Marruecos se rearma en el Sáhara y planea incorporar submarinos en aguas próximas a Canarias. / AH
Marruecos se rearma en el Sáhara y planea incorporar submarinos en aguas próximas a Canarias. / AH

Marruecos se rearma en el Sáhara y planea incorporar submarinos en aguas próximas a Canarias

La base aérea de Bir Anzarane y el salto naval de Rabat refuerzan su presencia militar en el entorno del Archipiélago

Martín Alonso

El despliegue militar de Marruecos en el Sáhara Occidental ha entrado en una nueva fase que ya impacta en el entorno estratégico de Canarias. La activación de la base aérea de Bir Anzarane, junto a los planes para dotarse de submarinos a partir de 2027, refuerzan la posición de Rabat en el Atlántico oriental y obligan a una lectura más atenta desde el Archipiélago.

La base de Bir Anzarane, situada en el interior del Sáhara y a unos 140 kilómetros de Dajla, se encuentra a poco más de 450 kilómetros de Canarias en línea recta. Esta proximidad convierte su desarrollo en un elemento relevante dentro del equilibrio militar en el Atlántico cercano.

Evolución de la infraestructura 

Construida entre 2021 y 2023, la instalación ha evolucionado desde un antiguo helipuerto a una infraestructura aérea completa con pista de gran longitud, hangares, torre de control y sistemas de vigilancia. Su función principal es ampliar la cobertura aérea en el sureste del Sáhara, una zona que hasta ahora presentaba limitaciones operativas.

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Imagen de un submarino KSS-III coreano. / WIKIPEDIA

El despliegue de drones y helicópteros de ataque permite a Marruecos mantener vigilancia constante sobre amplias zonas del territorio y reforzar la seguridad del muro de arena y la frontera con Mauritania, ampliando su radio de acción y reduciendo vacíos de control.

Escenario de mayor tensión

Este refuerzo se produce en un contexto de incremento de la actividad militar desde la ruptura del alto el fuego en 2020, con episodios recientes de ataques y respuestas mediante sistemas de precisión. La incorporación de nuevas capacidades en Bir Anzarane mejora la rapidez de reacción y la eficacia del sistema de vigilancia marroquí.

Para Canarias, esto se traduce en un entorno geoestratégico más activo en su proximidad, donde la evolución de las capacidades militares en el Sáhara pasa a ser un factor a tener en cuenta en términos de seguridad regional.

Submarinos: modernización naval

 

En paralelo, Marruecos estudia la adquisición de tres submarinos para 2027, dentro de un plan más amplio para modernizar su Marina Real, según informa Defensa.com. Este movimiento marcaría la entrada del país en un ámbito operativo en el que hasta ahora no tenía presencia significativa.

Las opciones sobre la mesa incluyen el submarino surcoreano KSS-III y el francés Scorpène, en un proceso que aún no ha sido adjudicado. La incorporación de estos sistemas permitiría a Marruecos ampliar sus capacidades de vigilancia y control marítimo en el Atlántico, especialmente en rutas estratégicas cercanas.

Marruecos inaugura una fábrica de drones suicidas a menos de 100 kilómetros de Canarias. / AH
Marruecos inauguró hace unos meses una fábrica de drones suicidas a menos de 100 kilómetros de Canarias. / AH

Para Canarias, como territorio insular dependiente del tráfico marítimo, la eventual presencia de submarinos en el entorno atlántico próximo introduce una variable adicional en el control del espacio marítimo, tradicionalmente supervisado por la Armada española.

Factor Sahel

Más allá del conflicto del Sáhara, Marruecos está adaptando su estrategia a la creciente inestabilidad en el Sahel. La expansión de grupos yihadistas hacia el norte refuerza la importancia del sur marroquí como zona de contención, lo que explica el impulso a infraestructuras como Bir Anzarane.

Este enfoque, que podría contar con cooperación internacional, sitúa a Marruecos como un actor clave en la seguridad del flanco sur europeo, con implicaciones indirectas para Canarias en ámbitos como la migración o el control de amenazas transnacionales.

Nuevo equilibrio en el Atlántico

La combinación de una mayor capacidad aérea en el Sáhara y la modernización naval marroquí redefine el contexto estratégico en torno a Canarias. Sin implicar un escenario de confrontación, sí apunta a una evolución en el equilibrio de capacidades en el entorno inmediato.

España mantiene una presencia militar relevante en el Archipiélago, pero la transformación del dispositivo marroquí obliga a un seguimiento constante y a una adaptación estratégica, en un escenario donde la tecnología y la anticipación marcan el ritmo de la seguridad regional.