El estado del arbolado urbano de Las Palmas de Gran Canaria entra por primera vez en una revisión estratégica a gran escala. El Ayuntamiento ha presentado este miércoles un nuevo plan para diagnosticar la situación real de los árboles y palmeras de la ciudad y diseñar medidas para afrontar los problemas acumulados durante años en calles, parques y avenidas.
El denominado Plan Director del Arbolado pretende convertirse en la hoja de ruta de la capital grancanaria para gestionar su “infraestructura verde”, un concepto con el que el consistorio busca dar mayor peso al papel ambiental y urbano de las zonas arboladas.
Más de 61.000 árboles
Durante una jornada técnica organizada por el Ayuntamiento, se expusieron algunos de los principales retos detectados en el bosque urbano de la ciudad, formado por 61.205 ejemplares municipales.
Entre los problemas señalados figuran la falta de espacio para el crecimiento de raíces, las podas excesivas, los daños derivados de obras urbanas y la elección de especies que generan conflictos con aceras, canalizaciones u otros elementos urbanos.
La alcaldesa de Carolina Darias defendió que este documento supone una herramienta “fundamental” para el futuro de la ciudad, al entender las zonas verdes como parte esencial del desarrollo urbano y no solo como un elemento ornamental.

Cambio de modelo
El plan plantea un nuevo modelo de gestión del arbolado y fija directrices de mantenimiento y poda basadas en estándares europeos y criterios de arboricultura moderna.
La concejala de Desarrollo Estratégico, Sostenibilidad y Energía, Parques y Jardines y Sector Primario, Gemma Martínez, reconoció que la situación actual “no es buena”, aunque aseguró que existe “muchísimo margen de mejora” y que el Ayuntamiento ya trabaja en soluciones a medio y largo plazo.
Martínez pidió además la implicación tanto de la ciudadanía como del personal municipal para aplicar las medidas previstas en el documento estratégico.
La jornada técnica también abordó ejemplos de transformación urbana desarrollados en ciudades como Sevilla y Barcelona, además de analizar los desafíos de sostenibilidad y conservación de las infraestructuras verdes en entornos urbanos densamente poblados.
El Ayuntamiento sostiene que el arbolado tendrá un papel cada vez más relevante en el futuro de la capital grancanaria, especialmente en aspectos vinculados a la sombra, la adaptación climática y la calidad ambiental de la ciudad.