La rehabilitación de La Paterna parece no terminar nunca. En el número 14 de la calle Ruperto Chapí, uno de los edificios que, según explica el presidente de la comunidad, Eduardo Padrón, supuestamente ya se da por terminado, los vecinos siguen encontrando desperfectos y trabajos a medio hacer.
La comunidad ha recopilado ahora las incidencias en un documento de 28 páginas fechado este 20 de agosto. La obra comenzó en 2024, pero todavía aparecen problemas en la azotea, los ascensores, los balcones y la entrada del edificio.
Sigue dando problemas
Filtraciones cuando llueve, huecos por los que entran palomas, restos de obra, cables al descubierto o estructuras con óxido forman parte de la lista. Los vecinos también señalan falta de barandillas y otros remates de seguridad en las pasarelas de los ascensores, que todavía presentan elementos sin terminar.
En algunas fotografías incluso se observa cinta americana sujetando partes próximas al ascensor, además de zonas sin sellar, tornillería pendiente y signos de óxido.

El agua, otra vez dentro de las viviendas
Las filtraciones son uno de los problemas que más preocupan. Según el documento, las mamparas instaladas en los balcones no sellan correctamente y cuando llueve el agua llega a entrar en las viviendas, donde ya habría provocado daños.
También denuncian ventanas y puertas descuadradas, trabajos de albañilería sin rematar y zonas que continúan deteriorándose por la entrada de agua. En una de las viviendas, por ejemplo, el suelo habría quedado dañado tras las últimas lluvias y todavía no se ha reparado.
A trompicones
Para Padrón, lo que ocurre en Ruperto Chapí 14 resume una sensación que los vecinos arrastran desde hace ya años: las obras avanzan a trompicones y los problemas nunca terminan de resolverse del todo. No es la primera vez que el barrio denuncia humedades, ascensores pendientes o desperfectos derivados de unas actuaciones que debían mejorar los edificios.
Lo que más les preocupa ahora es que este bloque sea, precisamente, uno de los que supuestamente ya se consideran terminados. “Siguen sin hacerse las cosas bien”, lamenta Padrón, que insiste en que los vecinos no están pidiendo nuevas actuaciones, sino que aquello que ya se ha ejecutado quede correctamente acabado.

Que GEURSA revise
La comunidad pide por ello que GEURSA revise el edificio y compruebe uno por uno los desperfectos pendientes antes de dar por cerrada definitivamente la rehabilitación. La intención, explica Padrón, es sencilla: que se eche “un ojo” al resultado de los trabajos y se corrija aquello que no ha quedado bien.
El propio documento elaborado por los residentes termina reclamando que unas obras sin concluir no puedan darse por finalizadas. Después de años entre trabajos, reparaciones e incidencias, el cansancio empieza a pesar. Los vecinos no quieren seguir sumando parches: quieren que la rehabilitación, esta vez sí, se termine bien.
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