Juan Antonio Peña aprendió primero a mirar antes que a hablar. Mucho antes de ocupar la alcaldía de Telde, su lugar estaba detrás de una cámara, encuadrando al controvertido padre Báez en programas dedicados a rescatar la cultura popular de Gran Canaria. Mientras el sacerdote desplegaba su discurso —a menudo incómodo para la Diócesis de Canarias—, Peña aprendía algo más valioso que la técnica: el pulso de una sociedad.
Aquella experiencia no fue anecdótica. Fue el punto de partida de una forma de entender la comunicación y, con el tiempo, la política. Porque antes de tomar decisiones públicas, Peña se entrenó en escuchar historias, observar silencios y traducir realidades en imágenes.
Guionista en Televisión Canaria
Su relación con los medios había comenzado antes. Dio sus primeros pasos como guionista en Televisión Canaria, donde se familiarizó con los códigos narrativos y la construcción del mensaje audiovisual. Más tarde daría el salto a Antena 3, lo que implicó mudarse a Madrid y enfrentarse a un entorno profesional más exigente.
Pero ese no era, en origen, el camino previsto. En su entorno familiar existía una expectativa clara: estudiar Derecho. Peña llegó a matricularse y avanzó hasta tercer curso. Sin embargo, en ese punto tomó una decisión que marcaría su trayectoria: abandonar la carrera. Entendió que no era su lugar.
Periodismo en Madrid
Ya en Madrid, mientras trabajaba en televisión, decidió reorientar su formación académica y se matriculó en Periodismo en la Universidad Carlos III. Esa elección cerraba el círculo entre vocación y profesión. La comunicación dejaba de ser un empleo para convertirse en identidad.
De regreso a Gran Canaria, dio un paso más al frente. Lideró el programa Gente de aquí en una televisión local, un formato que profundizaba en las historias cotidianas de la isla. Ahí consolidó su perfil como comunicador cercano, atento a lo local y a lo humano. Fue también en esa etapa cuando reforzó su colaboración con el padre Báez, convirtiéndose en una pieza clave de su presencia mediática.
Sinovitis con cinco años
Sin embargo, la historia de Peña no se entiende sin un episodio mucho anterior, casi fundacional. A los cinco años sufrió una sinovitis de cadera que condicionó su infancia. Las recaídas eran recurrentes, especialmente con los cambios de estación, hasta el punto de impedirle caminar durante periodos prolongados. Pasó por ingresos hospitalarios y largos tiempos de reposo.
La solución llegó en forma de recomendación médica: natación. Lo que comenzó como una obligación se convirtió en una disciplina vital. Aquellas tardes en la piscina del polideportivo Paco Artiles, a las que acudía entre lágrimas, terminaron definiendo su carácter.
En el colegio estaba exento de educación física, pero en el agua encontró su espacio. Con el tiempo, pasó de ser un niño con limitaciones físicas a un deportista federado. El punto de inflexión llegó cuando el club Faynagua Ciudad de Telde se fijó en él. Desde los 13 años comenzó a competir a nivel nacional.
Medallas en la piscina
Su evolución fue constante. Se convirtió en campeón de Canarias en varias ocasiones y, ya en categoría máster, logró uno de sus mayores hitos: un subcampeonato de España en los 100 metros mariposa y participara en un Europeo (Roma). Un resultado que no solo tenía valor deportivo, sino simbólico: representaba la superación de una infancia marcada por la enfermedad.
Hoy sigue compitiendo. Mantiene títulos regionales en 50 y 100 metros mariposa y en 50 libres. Y conserva una particularidad que resume su relación con el deporte: nada sin gafas. Se acostumbró desde pequeño, cuando al lanzarse desde el poyete se le caían constantemente.
La natación no es solo una actividad. Es una forma de equilibrio. “No puedo vivir sin ella”, ha reconocido en más de una ocasión. Para Peña, el agua sigue siendo refugio y desconexión, incluso en plena vorágine institucional.
Salto a la política
Su vinculación con el deporte también ha sido un espacio de crítica. Ha denunciado el estado de las infraestructuras en Telde, la falta de condiciones para organizar competiciones y las dificultades que afrontan los clubes locales. Esa mirada crítica hacia lo cercano anticipaba ya su salto a la política.
Mientras desarrollaba su carrera en televisión, comenzó a interesarse por el análisis político. Decidió estudiar Ciencias Políticas a distancia, dando así un paso más hacia un nuevo horizonte. No fue un giro brusco, sino una transición progresiva.
Su entrada en la vida pública se produjo de la mano de Ciuca. Primero como concejal en la oposición, donde construyó su perfil político desde el conocimiento del municipio y la fiscalización del gobierno local. Su experiencia como periodista le otorgaba una ventaja: sabía dónde mirar y qué preguntar.
Sorpresa en 2023
El gran salto llegó en las elecciones municipales de 2023. Contra pronóstico, logró desbancar a Nueva Canarias de la alcaldía de Telde. Fue un cambio de ciclo en uno de los municipios más relevantes de Gran Canaria.
Desde entonces, su gestión ha estado marcada por una combinación de pragmatismo y exposición pública. Peña no es un político clásico. Su forma de comunicar sigue teniendo mucho de periodista: directa, narrativa, cercana. Recibe a los vecinos sin cita previa y medio municipio tiene su número de teléfono.
Nódulo benigno
En paralelo, su trayectoria personal ha seguido marcada por episodios de salud. En 2024 fue sometido a una intervención quirúrgica para extirpar un nódulo benigno en la glándula parótida derecha. La operación le obligó a retirarse temporalmente de la vida pública.
Ese paréntesis volvió a situarlo frente a una constante en su vida: la capacidad de parar, resistir y volver. No es la primera vez que su cuerpo le obliga a hacerlo, y probablemente esa experiencia haya moldeado su manera de afrontar la política.
Primero Canarias
En el plano político, su evolución reciente también apunta a una ampliación de horizontes. Se ha incorporado al proyecto Primero Canarias, junto a figuras como Teodoro Sosa, Óscar Hernández o Francisco García. Un movimiento que refleja la búsqueda de nuevas alianzas en el ámbito insular.
Juan Antonio Peña no encaja fácilmente en una etiqueta. Es periodista, deportista y político. Ha vivido detrás de la cámara y en primera línea institucional. Ha pasado por la enfermedad, la competición y la gestión pública.
Telde, el nudo de la historia
Su historia no es la de un ascenso lineal, sino la de una acumulación de experiencias que terminan convergiendo en un mismo punto: la alcaldía de Telde.
Y quizá por eso, porque aprendió antes a observar que a hablar, su forma de hacer política mantiene algo de aquel cámara que seguía al padre Báez: atento al detalle, consciente del encuadre y siempre pendiente de lo que ocurre fuera de plano.
