Helicóptero argelino Mi-28NE, de fabricación rusa, durante un vuelo. / AVIAFORUM.RU
Helicóptero argelino Mi-28NE, de fabricación rusa, durante un vuelo. / AVIAFORUM.RU

Canarias mira al Magreb: crece la tensión militar entre Argelia y Marruecos

Sobrevuelos de helicópteros de combate y refuerzo de bases argelinas reavivan una rivalidad histórica con posibles efectos en el Archipiélago

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Martín Alonso

La tensión entre Argelia y Marruecos vuelve a escalar y Canarias lo observa de cerca. Los últimos movimientos militares registrados en la frontera entre ambos países reflejan un deterioro progresivo de la situación en el Magreb, una región clave para la estabilidad del entorno inmediato del Archipiélago.

El episodio más reciente se produjo el pasado 11 de abril en la ciudad marroquí de Figuig, donde residentes detectaron el vuelo de helicópteros de ataque argelinos —Mi-28NE, de fabricación rusa—  muy próximos a la frontera, en dirección al valle de Zouzfana.

Aunque no existe confirmación oficial de una incursión en espacio aéreo marroquí, la presencia de este tipo de aeronaves —preparadas exclusivamente para combate— en esa zona supone una clara señal de presión militar.

Refuerzo en la frontera

Este incidente no es aislado. En los últimos meses, distintos análisis basados en imágenes satelitales han advertido de un refuerzo sostenido de las capacidades militares de Argelia en su frontera occidental, con la construcción y ampliación de instalaciones defensivas.

Posiciones argelinas cerca de la frontera marroquí. / CONFLICTX
Posiciones argelinas cerca de la frontera marroquí. / CONFLICTX

Entre ellas, destaca el desarrollo de infraestructuras que podrían incluir hangares protegidos, depósitos de munición y posibles estructuras subterráneas, pensadas para mejorar la resistencia ante ataques y asegurar la operatividad en escenarios de mayor intensidad.

Amplio dispositivo

También se ha documentado la modernización de bases aéreas cercanas a la frontera, como la de Oum el Assel, donde se han identificado cazas, sistemas de radar y pistas ampliadas.

Este despliegue forma parte de un dispositivo más amplio que incluye defensa antiaérea, unidades acorazadas y posiciones de artillería, consolidando una presencia militar cada vez más robusta en la zona.

Rearme marroquí

En paralelo, Marruecos ha intensificado su propio proceso de rearme. Rabat ha reforzado especialmente sus capacidades aéreas con la incorporación de helicópteros Apache de última generación, en una estrategia orientada a mantener el equilibrio frente a Argelia.

También está en posesión del sistema de defensa aérea israelí Barak-MX y 225 misiles interceptores Barak-LRAD y negocia con EEUU la adquisición de 32 cazas F-35.

Marruecos inaugura una fábrica de drones suicidas a menos de 100 kilómetros de Canarias. / AH
Marruecos inaugura una fábrica de drones suicidas a menos de 100 kilómetros de Canarias. / AH

El resultado es una carrera armamentística contenida, donde ambos países incrementan su poder militar sin llegar, por ahora, a un enfrentamiento directo.

Rivalidad histórica

Detrás de esta escalada se encuentra una rivalidad histórica que se ha agravado en los últimos años. Las relaciones diplomáticas entre Argelia y Marruecos están rotas desde 2021, en un contexto marcado por el conflicto del Sáhara Occidental, el cierre de fronteras terrestres y acusaciones mutuas de injerencia.

Desde entonces, la tensión se ha trasladado del plano político al militar, con episodios cada vez más frecuentes en la frontera.

A ello se suman incidentes recientes relacionados con la delimitación territorial, donde movimientos sobre el terreno han generado sospechas y acusaciones cruzadas, aunque en algunos casos las imágenes satelitales han descartado alteraciones unilaterales de la línea fronteriza.

Canarias, en alerta

Para Canarias, este escenario tiene una lectura directa. La cercanía geográfica al norte de África convierte al Archipiélago en un punto especialmente sensible ante cualquier desestabilización en el Magreb.

Un aumento de la tensión puede tener efectos en ámbitos como la seguridad marítima, las rutas migratorias o el tráfico comercial en el Atlántico próximo.

Por ahora, ambos países mantienen una estrategia de presión controlada, evitando cruzar líneas que puedan derivar en un conflicto abierto. Sin embargo, la acumulación de medios militares y la falta de canales diplomáticos efectivos dibujan un equilibrio cada vez más frágil, cuya evolución seguirá siendo observada con atención desde Canarias.