El antiguo Estadio Insular sigue siendo objeto de quejas vecinales. Desde el exterior, por la calle Pío XII, se abren dos pequeñas ventanas que solo permiten ver la oscuridad. Al encender la linterna del móvil, la realidad se abre paso y la imagen es reveladora: dentro del viejo edificio hay basura, muebles viejos, ropa, cajas, cestas y hasta un carro de bebés.
El abandono es palpable. Los residentes de la zona no dan crédito a un panorama que se arrastra desde hace años en el barrio de Alcaravaneras y la indignación por el mal estado ha ido en aumento. Lo que en su día fue un templo para los más futboleros se ha convertido en un vertedero improvisado. Pero al buscar responsables, el análisis es más profundo.
Bloqueo administrativo
El problema parte de un bloqueo administrativo que viene de lejos. El edificio lleno de escombros está pendiente de convertirse en un centro de salud, pero las trabas por las competencias y el tipo de suelo han empantanado una iniciativa que nació allá por el año 2018 para liberar los centros sanitarios de la ciudad —en pleno aumento de población—.
El primer paso en firme llegó en 2023. En ese momento, el Cabildo de Gran Canaria permitió que el Servicio Canario de la Salud (SCS) ocupara 2.316 metros cuadrados de la grada naciente. Pero mientras el Ayuntamiento no cambie el Plan General de Ordenación para variar el uso de la parcela, no se podrá hacer nada. Por lo tanto, el edificio está en un limbo.

"En beneficio de la ciudadanía"
Fuentes del Cabildo sostienen que están a la espera de que el Consistorio les dé nuevas noticias. Al parecer, les habían transmitido que iba a ir al Pleno de julio, pero todo apunta a que se va a retrasar a septiembre. “La idea es que sea cuanto antes”, detallan. Apostillan que debe hacerse “por el beneficio del municipio y de la ciudadanía”.
En una misma línea se pronuncian en la Consejería de Sanidad del Ejecutivo autonómico, inciden que siguen pendientes de que se produzcan novedades. Desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, por su parte, apuntan a este periódico que el procedimiento está pendiente de que se dictamine en Comisión y se lleve al Pleno.

"No hay que esperar"
Sara Dorta, vecina de Las Alcaravaneras, asegura que en el barrio desean que la situación se solucione. “Es un bloqueo administrativo que parece estar de moda, quien tiene que dar el paso y poner la rúbrica no la pone”, exclama. “Son cosas que están inutilizadas y, entre más esperen, más deteriorado va a estar ese edificio y la obra va a ser más costosa”, agrega.
Fue ella quien se percató hace tan solo unos días de lo que había tras las pequeñas ventanas. Iba con sus nietos y ellos, presas de la curiosidad, le pidieron que encendiera el flash del móvil. Nada más hacerlo, se quedaron todos sorprendidos. No daban crédito a lo que veían.
"Qué brutalidad"
La vecina lo subió a redes sociales en una página de Facebook para difundir denuncias ciudadanas y las quejas por parte de los vecinos no tardaron en llegar en los comentarios de la publicación. “Cada vez que paso por la zona me indigno”, afirma un hombre. “Qué brutalidad”, contesta otra persona. “De vergüenza”, se puede leer también.
Dorta se pronuncia también sobre la pared que da para la calle Pío XII, sobre el polémico edificio: “Supongo que no se puede tocar, pero sí se puede hacer un buen mantenimiento, darle una pintura con los colores que tenía en su día y no tener eso ahí a lo loco”.

Las gradas
“Hay que tomar medidas lo más rápido posible por parte del Ayuntamiento y por eso nosotros lo estamos denunciando. Yo vengo aquí prácticamente todos los días con mis nietos y entre la familia se escucha todo. Todas las conversaciones van sobre lo mismo”, pone sobre la mesa.
No solo se refiere al edificio. Sobre las gradas de la zona naciente, subraya que en su momento estaban “preciosas” porque pusieron telas con imágenes de jugadores de la UD Las Palmas. A día de hoy solo quedan los restos y se encuentran en un evidente mal estado. Otro ejemplo más del abandono.
Tobogán
La mujer reclama que en el parque se pongan más toldos con bancos porque así se podrá aprovechar mejor toda el área del parque. Además, considera clave diversificar la oferta gastronómica dentro de las instalaciones.
En cuanto al tobogán que se encuentra entre mallas, pide que se recupere cuanto antes. Aunque, al parecer, eso responde a que necesitan espacio para rehabilitar la torre que está justo detrás.
En definitiva, entre basura, muebles abandonados y paredes cada vez más deterioradas, el antiguo Estadio Insular permanece atrapado entre el pasado y un futuro que aún no termina de llegar y recuerda que todavía quedan espacios pendientes de recuperar en la ciudad.