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Las Palmas

Los empresarios de la Plaza Cairasco, preocupados por las obras: “Es bastante desagradable”

Los restaurantes y cafeterías de la zona temen que las reformas puedan afectar a su clientela; uno de ellos, incluso, se ha visto obligado a reubicar su terraza

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Terraza de la Plaza Cairasco afectada por las obras de la calle General Bravo / ATLÁNTICO HOY

Han comenzado las obras de la calle General Bravo y, aunque desde las instituciones se diga que las reformas siempre son para mejor, el tiempo que transcurren mientras se realizan puede ser una tortura para otros. Es el caso de los negocios situados en la Plaza Cairasco. Los restaurantes y cafeterías de la zona temen que la construcción pueda afectar a su clientela

De la noche a la mañana vieron sus terrazas rodeadas de verjas y mallas verdes. Los empresarios de hostelería están preocupados por cómo pueden perjudicarles las obras durante los próximos ocho meses que tiene previsto durar. Incluso, uno de los restaurantes se ha visto obligado a desplazar su terraza

Rodeados de vallas

La calle General Bravo ha quedado cerrada al paso por la puesta en marcha de las obras para crear una plataforma única entre la vía y  la calle Muro. El inicio de las reformas ha afectado a los negocios de la Plaza Cairasco desde el primer día. El restaurante Vai Piano es uno de los mayores perjudicados. Se han visto obligados a cambiar de sitio su terraza.

“Con el comienzo de las obras a principio de semana, trabajamos con la terraza en un sitio; pero hemos tenido que reubicarla porque habían cogido más espacio sin previo aviso”, han manifestado desde el restaurante. Las mesas y sillas han quedado envueltas por la construcción y se “temen lo peor” en cuanto al volumen de clientela. “No es lo mismo estar en una terraza con unas vistas preciosas, que se ve hasta la catedral desde nuestra terraza, y ahora mismo está toda rodeada por vallas”, han atestiguado. 

El restaurante se ha visto obligado a desplazar su terraza por las obras / ATLÁNTICO HOY
 

Pérdida de clientela

Buscarle una nueva ubicación a las mesas, sillas y sombrillas que componen su terraza no solo supone un problema para la clientela, sino un posible enfrentamiento con los vecinos de la zona. Sienten un poco de apuro ante la probabilidad de recibir quejas de la gente que vive en los portales colindantes por el desplazamiento de los objetos, si estos interrumpen la salida de las viviendas

Los demás negocios de la plaza no han tenido porque cambiar de sitio sus terrazas; no obstante, el temor de la pérdida de clientela se expande entre los negocios. La mayoría se acaba de enterar de que las obras durarán ocho meses para su sorpresa y están seguros que la construcción les afectará durante este periodo. 

Los empresarios temen que las reformas puedan afectar a su clientela / ATLÁNTICO HOY

Esperanza a largo plazo

Los empresarios no terminan de entender cómo será el resultado final. Se plantean si se peatonalizará por completo, quedando como la calle que transcurre por la Plaza de Santa Ana. A pesar de ello, hay quienes no pierden la esperanza. El equipo de Plizá21, ubicado junto al Gabinete Literario, confía en que a largo plazo “estará bien” al convertirla en una calle peatonal uniendo la plaza y el parque, esperan que haya más personas

“Hay que resistir un poco”, han expresado desde la heladería. El mes de agosto no les preocupa mucho porque la temporada no es muy alta; sin embargo, septiembre sí entra dentro de los meses fuertes y se suma la vuelta a las clases. Por ahora, con cierta resignación, restaurantes y cafeterías se mantienen a la espera de ver qué ocurre en los meses que duren las obras.