El barrio de Barranquillo de Don Zoilo será el próximo punto de Las Palmas de Gran Canaria en sumarse a la red del contenedor marrón. Esta expansión inminente se confirma coincidiendo con el despliegue realizado esta misma semana en la zona de Madera y Corcho, en el distrito Isleta-Puerto-Guanarteme.
Con estas nuevas incorporaciones, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, a través del Servicio Municipal de Limpieza, acelera la implantación de un sistema que busca transformar por completo la gestión de los residuos domésticos en el municipio.
Expansión por los distritos
El concejal de Higiene Urbana, Héctor Alemán, ha remarcado que el objetivo es facilitar la separación en origen a los vecinos. Con la entrada de Madera y Corcho, el contenedor marrón ya está presente en 26 barrios de los cinco distritos de la capital.
La llegada inminente a Barranquillo de Don Zoilo da continuidad a un calendario que busca cubrir de manera progresiva toda la cartografía urbana de la ciudad durante este año.
De la cocina al campo
El impacto real de esta medida se mide en cifras concretas. Desde que el proyecto arrancó en diciembre de 2023 en Mercalaspalmas y en las Escuelas Municipales Infantiles, la ciudad ha logrado recoger un total de 986.840 kilos de residuos orgánicos.
Todos estos desechos domésticos han sido trasladados al Ecoparque que gestiona el Cabildo de Gran Canaria. Allí, mediante un proceso especializado, se transforman en compost de alta calidad que regresa a los campos de las islas en forma de abono para el sector agrícola.
Guía útil de uso
Para el ciudadano, el uso de este contenedor requiere saber qué elementos depositar. El contenedor marrón está diseñado exclusivamente para restos de comida, pieles de fruta, carne, pescado, marisco y productos lácteos, ya estén crudos o cocinados.
También es el lugar correcto para tirar los posos de café, servilletas de papel sucias, cáscaras de huevo y pequeños restos de poda o jardinería doméstica, evitando siempre que se mezclen con plásticos o envases.
La consolidación de esta red en los hogares canarios no solo reduce el volumen de basura que termina en los vertederos, sino que fomenta una economía circular real en un territorio fragmentado y frágil donde cada kilo reciclado cuenta.