Inmaculada Medina ha solicitado la baja como afiliada de la Agrupación Juan Rodríguez Doreste y militante del PSOE tras su dimisión como concejala en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, según ha podido confirmar Atlántico Hoy. La decisión cierra una etapa larga y reconocible en el socialismo municipal capitalino, en la que Medina fue, durante años, uno de los nombres habituales de la primera línea política local, con responsabilidades vinculadas a la gestión de los servicios públicos y, especialmente, a ámbitos de fuerte proyección ciudadana y cultural como el Carnaval, las fiestas y la promoción de la ciudad.
Afiliada al PSOE desde finales de los años ochenta, Medina desarrolló una carrera prolongada dentro del partido, tanto en el ámbito orgánico como institucional. En su etapa interna asumió responsabilidades relacionadas con la igualdad y la participación ciudadana, áreas que definieron un perfil político centrado en la cercanía, la interlocución social y la gestión de lo cotidiano.
Jerónimo Saavedra
Antes de su incorporación plena a la política municipal, trabajó como empleada pública del Gobierno de Canarias, una experiencia que le proporcionó un conocimiento directo del funcionamiento de la administración y que posteriormente trasladó a su labor como concejala. Su llegada al Ayuntamiento se produjo en 2007, durante el mandato de Jerónimo Saavedra, iniciando una etapa de responsabilidades ejecutivas en áreas clave para el día a día de la ciudad.
En aquel primer ciclo municipal asumió concejalías vinculadas a Limpieza, Parques y Jardines, Salud Ambiental y Playas, además de la representación del distrito Ciudad Alta. Fue un periodo marcado por la gestión directa de servicios públicos esenciales y por una relación constante con los barrios, una línea de trabajo que mantendría a lo largo de los años.
Augusto Hidalgo
Tras un mandato en la oposición, regresó al gobierno local en 2015, ya con Augusto Hidalgo como alcalde. En esa etapa reforzó su peso político dentro del grupo socialista, dirigiendo áreas como Mantenimiento Urbano y Servicios Públicosy asumiendo competencias amplias que incluían infraestructuras, alumbrado, cementerios, parques y jardines o aguas. Fue también entonces cuando pasó a ocupar un papel central en la organización y proyección del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.
El Carnaval se convirtió en uno de los ejes más visibles de su acción política. Medina fue durante varios mandatos el principal rostro institucional de la fiesta, defendiendo su valor cultural, social y económico, apoyando a los grupos de la fiesta y consolidando su papel como uno de los grandes acontecimientos identitarios de la ciudad. Esa dimensión cultural se vio reforzada con su participación en organismos vinculados a la promoción exterior de la capital.
Carolina Darias
En el último mandato, iniciado en 2023 con Carolina Darias como alcaldesa, Medina volvió a formar parte del grupo de gobierno como teniente de alcalde, con competencias en Servicios Públicos, Coordinación Territorial, Aguas, Carnaval y Fiestas. Su dimisión se produjo meses después, en un contexto de fuerte presión política y mediática derivada del denominado caso Valka, que investiga presuntas irregularidades en etapas anteriores de gestión municipal.
En el momento de anunciar su renuncia, Medina explicó que daba ese paso “por responsabilidad” y “para no perjudicar a la institución ni al proyecto político”, subrayando su voluntad de centrarse en su defensa personal y de evitar que la situación afectara al funcionamiento del Ayuntamiento. La decisión fue interpretada como un gesto orientado a rebajar la tensión política y a preservar la estabilidad del gobierno municipal.
Caso Valka
Según auto dictado en noviembre, el magistrado Rafal Passaro investigará a Medina por posibles delitos de malversación de caudales públicos agravado por perjuicio superior a 250.000 euros, falsedad de documento público, prevaricación administrativa y fraude a la administración. Darias, tras conocer la imputación de su concejala, agradeció la “generosidad y compromiso” de la concejala Inmaculada Medina tras presentar su dimisión “en tiempo récord” tras conocerse su imputación.
El caso Valka es una investigación judicial en fase de instrucción que analiza presuntas irregularidades en la contratación y el pago de servicios municipales en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, principalmente vinculadas al área de Parques y Jardines durante varios mandatos. Según la Fiscalía Anticorrupción, se habrían abonado facturas supuestamente infladas por el suministro de agua para riego, sin una verificación técnica adecuada de los consumos reales, lo que habría generado un perjuicio económico estimado en torno a 400.000 euros para las arcas públicas.
En la causa figuran como investigados Miguel Ángel Padrón —exjefe del Servicio de Parques y Jardines del ayuntamiento—, Felipe Guerra González —empresario y administrador de Guerra Patrimonial FGG SL—, Sergio González Cubas —técnico que asumió responsabilidades técnicas tras Padrón—, además de Medina, por su etapa al frente de áreas con competencias en servicios públicos por posibles delitos como malversación, prevaricación, fraude y falsedad documental. El procedimiento no ha sido juzgado y no existe sentencia, por lo que rige plenamente la presunción de inocencia de todas las personas investigadas.
Responsabilidades de peso
La posterior baja como militante del PSOE añade un componente simbólico al cierre de esta etapa. Más allá del desenlace, su recorrido deja la imagen de una dirigente estrechamente vinculada al municipalismo, que trabajó bajo tres alcaldes socialistas —Jerónimo Saavedra, Augusto Hidalgo y Carolina Darias— y que asumió responsabilidades de peso en ámbitos especialmente sensibles para la ciudadanía.
En una ciudad donde la política local se vive con intensidad, Inmaculada Medina fue durante años una figura reconocible, asociada tanto a la gestión de los servicios públicos como al pulso cultural y festivo de Las Palmas de Gran Canaria. Su salida del PSOE invita ahora a una lectura más serena de su trayectoria: la de una militante histórica que ocupó la primera línea institucional durante distintos ciclos políticos y que formó parte del relato contemporáneo de la capital.
