Arucas fue solo el principio. Teodoro Sosa, Pablo Rodríguez, Samuel Henríquez y José Gilberto Moreno sellan el acuerdo entre Coalición Canaria y Primero Canarias. / AH
Arucas fue solo el principio. Teodoro Sosa, Pablo Rodríguez, Samuel Henríquez y José Gilberto Moreno sellan el acuerdo entre Coalición Canaria y Primero Canarias. / AH

Arucas fue sólo el principio: las incógnitas que CC y Primero Canarias deben resolver antes de 2027

El primer acuerdo entre Coalición Canaria y Primero Canarias abre once meses de negociaciones para extender la alianza por Gran Canaria, cerrar candidaturas y afrontar un escenario condicionado por el futuro de Nueva Canarias, el PP y Drago Canarias

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Martín Alonso

Las conversaciones políticas importantes rara vez terminan cuando se firma un acuerdo. Casi siempre empiezan después.

El jueves, apenas unas horas después de que Coalición Canaria y Primero Canarias escenificaran en Arucas el primer pacto electoral de la nueva etapa que ambas organizaciones pretenden construir en Gran Canaria, dos de sus principales dirigentes compartían almuerzo en un conocido restaurante del barrio de Triana.

Pablo Rodríguez, secretario general de Coalición Canaria en Gran Canaria, y Teodoro Sosa, líder de Primero Canarias y llamado a encabezar la candidatura al Cabildo, prolongaban una jornada que había comenzado con una fotografía política de enorme simbolismo y que, en realidad, no había hecho más que abrir una negociación mucho más amplia.

Primer ladrillo

Ninguno de los dos ha desvelado el contenido de aquella conversación. Tampoco hace falta. La imagen refleja el momento político que vive el nacionalismo grancanario. Arucas no fue el final de una negociación; fue el comienzo de otra mucho más compleja. Una que se desarrollará durante los próximos once meses, municipio a municipio, candidatura a candidatura y acuerdo a acuerdo.

Porque la alianza entre Coalición Canaria y Primero Canarias ya ha superado la primera prueba: ambas organizaciones han decidido caminar juntas hacia las elecciones municipales e insulares de mayo de 2027. Ahora llega la parte verdaderamente difícil: convertir esa voluntad política en un proyecto capaz de implantarse en toda —o casi toda— Gran Canaria y competir por las principales instituciones de la isla.

El acuerdo alcanzado en Arucas constituye el primer ladrillo visible de una estrategia que ambas formaciones llevan meses construyendo con discreción.

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El acuerdo en Arucas abre un nuevo escenario político en Gran Canaria. / AH

Reproducir el modelo

El objetivo nunca ha sido limitarse a un único municipio, una única lista o unas únicas elecciones generales. La aspiración pasa por reproducir ese modelo en buena parte de la isla y presentar una candidatura conjunta al Cabildo de Gran Canaria bajo el liderazgo de Teodoro Sosa.

Las negociaciones avanzan en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde todo apunta a que Marcial Morales será la persona encargada de encabezar la candidatura conjunta. También en Telde, con el propósito de respaldar la continuidad de Juan Antonio Peña, o en San Bartolomé de Tirajana, donde la buena sintonía entre Alejandro Marichal y Samuel Henríquez facilita un entendimiento que hace apenas unos años habría parecido improbable.

Sin embargo, quienes dan por hecha la reunificación del nacionalismo en Gran Canaria probablemente simplifican demasiado el escenario. Cada municipio tiene su propia realidad política.

Misiones imposibles

Existen organizaciones locales con una fuerte personalidad, equilibrios internos muy distintos e historias compartidas que no siempre facilitan la integración. Municipios como Santa Lucía, con diferencias entre militantes de ambos partidos que van más allá de lo que sucede en un pleno municipal, aparecen como una misión imposible dentro una negociación que todavía está lejos de concluir.

Ahí reside el primer gran desafío de Coalición Canaria y Primero Canarias: demostrar que la fotografía de Arucas puede convertirse en un proyecto insular y no quedarse en una suma de acuerdos puntuales.

El Cabildo, la batalla decisiva

Si existe un punto donde convergen todas las estrategias es el Cabildo de Gran Canaria. La candidatura de Teodoro Sosa parece hoy una cuestión prácticamente resuelta. Su liderazgo apenas encuentra contestación dentro del espacio político que están construyendo Coalición Canaria y Primero Canarias. Otro asunto será la composición del resto de la lista.

Durante los próximos meses ambas organizaciones deberán resolver el reparto territorial de la lista, el peso político que corresponderá a cada formación, el encaje de los distintos liderazgos municipales y el difícil equilibrio entre quienes llevan años militando en Coalición Canaria y quienes llegan desde Primero Canarias tras abandonar Nueva Canarias.

Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, durante un pleno de la corporación insular.
Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, durante un pleno de la corporación insular.

Será una negociación silenciosa, pero decisiva. Porque el verdadero éxito de la alianza no dependerá únicamente de cuántos partidos la integren, sino de su capacidad para presentarse como un proyecto cohesionado.

La decisión de Antonio Morales

Existe, además, una incógnita sobre la que ni Coalición Canaria ni Primero Canarias tienen capacidad de decisión, aunque sí un evidente interés político. Antonio Morales todavía no ha aclarado si optará a un cuarto mandato como presidente del Cabildo de Gran Canaria.

Su continuidad mantendría al frente de Nueva Canarias al principal referente institucional del partido y obligaría a la alianza nacionalista a enfrentarse a un adversario con una elevada notoriedad pública, con una gestión de gobierno bien valorada por la ciudadanía y una larga experiencia electoral.

Su retirada, en cambio abriría un escenario completamente distinto. Nueva Canarias tendría que afrontar una compleja transición de liderazgo —¿tal vez con Carmen Hernández como posible candidata?— precisamente cuando intenta recuperarse de la mayor fractura interna de su historia, una circunstancia que modificaría inevitablemente el tablero político al que aspira Coalición Canaria y Primero Canarias.

El espacio que deja NC

La nueva alianza tampoco puede entenderse sin observar lo ocurrido durante este mandato. La salida de numerosos alcaldes, concejales y dirigentes locales de Nueva Canarias para impulsar Primero Canarias ha alterado profundamente el equilibrio del nacionalismo grancanario.

Durante dos décadas, Nueva Canarias ocupó prácticamente en solitario ese espacio político en la isla. Hoy afronta una etapa de reconstrucción tras perder parte de su implantación territorial y algunos de sus principales referentes municipales.

Román Rodríguez, secretario nacional de Estrategias, Programas y Formación de Nueva Canarias / NC
Román Rodríguez, secretario nacional de Estrategias, Programas y Formación de Nueva Canarias / NC

Coalición Canaria y Primero Canarias interpretan esa nueva realidad como una oportunidad para recuperar presencia en una isla donde el nacionalismo ha vivido dividido durante años. Pero convertir esa expectativa en votos exigirá algo más que una fotografía de unidad. Exigirá demostrar que el nuevo proyecto ofrece estabilidad, cohesión y capacidad de gobierno.

Drago añade otra variable

La reorganización del nacionalismo tampoco termina en Nueva Canarias.

Drago Canarias afrontará las elecciones de 2027 con el objetivo de consolidar un espacio propio desde la denominada obediencia canaria, al margen tanto de Coalición Canaria como de Primero Canarias.

Su irrupción ha añadido un nuevo elemento al debate político.

Las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE sostienen desde hace meses que la presencia de Drago favorece indirectamente a Coalición Canaria al fragmentar el voto progresista y nacionalista. Es, para muchos, un Caballo de Troya. La organización liderada por Alberto Rodríguez rechaza esa interpretación y reivindica un proyecto político autónomo, desvinculado de cualquier estrategia diseñada por otras fuerzas.

En cualquier caso, su presencia confirma que el nacionalismo canario llega a 2027 mucho más fragmentado y diverso que hace apenas unos años.

Otras decisiones también cuentan

Mientras Coalición Canaria y Primero Canarias terminan de construir su alianza, el resto de partidos también deberá despejar incógnitas que condicionarán el escenario electoral.

El Partido Popular mantiene abierta una de las principales decisiones de la próxima campaña: quién será el candidato a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria para intentar disputar el gobierno municipal a Carolina Darias. Los nombres del consejero de Educación del Gobierno de Canarias, Poli Suárez, y del viceconsejero de Deportes y Actividad Física, Ángel Sabroso, continúan apareciendo como las principales alternativas.

Onalia Bueno se despide de León XIV en el muelle de Arguineguín. / EFE
Onalia Bueno se despide de León XIV en el muelle de Arguineguín. / EFE

Los populares también deberán resolver si incorporan a la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, a la plancha del Cabildo de Gran Canaria. Su eventual presencia supondría añadir al proyecto insular uno de los liderazgos municipales más consolidados de Canarias.

No son decisiones que dependan de Coalición Canaria ni de Primero Canarias, pero sí influyen en el escenario político sobre el que ambas organizaciones deberán construir su estrategia.

La fotografía y el camino

La imagen de Arucas ha servido para confirmar que la reunificación del nacionalismo en Gran Canaria ya no pertenece al terreno de las especulaciones. Sin embargo, las fotografías nunca ganan elecciones.

Las ganan las organizaciones capaces de cerrar acuerdos, resolver conflictos internos, integrar sensibilidades distintas y presentar un proyecto reconocible para los ciudadanos.

Coalición Canaria y Primero Canarias ya han dado el primer paso.

Ahora les queda recorrer el camino más complicado: demostrar, durante los once meses que restan hasta las urnas, que la alianza que comenzó a dibujarse en Arucas puede convertirse en la alternativa política con la que aspiran a abrir una nueva etapa en Gran Canaria.