades específicas. Lo que le hace interesante es la coincidencia de intereses y objetivos que ayuda al objetivo último del coliving: agrupar a jóvenes emprendedores y creativos en un mismo lugar de residencia durante un período determinado de tiempo, en el que comparten espacios, de forma que se fomente un desarrollo profesional.

Un crisol de nacionalidades y de culturas que se interrelacionan con actividades cuyo denominador común es el respeto por la naturaleza y la potenciación de la creatividad. Estos coliving normalmente no se enclavan en el centro de ciudades, sino que se ubican en zonas montañosas y donde el contacto con la naturaleza es más estrecho.

En definitiva, una gran oportunidad para el mercado canario no solo para el sector turístico o de viviendas vacacionales, sino para crear un impacto cultural, de apertura a nuevas tendencias, formas de pensamiento y la generación de sinergias con muchos de estos emprendedores que fomente el desarrollo empresarial en las islas.

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