El barrio de Arenales, en Las Palmas de Gran Canaria, será escenario en los próximos meses de Barrios en Resistencia, un proyecto participativo impulsado por la gestora cultural y vecina grancanaria Andrea Farah que busca visibilizar y poner en valor los pequeños comercios con más de veinte años de historia que aún siguen abiertos en la zona.
La iniciativa propone recuperar la memoria viva de estos establecimientos a través de la participación directa de las vecinas y vecinos. Mediante caminatas por el barrio, entrevistas y documentación audiovisual, las personas participantes recogerán las historias que se esconden detrás de tiendas, talleres y negocios que han resistido durante décadas a los cambios urbanos y comerciales.
Comercio local y memoria colectiva
La intención con este trabajo comunitario es crear un mapa digital abierto, acompañado de imágenes, textos y audios, que funcionará como archivo colectivo del comercio histórico de Arenales. La herramienta permitirá localizar estos negocios y conocer las historias personales que los sostienen.
Además de preservar esta memoria, la iniciativa también pretende fomentar un consumo más consciente y de proximidad, reforzando el valor social y económico que tienen los negocios tradicionales dentro de la vida cotidiana del barrio.
Hecho por y para las vecinas
La propuesta parte de la experiencia de Andrea Farah en proyectos de mediación artística con la comunidad. En trabajos anteriores, como Poesía en Camino, la gestora cultural invitó a residentes a crear videopoemas sobre su relación con los espacios que habitan.
“Llevo ya algunos años realizando proyectos que intentan trabajar con las vecinas a través de procesos de mediación artística para abordar cuestiones comunitarias o sociales”, explica Farah. En el caso de Barrios en Resistencia, la idea surgió a partir de una inquietud personal relacionada con el consumo sostenible y el conocimiento del propio entorno.
“Empecé a hacer un mapa de los locales que tenía alrededor, de los espacios que seguían vivos después de tantos años”, señala. A partir de ahí, decidió que esa investigación no debía ser individual, sino colectiva.
Construir comunidad
El proyecto plantea que sean las propias vecinas quienes investiguen qué se vende en cada tienda y qué historias hay detrás de cada comercio que ha logrado mantenerse abierto durante más de veinte años.
“Si te escucho y me cuentas tu historia, se genera un vínculo más fuerte entre vecinos”, afirma la gestora cultural, que considera que estos procesos ayudan también a fortalecer la comunidad y combatir la soledad no deseada.
Comienzo en abril
La iniciativa ha sido seleccionada dentro de la plataforma Experimenta de la Fundación MAPFRE Canarias, apoyo que permitirá poner en marcha el proyecto en los próximos meses.
Aunque el proceso comenzará formalmente en abril, durante el mes de marzo se celebrará un encuentro informativo para presentar la propuesta e invitar a las vecinas y vecinos del barrio a participar en el proyecto, así como hablar con la asociación de comerciantes de la zona.
La intención es que el resultado final no sea solo un mapa puntual, sino una herramienta viva que pueda seguir ampliándose con el tiempo y replicarse en otros barrios. “Espero que termine con un mapa que pueda seguir construyéndose en otros barrios y en otros espacios”, concluye Farah.